jueves, septiembre 11, 2008

11 de Septiembre en Chile:

11 de Septiembre en Chile:

La derecha acostumbrada siempre a ganar por los "Causes Democráticos" que ella misma creó le toco perder en aquellas elecciones historias donde por primera vez un candidato marxista llegaba al poder. Eso era algo que ni USA ni las derechas mundiales podían darse el lujo.

La derecha siempre acostumbrada a vencer aunque fuera de dudosa manera mostró su verdadero rostro: El fascismo.

Con distintos actores la escena la intentan repetir en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay.

Cuando la derecha está en el poder exige respeto, exige que las protestas se lleven democráticamente y sin violencia. Llaman terrorista al indígena que defiende un pedazo de tierra con una onda o una vieja escopeta.

Pero, que pasa cuando la derecha no es poder? Los atentados a gaseoductos en Bolivia, los muertos por turbas armadas siempre son acallados o justificados por los mismos medios que antes ponían el grito en el cielo cuando el indígena se organizaba e intentaba hacer oír su voz.

Que pasaría si El Mas en Bolivia fuera oposición y estuviera haciendo lo mismo que están haciendo los autonomistas? ¿Cuantos detenidos desaparecidos habría? ¿Estaría vivo Morales? ¿Estaría el ejercito "pacificando" el territorio Boliviano? ¿Los grandes medios de comunicación de que parte estarían?

Para la derecha es el mundo al revés, es inconcebible que los indios, los pobres de siempre lleguen al poder y que siendo mayoría intenten construir un camino propio distinto al que nos ofrecieron durante cientos de años.

Hoy es 11 de Septiembre y no olvidemos que cuando la derecha recupero el poder a sangre y fuego los que perdimos fuimos los mas y que durante todo este tiempo se nos adoctrinó para que nunca mas soñemos con ser poder. Se nos enseño que los pobres estamos para ser mandados y los de siempre tienen que dirigir nuestro destino.

Lo que esta pasando en Venezuela, Ecuador, Bolivia es la respuesta de la derecha latinoamericana y mundial:

Mientras nos dirigen se muestran amables y nos tiran migajas de pan y con eso tenemos que conformarnos. Cuando somos poder son crueles monstruos que no trepidan en asesinar, manipular y usan todos los medios a su alcance aunque estos sean los mas repugnantes.

