viernes, marzo 06, 2009

Fin de Semana Tántrico III





En esta ocasión, continuaremos con los procedimientos necesarios para realizar y terminar con verdadera satisfacción el fin de semana tántrico.

Para iniciar este plan se requieren hacer varios preparativos que ya vimos anteriormente.

También, ya vimos las actividades que ocupan a la pareja el viernes o primer día del Fin de Semana Tántrico. Por lo que ahora seguiremos explicando lo que deben hacer los siguientes días.
El sábado cuando despierten, lo primero que deben hacer es desayunar para recuperar energía. Como ya hemos dicho, los alimentos deben ser frutas, dulces y en general, liviana como el yogur para que se sientan bien. No deben llenarse mucho, si no simplemente comer lo suficiente para eliminar la sensación de hambre.

Además, deberán alimentarse mútuamente para aumentar el vínculo y la confianza que tienen. Diviértanse y rían, disfruten del momento y no se apresuren y cuando conversen háganlo únicamente sobre el fin de semana y sus sentimientos.

Al terminar de comer y descansar un rato uno al lado del otro para hacer la digestión, uno debe vendarle los ojos al otro. La venda debe ser suficientemente oscura como para que no se pueda ver del todo a través de ella. Si esto ocurre, entonces se deb cerrar los ojos, además de tener la venda puesta.

El que no tiene los ojos vendados, debe guiar al que está vendado por toda la habitación, y ofrecerle diversos objetos para que los describa, según su percepción. También, sería recomendable que el que puede ver le pregunte al de los ojos vendados sobre estos objetos, para ayudarle en su descripción.

Después, hay que salir y guiar al que tiene los ojos vendados por los alrededores. Tómense del brazo y hay que dejar que el que no puede ver se detenga y toque flores, cercas, puertas y en fin cualquier cosa que los rodee.

Con este ejercicio se están potenciando los sentidos de la persona, pues al no poder utilizar sus ojos, depende por completo de los otros sentidos que por lo general están adormecidos. Además, se obliga a la persona vendada a confiar plenemente en el otro, pues éste se convierte en su guía. Así, la relación se irá fortaleciendo.

Después de que hayan pasado aproximadamente dos horas, hay que quitar la venda y regresar caminando a la casa o a la habitación, con tranquilidad y disfrutando del paisaje. Para que los logros del ejercicio anterior se mantengan, es iportante que vayan comparando las percepciones de la persona que antes estaba vendada con la realidad.

Hay que pedirle además que siga describiendo los alrededores, ahora con las impresiones visuales incorporadas para mantener su atención y su estado de alerta, pero ya de una forma más relajada.

Al llegar a la casa, deben compartir el amuerzo, de nuevo dándose el alimento mútuamente.
Después de disfrutar de un momento agradable en el que les recordamos que deben relajarse, divertirse y compartir sentimientos, sin hablar de otra cosa que no sea el fin de semana, y una vez que hayan hecho la digestión, se debe realizar el mismo ejercicio de la mañana, sólo que ahora se deben intercambiar los papeles, y el que antes era guía, debe ser ahora vendado.
Cuando regresen, dispónganse a compartir de la cena de la misma manera que se ha venido haciendo, es decir dándose de comer uno al otro y con calma.

Después que hayan descansado y hayan digerido bien la cena, es momento de compartir juntos el baño. recuerden que el baño debe estar aromatizado con inciensos y deb estar sutilmente alumbrado por la suave luz de muchas velitas.

Durante el baño, báñense uno al otro, acariciénse y jueguen con el agua. Pueden pintarse el cuerpo y luego quitarse la pintura con jabón, lávense la espalda mútuamente, tóquense los pies, en fin descubran su cuerpo con la ayuda del agua. Luego, séquense suavemente uno al otro.
En este momento, vístanse con las ropas cómodas que han elegido para esto y procedan de la misma forma que el viernes en la noche sólo que de una manera más intensa. Exítense dos veces al menos y no se permitan continuar hasta el orgasmo, sino que deténganse y respiren. Luego, desnúdense mútua y lentamente. Disfruten de sus cuerpos y sientan toda su piel. Jueguen con las sensaciones y utilicen la pluma, la tela o el hielo para acariciarse sus cuerpos.

En este momento, es ideal que no hablen si no que se comuniquen con gestos, suspiros, miradas y en general con lenguaje corporal. Como ya se advirtió, no deben dejarse llevar hasta el orgasmo, nid eben llevar la unión sexual al ámbito de la penetración, es sólo un deleite externo. Una vez que se hayan detenido varias veces y hayan tenido que tranquilizarse varias veces, den por terminada la sesión de hoy, acuéstense sobre los costados y respiren en tiempos opuestos tal y como se hizo la noche del viernes y quédense dormidos mírandose uno al otro o incluso abrazados.

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