Abrazos de lagarto con buena memoria
Vladimir Chile

Allende hoy, no solo en la memoria

Allende hoy, no solo en la memoria
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Salvador Allende, tuvo la oportunidad de presentarse ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y dar cuenta del país que presidía. Muchas cosas han cambiado en el curso de los últimos 35 años pero otras son muy similares e incluso, en algunos casos, se ha profundizado la distancia entre lo deseable y la áspera realidad.
En cuanto a los cambios de signo negativo, una actualización al 2008 debería decir, por ejemplo: "Vengo de Chile, un país pequeño, en el que hoy cualquier ciudadano ya no es libre de expresarse como mejor prefiera, con una preocupante intolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial tiene cabida.
Un país con una clase obrera atomizada en distintas y pobres organizaciones sindicales, donde el sufragio universal y secreto, es cada día menos participativo y cada vez más el vehículo para consagrar un régimen político excluyente, con un Parlamento que sufrió una severa interrupción en su funcionamiento desde su creación hace 196 años y que permanece como un poder limitado y de dudosa representatividad popular, donde los tribunales de justicia no son independientes del Ejecutivo y de los poderes económicos y militares.
Un país que desde 1981 cuenta con una carta constitucional creada de acuerdo a las necesidades de una oligarquía representada en la dictadura de Augusto Pinochet y avalada por los presidentes Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet, cuya vida pública está organizada en instituciones civiles bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, con un extremadamente limitado espíritu democrático.
Un país con cerca de diecisiete millones de habitantes que en los últimos 30 años no ha logrado ningún premio Nobel de Literatura, como si lo hicieron Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos trabajadores de un Chile menos pretencioso y soberbio pero también más humano y noble".
Siguiendo la misma línea argumental, hoy no es posible decir que el pueblo de Chile "se encuentra plenamente entregado a la tarea de instaurar la democracia económica, para que la actividad productiva responda a necesidades y expectativas sociales, y no a intereses de lucro particular". Menos se podría añadir que "los trabajadores están desplazando a los sectores privilegiados del poder político y económico, tanto en los centros de labor, como en las comunas y en el Estado".
Más bien habría que decir que el proceso que vive el país es totalmente opuesto y no se dirige, como sostenía entonces Allende, hacia la superación del sistema capitalista, peor aún, se consolida un capitalismo cada día más salvaje y despiadado.
En su aplaudido discurso, Allende señalaba la necesidad de poner al servicio de las enormes carencias del pueblo chileno, la totalidad de nuestros recursos económicos, lo que tenía -según él- directa relación con la recuperación de la dignidad de Chile.
Para Salvador Allende, debíamos acabar con una situación en la que nosotros, los chilenos, debatiéndonos contra la pobreza y el estancamiento, teníamos que exportar enormes sumas de capital en beneficio de la más poderosa economía del mundo, por lo que la nacionalización de los recursos básicos constituía una reivindicación histórica.
Nuestra economía no podía tolerar por más tiempo la subordinación que implicaba tener más del 80% de las exportaciones, en manos de un reducido grupo de grandes compañías extranjeras que siempre habían antepuesto sus intereses a las necesidades de los países en los cuales realizaban sus operaciones lucrativas.
Tampoco podíamos aceptar la lacra del latifundio, los monopolios industriales y comerciales, el crédito para beneficio de unos pocos ni las brutales desigualdades en la distribución del ingreso.
Esta realidad denunciada por el entonces presidente Allende, no ha cambiado mayormente e incluso se ha agudizado, puesto que hoy los monopolios y la concentración de la riqueza son aún peores que en ese entonces; así también, la propiedad de la tierra y de los principales recursos naturales siguen siendo de usufructo del capital trasnacional y de los grupos económicos nacionales.
En relación al cobre, Allende denunciaba que "sólo en los últimos cuarenta y dos años se llevaron, en ese lapso, más de cuatro mil millones de dólares de utilidad…". Cuánto más no habría que escandalizarse hoy en día cuando sólo en el año 2006, las compañías multinacionales que explotan el cobre chileno se llevaron la módica suma de 20 mil millones de dólares.
En ese entonces, Allende comparaba cifras y pedía tener presente que con sólo una parte de esa suma se asegurarían proteínas para siempre a todos los niños chilenos. Respecto a las sumas que hoy extrae el capital extranjero podemos afirmar -como lo hiciera Allende- que se podría asegurar por muchos años una educación apropiada para todos los niños de Chile.
Lo grave es que esto no sólo ocurre con el cobre, sino también con el agua, el suelo, y todos los recursos pesqueros y forestales de que dispone el país para su desarrollo.
En ese entonces -como hoy- con Allende podemos afirmar que "Chile es también un país cuya economía sigue enajenada a empresas capitalistas extranjeras…; un país con una economía extremadamente sensible ante la coyuntura externa, donde millones de personas han sido forzadas a vivir en condiciones de explotación y miseria, de cesantía abierta o disfrazada".
A tanto ha llegado el retroceso de Chile en casi todos los aspectos que hoy ni siquiera siguen siendo validas las conclusiones de Allende, cuando se refería al pueblo chileno como políticamente maduro.
Hoy es todo lo contrario, ya que como pueblo, exhibimos una inmadurez política mayúscula que impide por falta de práctica, capacidad reflexiva, desidia, flojera y hasta mediocridad superior, una participación activa y decidida para hacer frente a los saqueos, robos y todo tipo de abusos de que somos víctimas.
La trágica actualidad de ese ovacionado discurso de Allende, se extiende también a las consecuencias que él anunciara como resultado del proceso de globalización y que hoy se hacen cada día más evidentes, cuando sostenía que las perspectivas para Chile, como para tantos otros países del Tercer Mundo, no eran más que estar condenados a excluir de las posibilidades de progreso, bienestar y liberación social a más y más millones de personas, relegándolas a una vida infrahumana.
Así y todo, confiamos tanto como Allende en que los grandes valores de la Humanidad tendrán que prevalecer y no podrán ser destruidos.
Marcel Claude, economista y director de Arena Pública

A 35 años del Golpe de Estado en Chile

A 35 años del Golpe de Estado en Chile
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No es fácil referirse a los sucesos del once de septiembre de 1973, dejando fuera las propias pasiones. Es así porque se trata de un acontecimiento traumático para una gran mayoría de chilenos, cuyas consecuencias debemos vivir cotidianamente hoy.
El Golpe de Estado ocurrido hace ya más de tres décadas no es un hecho histórico sepultado en el pasado. Por el contrario, el presente económico, político y cultural del Chile actual no se explica sino por aquella fecha.
La dictadura militar diseñó la matriz de la cual emerge el Chile de hoy. Un modo particular de organizar la economía, el neoliberalismo. Una manera de administrar la política, una democracia de baja intensidad. Un tipo de cultura adversa de toda forma colectivista o asociativa, el individualismo.
Este molde sigue vigente en todas y cada una de sus partes. Cualquier observador desapasionado debe consentir que el diseño militar ha sido objeto de escasas medidas cosméticas. Bastará pensar, por ejemplo, en la Constitución Política que sigue siendo la pauta general sobre la que se ordena la vida nacional.
El sentido último de esta reorganización militar del Chile contemporáneo, ha sido y es, salvaguardar la tradición y el orden de la nación. Es decir, como afirmó el mismo Pinochet: salvar vida y fortuna a las elites dirigentes que sintieron amenazados sus privilegios.
Dicho con absoluta honestidad, debemos admitir que las vigas maestras del diseño militar han funcionado hasta nuestros días, cumpliendo cabalmente el propósito para el que fueron creadas. Desde la ley electoral hasta la legislación en torno a la salud, la previsión social o las leyes tributarias.
En rigor, la llamada Concertación de Partidos por la Democracia, o ha hecho sino administrar el modelo heredado, con el claro compromiso de garantizar su continuidad. De suerte que más allá de sus epilépticas bravatas y del gastado discurso demagógico, los personeros concertacionistas han actuado más como "estafetas" de la derecha económica que como representantes del pueblo.
Incapaces de llevar adelante un proyecto histórico alternativo, se han sumido en una atmósfera de ineptitud y de, para decirlo con elegancia, "debilidad moral".
Como en una mala novela de terror, el amnésico Chile de hoy vuelve su mirada a las luminosas vitrinas del consumo suntuario, a las rutilantes pantallas de plasma, mientras en el patio desentierran osamentas de algún vecino o pariente. Son los muertos silenciados por esta historia macabra que todavía persiste, obstinada, en ocultar cadáveres en el ropero.
El once de septiembre no ha terminado en nuestro país, está presente en cada línea de la Constitución, en el opaco gris de los cuarteles y comisarías; en la risa socarrona del "honorable", y en muchos "hombres de negocios". El once de septiembre sigue vivo en quienes tanto le deben al General.
El crimen cometido en Chile no atañe, tan sólo a los dramáticos sucesos conocidos por todos. El verdadero Mal está todavía con nosotros, en nuestra vida cotidiana, en la injusticia naturalizada y aceptada como desesperanza.
La verdadera traición a Chile es haber impedido que, por vez primera, aquel hombre y aquella mujer humildes, hubiesen comenzado a construir su propia dignidad en sus hijos, y en los hijos de sus hijos.
En un sentido último, Augusto Pinochet Ugarte, fue la mano tiránica que interrumpió la maravillosa cadena de la vida. Como Caín, el general asesinó a sus hermanos, ofendiendo al Espíritu que late en el fondo de la historia humana. Sus obras, su herencia lamentable ya la conocemos: generaciones de chilenos condenados al infierno de la ignorancia, la pobreza, el luto y la indignidad. En el Chile del presente no hay paz para los muertos como tampoco la hay para los vivos.
Más allá de las complicidades de la mentira para ocultar la naturaleza de aquella tragedia; por mucho que se esfuercen algunos falsos profetas en exorcizar las cenizas, enseñando la resignación; y más allá de los demagogos de última hora que administran hoy el palacio: hay un pueblo silencioso y paciente que encarna el advenimiento histórico de un mundo otro
Álvaro Cuadra, Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados

11 de Septiembre en Chile: Ni olvido, ni perdón

11 de Septiembre en Chile: Ni olvido, ni perdón
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"Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo"



Mientras el discurso a favor de sofocar el recuerdo e instalar un olvido que tiene mucho de impunidad, forma parte, desde hace tiempo, del set de herramientas con que los poderes fácticos ,militares, Corte Suprema de Justicia, empresariado y medios de comunicación de orientación conservadora, intentan pasar página, la reivindicación de la memoria ha de ser un principio obligado para el pueblo chileno y para el mundo entero: Ni olvido ni perdón.
Y como memoria y homenaje al compañero presidente Salvador Allende, asesinado por los fascistas aquel 11 de septiembre de 1973, un poena de Mario Beneddetti:




Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar mas para seguir matando,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza,
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,

pero el hombre de la paz era tan solo un pueblo y
tenia en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios mas tanques mas rencores
mas bombas mas aviones mas oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza
Para matar al hombre de la paz para golpear su frente
limpia de pesadillas tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte matar y
matar mas para seguir matando

y condenarse a la blindada soledad,
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

La memoria de los pueblos contra la memoria de los computadores

La memoria de los pueblos contra la memoria de los computadores
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Los computadores del abatido Raúl Reyes se han vuelto como el bolso de Mary Poppins, de los cuales se puede sacar cualquier prueba que se necesite contra quien sea y en el momento oportuno. Ahora le tocó el turno al economista Héctor Mondragón, quien ha sido falsamente señalado de tener vínculos con las FARC.
La guerra colombiana es una estrategia de dominación, que justifica y confunde intencionalmente resistencias democráticas con resistencias armadas, terrorismo con lucha social y justicia social con amenaza para el orden institucional, con el único propósito de eliminar las primeras identificándolas con las segundas. Como hemos intentado explicar el Modelo Colombia se dirige contra movimientos sociales y se exporta activamente.
La paz tiene que parecer alcanzable pero nunca lo será hasta que el enemigo no sea acabado definitivamente y enemigos son todos los que no están de acuerdo con la clase dominante. Solo luego de que habrá paz, la situación de todos los colombianos se mejorará mágicamente. Esto es el postulado uribista: la causa de todos los males es la guerrilla y guerrilla son todos los que no sean uribistas.
En nombre de esta paz utópica, que se alcanza con muerte y la eliminación física, todo se justifica; así, mientras en todo el continente soplan vientos de cambios, en Colombia soplan los mismos vientos de guerra de siempre.
La historia se transforma en experiencia si la examinamos de manera cuidadosa repasando los hechos para aprender lecciones. Ese repaso, ese camino hacia atrás se hace a través de la memoria, de las múltiples memorias que, tejidas desde la reflexión, se convierten en historia. Pero la historia no es un terreno neutro y eso se sabe porque no es la misma la de los vencedores que la de los vencidos, la de los opresores que la de los oprimidos.
Quien gana es quien hace la historia simultáneamente negándole ese derecho a quienes quedamos sometidos a la historia oficial.
La experiencia enseña a los pueblos a ir tejiendo pacientemente y en contravía de la versión que se impone desde el poder, a desarrollar su verdad. Solamente en la medida en que los sometidos hacen memoria, van tejiendo su propia versión y la convierten en propuesta, en proceso de transformación, en alternativa, se supera el sometimiento. Los seres humanos nos organizamos y recordamos para hacer historia.
Si no levantamos la historia que nos merecemos, terminamos sometidos a la que nos imponen para beneficio de los opresores. Cuando los pueblos tienen memoria tejida en historia transformada en experiencia para caminar, se pone en evidencia el conflicto que confronta al orden establecido y su versión oficial con la vocación de los pueblos por vivir en libertad a su manera.
A través de la propaganda, que confunde, engaña, convence, de instituciones que establecen las reglas del juego del establecimiento y del terror y la fuerza, se somete, desde hace 516 años, a los pueblos en las diferentes fases del capitalismo.
Un orden social que se basa en la acumulación egoísta de unos pocos que se han apropiado del trabajo y de la vida de los pueblos y de las tierras, territorios y bienes de la naturaleza y sus riquezas para convertirlos en mercancías que generan ganancias para los dueños del capital y terminan transformadas en basuras.
Todo existe para ser explotado, expropiado y finalmente excluido y exterminado para que la acumulación del capital continúe. El consenso y la coerción se combinan para imponer y establecer esta historia de despojo e inequidad.
El capital debe evitar que la memoria de los pueblos se teja y se convierta en alternativa. Si esto llegara a suceder, los caminos de los pueblos se convertirán en alternativas y el conflicto en el camino de la transformación. El capital debe evitar que los pueblos caminen su historia. El capital debe imponer su versión por todas las vías a su alcance y lo sabe.
Una de las estrategias más poderosas para lograr este objetivo es la de desplazar el conflicto del terreno del debate de las ideas y de la movilización conciente de pueblos por causas justas, al terreno de la fuerza, de los dogmatismos, del dualismo amigo-enemigo. De manera activa, desde su propia fundación, el capital transforma por la vía de la propaganda a sus contrincantes en terroristas, en monstruos destructivos que deben ser aplastados por la fuerza por el "bien" de la sociedad establecida.
El terror de los habitantes los moviliza a favor del régimen o los aplasta en la inmovilidad. Quien controle el terror, hace la historia y defiende el orden de la acumulación. Empujar a los pueblos a la violencia para defenderse de modo que puedan señalarse como violentos para aplastarlos es una vieja estrategia del capital que ha ido refinando, sofisticando y tecnificando.
La trampa consiste en impedir la movilización y el debate de posiciones y verdades que pongan en evidencia el conflicto que desafía al orden injusto, imponiendo desde el poder el terror y la guerra que generen terror y guerra para justificar su uso y aplastar cualquier desafío. La guerra y el terror le sirven al capital. Colombia es un experimento ejemplar de esta historia que se hace a sangre y fuego para que los pueblos no podamos encontrar la libertad, nuestras memorias y experiencias y la historia que necesitamos.
Esta dinámica nos permite entender el surgimiento recurrente de ejércitos insurgentes, el aplastamiento de procesos populares acusados de terroristas, la represión constante, la alianza de políticos, corporaciones, gobiernos, ejércitos, escuadrones de la muerte y medios de comunicación para imponer, por la vía del terror y la confusión, el orden del despojo y convertirlo en normal.
En este contexto, para los intereses del capital transnacional y globalizado, las FARC pasan de ser una amenaza de insurgencia popular a convertirse en un instrumento de terror al servicio del capital.
Este es el propósito que pretenden imponerle desde el poder. Cada acción de las FARC debe servir para legitimar el uso de la fuerza y movilizar el respaldo popular. Pero además, hay que fabricar con la propaganda, unas FARC globales, terroristas, amenazantes y vinculadas con cualquiera que pretenda desafiar el orden, denunciar sus abusos, señalar la opresión y difamar el camino de alternativas diversas para la vida.
En este contexto, las FARC de la propaganda, como instrumento desde el poder global, son la realidad distorsionada de terror para la consolidación del poder transnacional. Las FARC servirán al orden si ya no son amenaza al establecimiento sino instrumento para judicializar, difamar, legitimar el uso de la fuerza y atacar a quienes desafíen su poder de despojo.
Es evidente que estamos ante una estrategia muy bien preparada para globalizar a las FARC y explotarla en la guerra contra el terrorismo. En este interés no tendría sentido derrotarla militarmente en Colombia.
Igual que Al-Qaeda, las FARC del capital corporativo sirven para actuar en todas partes, señalar a cualquiera y mezclar culpables e inocentes. Las FARC se transforman desde Colombia por acción mediática-policial en instrumento de la agenda transnacional globalizante. La memoria de los pueblos es aplastada por la memoria manipulada de computadores al servicio del capital transnacional.
La evidencia de esto se acumula. En las últimas semanas las campañas de difamación se han intensificado, se señalan vínculos de las FARC con el gabinete del Presidente brasileño Lula, Luis Ignacio da Silva, sindicatos, ONGs y toda la solidaridad canadiense y europea, el gobierno nicaragüense, el partido de la Rifondazione Comunista en Italia, el gobierno de Evo Morales en Bolivia, el recién electo Presidente Lugo de Paraguay, activistas españoles y ecuatorianos. Se aplica una conocida y refinada estrategia: se establecen las FARC como terroristas por sus propias acciones y por las tergiversaciones, "falsos positivos" (1) y distorsiones de la propaganda.
Se genera temor y rechazo y se señala a cualquiera, sea o no de las FARC, como colaborador y simpatizante con el fin de movilizar la opinión y el poder en contra de la resistencia, la memoria y los derechos de los pueblos. Se desplaza la confrontación política ideológica al terreno del terror y de la fuerza a través de señalamientos. Se crea un mal absoluto y todos los que se oponen al sistema se adscriben a este mal. Las instituciones jurídicas se ponen al servicio de la persecución.
En esta red ha sido enredado hace poco un amigo.
Héctor Mondragón es un ser humano excepcional: un tejedor de memorias, un maestro forjador de conciencias y de caminos. Ha dedicado su vida a hilar desde las experiencias de los pueblos y desde develar las estrategias de opresión, verdades que convocan la memoria, fomentan la conciencia e invitan a transformar la realidad del sometimiento a la dignidad.
Este maestro de sabiduría, humilde y comprometido, siempre dispuesto a enfrentar el odio con la verdad, la injusticia con la consciencia y la arbitrariedad de la fuerza con argumentos e ideas, es una verdadera amenaza para el orden de propaganda, explotación y terror que se impone en y desde Colombia, precisamente porque simboliza la lucha contra el terror, la propaganda y la explotación.
Todos los que trabajamos el tema de Colombia hemos aprendido mucho y debemos mucho a Héctor Mondragón, por esto nos ofende y duele vernos obligados a defender una vida de coherencia y dignidad que él mismo expresa en su palabra contundente y transparente ante señalamientos criminales de un orden perverso que se sustentan en el engaño y la intención infame: la de ensuciar su nombre para difamar y destruir el camino que está ayudando a forjar con los despojados. A Héctor Mondragón y a los pueblos conscientes, el régimen les tiene terror, porque la verdad y la memoria son amenazas incontenibles.
Héctor, además de tener una visión amplia, histórica y analítica del país es una persona que impresiona por su simplicidad, por su disponibilidad y su compromiso con los otros. En su caso basta con que se lean sus escritos y con que se recuerden sus actos y palabras desde todos los procesos y movimientos sociales en Colombia y el mundo para sustentar esta verdad incuestionable: Héctor Mondragón no es un terrorista ni tiene vínculos con terroristas. Esto es mentira.
No hablemos de Héctor Mondragón. Hablemos de la estrategia de terror y difamación aplicada contra Héctor y contra la dignidad y justicia de la lucha de los pueblos:
El 29 de agosto en un artículo publicado por el diario El Tiempo titulado: Rastrean giros de sindicatos de Canadá a la ONG Fensuagro que habrían terminado en las FARC se encuentra la siguiente afirmación: "Y en un correo del 2 de abril del 2006, 'Reyes' le escribe a un hombre identificado como Héctor Mondragón: "Quiero presentarle a la camarada Liliany (...) ella trabaja conmigo y al mismo tiempo presta asesoría a Fensuagro (Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria) en su trabajo de relaciones internacionales. Naturalmente se trata de una camarada de absoluta confianza".
El correo de Reyes, según el reportaje, habría sido encontrado en los computadores del mismo Reyes, los que validó la Interpol y que son el "cerebro" permanente del régimen para globalizar a las FARC.
Señalar a personas como Héctor Mondragón y a quienes no son terroristas sino luchadores sociales es su propósito fundamental. Propósito que será validado capturando de vez en cuando auténticos terroristas para fabricar credibilidad. "Si unos son culpables, los demás deben serlo". De esto nos quieren convencer. Ahora se universalizan los "falsos positivos" y la paranoia.
Las FARC, de ser un "ejército de bandidos" prácticamente derrotado, según el propio Gobierno, pasará a ser un poder perverso con presencia en tu barrio, en tu banco, en tu sindicato. Las FARC están en todas partes, en todo el mundo y son demonios. Cada sindicato, cada esfuerzo solidario, cada movimiento y persona que quieran desmovilizar y perseguir tendrá vínculos con las FARC. Así aparecerá en la memoria de los computadores.
Estos mismos computadores se han vuelto como el bolso de Mary Poppins, de los cuales se puede sacar cualquier prueba que se necesite contra quien sea. Pruebas que además mágicamente se filtran a la prensa en los momentos más oportunos.
El gobierno Uribe está involucrado en un número cada vez mayor de escándalos, cada uno de ellos sería suficiente para su caída. Parapolítica, cohecho de parlamentarios que aprobaron su reelección, falsas acusaciones y complot con paramilitares contra la Corte Suprema de Justicia, además del interés de la Corte Penal Internacional en abrir una investigación formal sobre Colombia.
Frente a todo esto la reacción presidencial es como la de aquellos jugadores de Blackjack que después de haber perdido una vez doblan la apuesta la vez siguiente en el intento de recuperar, arriesgando, para llegar al punto en el que ya no hay nada más para apostar. En esta misma lógica el presidente nunca se defiende de las acusaciones sino que se lanza cada vez en nuevos ataques, esto, hasta que habrá gastado toda su popularidad.
El artículo en el cual se acusa irresponsablemente a Héctor, en un país en donde señalamientos y amenazas de muerte van de la mano, es firmado por la "unidad investigativa" de "El Tiempo", cosa que por sí misma, explica porqué este periódico, además de ser el que más recursos tiene, no ha sido capaz de sacar a la luz ninguno de los escándalos en los cuales el gobierno del presidente Uribe se está ahogando.
La revista Semana, el diario "el Espectador", los noticieros de Canal 1 y hasta la revista Cambio han contribuido a que el país conozca la realidad de un gobierno cuyos integrantes están involucrados en los peores escándalos de la historia del país. En cambio, El Tiempo y su "unidad investigativa", se limitan a reportar el contenido del bolso de Mary Poppins, y a arriesgar la vida de los ciudadanos.
En defensa de Héctor Mondragón hablan los comentarios de aquellos que, como los indígenas Nasa, han podido trabajar con él: "El que "Reyes" le haya escrito a Héctor Mondragón esta nota, o que se haya comunicado con él es falso. Esta es una invención perversa, mal intencionada y por ello mismo constituye un señalamiento criminal que busca ensuciar el buen nombre, la transparencia incomparable, la honestidad incuestionable de un maestro y compañero que merece todo el reconocimiento, respeto y afecto de quienes lo conocemos y venimos aprendiendo de él y con él desde hace muchos años.
Tan bien lo conocemos y tan seguros estamos que podemos ser contundentes y definitivos en denunciar esta farsa repugnante y llamar a todas y todos los que lo conocen a hacer lo mismo.[…] Tendría que ser otro Héctor Mondragón el que recibiera esa nota, no el investigador, el asesor de procesos campesinos indígenas y populares en todo el continente y buena parte del mundo.
El Héctor Mondragón que ha dado conferencias sólidamente documentadas, escrito textos invaluables e impecables por su fuerza, claridad y respaldo en la verdad, acompañado procesos y pueblos arriesgando su vida y entregando todo de sí por la verdad y la justicia, no recibió ese correo. Héctor Mondragón ha sido víctima de un señalamiento que busca difamarlo y silenciarlo.[…]
Así como siempre hemos contado con Héctor para que nos enseñe y acompañe, hoy lo acompañamos y reclamamos que una sola voz firme y contundente se levante frente al terror y la falsedad".
O como Justin Podur, canadiense, cooperante internacional y escritor, que tiene la suerte de traducir los textos de Héctor al inglés: "estas son las apelaciones desesperadas de un régimen criminal. El intento de desviar la atención de sus propios crímenes inventando crímenes de los otros.
El conocimiento que tengo de Colombia llega a través de algunas personas, entre estos hay alguien que es un verdadero héroe para mí, el economista colombiano Héctor Mondragón. El es el mejor tipo de pacifista, uno que lo practica sobre si mismo, aun si esto es increíblemente difícil. […]
Si el régimen persigue Héctor Mondragón, esto no es por razones conectadas con la recolección de fondos de las FARC, es por las mismas razones de siempre: destruir cada fuerza y organización social, incluyendo – o de pronto especialmente- las políticas y pacíficas que se oponen al saqueo del país".
Héctor ha sido amenazado continuamente en su vida, ha tenido que salir del país, ha sido torturado por agentes del Estado en su juventud, pero el Estado no aparece para ayudarlo en su lucha o para reparar sus culpas, sino para señalarlo, para poner en riesgo una vez más su vida.
El señalamiento contra Héctor fabricada en la memoria del régimen del capital transnacional, transmitida a través la manipulada memoria de los computadores, es un anuncio de lo que avanza. Nadie está a salvo. La intención es el terror para someter. Si Héctor puede ser condenado, cualquiera es vulnerable.
La lucha es entre la memoria que ha ayudado a tejer Héctor, la de los pueblos, la de la resistencia, la de las verdaderas estrategias, intenciones y trampas del opresor y la manipulada, falsificada y fabricada que se sirve de estratagemas sofisticadas para imponer una historia que nos lleva al fin de la historia. Defender a Héctor Mondragón es, por estas razones, defender nuestro derecho como pueblos a tener memoria y a hacer por fin realidad, nuestra libertad.
Nota:
(1) Falsos atentados montados por el ejército colombiano con el fin de mostrar resultados "positivos" ante el país. (NDLR)
Héctor Mondragón

Chile, 35 años después...

Chile, 35 años después...
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El martes 11 de septiembre de 1973, el destino de toda una nación y las speranzas de un continente van a bascular el curso de la historia…
La desaparición forzada, la tortura, la prisión política y la delación naugurarán una etapa considerada "exitosa" por los Estados Unidos. El Presidente Salvador Allende Gossens, dejó su vida en el empeño de llevar a cabo el mandato de su pueblo y se constituyó, para el mundo entero en un símbolo de dignidad. A pesar que su gobierno no alcanzó a la mitad del periodo.


Allende fue una de las figuras más decisivas en la historia de Chile del siglo veinte. Hoy, desde la entraña del poder norteamericano: Informe Church, desclasificados de la CIA, memorias personales de autoridades cercanas a Nixon, podemos saber a ciencia cierta de la sangrienta operación fraguada durante diez años por los EE.UU. (1963-1973).


Tras el reconocimiento del triunfo de Allende, por parte del Senado chileno, en USA se registran dos reuniones con fecha 8 y 14 de septiembre de 1970. En esos mismos días, el presidente de la Pepsi-Cola, Donald M. Kendall, estampó su huella en esta trágica historia.
EL 14 de septiembre, diez días después de la elección presidencial chilena, Kendall fue a la Casa Blanca y le pidió a Nixon, quién había sido abogado de la Pepsi-Cola, que le concediera una audiencia extraordinaria a un chileno amigo y socio suyo: Agustín Edwards, propietario de uno de los diarios más influyentes de Chile: El Mercurio. La relación entre Nixon y Kendall estaba basada en una deuda política y como las deudas se pagan… Kendall había reconstruido a Nixon políticamente tras su derrota en la gobernación por California, hasta llevarlo a la Casa Blanca.

Se repitió una escena tantas veces vivida en América Latina: el poder de las transnacionales buscando torcer a su favor y por sus intereses la historia, sin importar los costos humanos y asociándose para ello con los empresarios locales ultraconservadores.
La reunión entre Nixon y Kendall se realizó al día siguiente, 15 de septiembre de 1970, lo que indica la prioridad del asunto para la casa Blanca. El poderoso empresario chileno Agustín Edwards pidió la ayuda de Estados Unidos para evitar el desastre en Chile. Kissinger en sus memorias le endosa al chileno Edwards la responsabilidad de haber presionado a Nixon, de haberle "calentado" el ánimo para que decidiera acciones drásticas.

Tras esta entrevista Nixon se junto, esa misma tarde, con Kissinger; el fiscal general (General Attorney) John Mitchell –quien se encontraba ahí a título privado y no oficial-; y Richard Helms, director de la CIA, quién registro algunas notas de esa reunión:

- Aunque tenga una sola oportunidad entre diez, salve a Chile
- Gastar duro
- No importa los riesgos que haya que correr
- No meter a la embajada en esto
- Diez millones de dólares disponibles, más si es necesario
- Trabajar a tiempo completo, los mejores hombres disponibles
- Elaborar un plan estratégico de supuestos variables
- Hacer aullar de dolor a la economía (chilena)
- 48 horas para el plan de acción

"En ese encuentro, Nixon nos ordenó a los tres no informar de esas instrucciones al Secretario de Estado, al Secretario de Defensa, al embajador en Chile y al jefe de la CIA en Chile. De toda mi carrera esa fue la ocasión en que tuve un mayor secreto", aseguró Richard Helms al escribir sus memorias.

El Informe Church anotó así el resultado de tal cita: "El 15 de septiembre, el Presidente Nixon informó al director de la CIA, Richard Helms, que un gobierno allendista no era aceptable para los Estados Unidos e instruyó a la CIA para que jugara un rol directo en organizar un golpe de Estado en Chile para evitar que Allende accediera a la presidencia".

Y el propio director de la CIA lo ratificó en sus memorias: "El Presidente me ordenó instigar un golpe militar en Chile, un país hasta entonces democrático". Y agregó en sus notas que a Nixon y a Kissinger "no les preocupaban los riesgos que esto entrañaba".

Sin embargo esta primera etapa destinada a evitar la presidencia de Allende fracasó rotundamente, lo que dio inicio a una segunda reunión de urgencia. A esas alturas, con Allende instalado en la Moneda, todos los esfuerzos de la Casa Blanca –concluyó el Informe Church- "estaban orientados al golpe militar".
El resultado de esta sedición norteamericana, tras 35 años de ocurridos los hechos, generan hoy reflexiones interesantes e inéditas de cuatro chilenos bien situados para una lectura histórica y de sus efectos reales en el Chile de hoy.
La exitosa estrategia de los EE.UU. y su perfeccionamiento e incursión en otros países del tercer mundo. La necesidad de la memoria histórica y el rol de los medios.

Patricia Parga-Vega

11 de Septiembre: Cabos sueltos de una historia mal contada

11 de Septiembre: Cabos sueltos de una historia mal contada
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El ex subsecretario del Tesoro Paul Roberts indicó en una ocasión: "Ingenieros cualificados han dicho que el Centro Mundial de Comercio se derrumbó a causa de cargas explosivas. De hecho, si se mira la forma en que cayeron las torres no hay más remedio que creerlo".

El séptimo aniversario de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York trae al recuerdo de los estadounidenses una historia que para algunos resulta difícil de creer.
La versión oficial sostiene que 19 hombres de origen árabe secuestraron cuatro aviones con el objetivo de impactarlos contra los símbolos del poder económico, militar y político de Estados Unidos y, así vengar los desmanes de Washington en el Levante.

Aunque el gobierno defiende la culpabilidad de elementos islámicos en los atentados y da por zanjadas las pesquisas, la mayoría de los norteamericanos opina que ese capítulo de la historia nacional presenta demasiadas lagunas y datos contradictorios como para pasar la página.
Un estudio de la consultora Zogby reveló el pasado jueves que dos tercios de los estadounidenses objetan que la Comisión Nacional encargada de investigar haya hechos haya esclarecido de forma convincente algunos aspectos.

La pesquisa de Zogby arrojó que el 51 por ciento de las personas consultadas culpa al presidente George W. Bush y al vicepresidente Richard Cheney en lo que considera una autoagresión para sacar al país del atolladero económico y rebasar la impopularidad del ejecutivo.
La realidad demuestra que los mayores beneficiados con la caída de los edificios neoyorquinos fueron los empresarios y políticos vinculados a la industria petrolera, que obtuvieron una justificación para poner sus manos sobre los hidrocarburos del Medio Oriente.
Historias más o menos creíbles, con datos comprobados o por comprobar, especulan que la mano de la Casa Blanca y la Agencia Central de Inteligencia están detrás de los atentados. Otras responsabilizan a agentes secretos de Israel y Paquistán.

Más allá de las suposiciones, Morgan Reynolds, ex consejero de Bush durante su primer mandato, afirma que ningún avión por muy cargado de combustible que estuviera podía derretir la estructura de acero de los rascacielos.
Reynolds sostiene que "únicamente una demolición profesional, controlada, puede explicar todos los elementos probados en la investigación sobre el desplome de los tres edificios", las dos Torres Gemelas y el edificio 7 que cayó ocho horas después.

Científicos que intentan explicar por qué esas tres construcciones se precipitaron con tanta facilidad sólo encuentran una respuesta: manos desconocidas colocaron el detonante Thermite en los cimientos para respaldar la versión de un ataque terrorista.
El testimonio del puertorriqueño William Rodríguez, testigo de los hechos, así como el registro sismográfico tomado en el momento del derrumbe, confirman que antes del impacto de los aviones se produjo una fuerte explosión.

Andreas von Vulgo, ex ministro de Defensa alemán y experto en operaciones secretas, afirmó en abril de 2006 que agentes de la CIA perpetraron los ataques, utilizaron la torre 7 como centro de control, y luego la demolieron para borrar evidencias.
El ex subsecretario del Tesoro Paul Roberts indicó en una ocasión: "Ingenieros cualificados han dicho que el Centro Mundial de Comercio se derrumbó a causa de cargas explosivas. De hecho, si se mira la forma en que cayeron las torres no hay más remedio que creerlo".
Otro aspecto que despierta dudas es la supuesta embestida de una nave de American Airlines contra la sede del Pentágono, pues las fotos tomadas del incidente y el tamaño del boquete dejado por la colisión, hacen pensar en un cohete.

Para muchos militares de experiencia resulta inconcebible que un avión viajara directo hacia el cuartel general del Ejército estadounidense durante 40 minutos sin accionar alarma, o que la Fuerza Aérea entrara en acción cuando los atentados estaban consumados.
De manera sospechosa, el Centro de Defensa Aeroespacial de Estados Unidos estaba apagado, y los terroristas escogieron como diana el ala oeste del Pentágono que, debido a reparaciones, contaba con menos personal del acostumbrado.

Algunos funcionarios manifiestan que el gobierno detectó meses antes un movimiento inusual de miembros de Al Qaeda, prácticas de pilotaje, e incluso, el fiscal David Schippers acusó al Buró Federal de Investigaciones de conocer la fecha y los objetivos de los ataques.
Todo lo anterior cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que un inversionista anónimo, cuyo nombre permanece en secreto a pesar del tiempo, arrendó y aseguró cada torre contra actos terroristas por tres mil 200 millones de dólares, tal como apuntó la página digital Voltairenet.
El 11 de septiembre pudo ser el catalizador mencionado por Cheney, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y su entonces lugarteniente Paul Wolfowitz en su Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, en donde contemplaban revolucionar la industria militar del país.

Cuba: recuperación es hoy la palabra

Cuba: recuperación es hoy la palabra
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Los cubanos amanecieron hoy protagonizando un gigantesco esfuerzo a nivel nacional para superar los daños ocasionados por el huracán Ike que abandonó la víspera la isla antillana rumbo al Golfo de México.
El meteoro causó destrozos de importancia y afectaciones en los servicios y la economía desde que impactó el pasado domingo en reservar tanto vidas como bienes de la economía nacional.Punta Lucrecia, en la provincia de Holguín.
A partir de ese día y con su recorrido primero por tierra y después bordeando la costa sur cubana, acompañado de lluvias y fuertes vientos, Ike provocó inundaciones, desplome de viviendas y perjuicios en instalaciones sociales.
Durante todo el tiempo de vigencia de las dificultades que acompañaron al tránsito de Ike, el presidente cubano, Raúl Castro, y los dirigentes del gobierno a los distintos niveles orientaron las medidas a adoptar para p
Pasando todavía Ike por localidades de la occidental Pinar del Río antes de partir de Cuba ya se estaban desarrollando trabajos de recuperación en las distintas provincias.
Caso emblemático fue el de Baracoa la llamada Ciudad Primada que comenzó a recibir los recursos de materiales y artículos para el proceso recuperativo 24 horas después de retirarse de la zona el huracán, al igual a lo sucedido en otros sectores del país.
Participación especial es la de las Fuerzas Armadas Revolucionarias presentes junto a las organizaciones sociales, políticas y gubernamentales en todo el proyecto para volver a Cuba rápidamente a la normalidad.

Nuestro deber es vencer, proclama Fidel

Nuestro deber es vencer, proclama Fidel
Carta de Fidel Castro a Randy Alonso, director del programa informativo "Mesa Redonda"


Querido Randy:

La Mesa Redonda de ayer fue especialmente interesante y muy valiosa la información. Es una lástima que a esa hora la isla entera estuviese sin electricidad, desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio. Solo algunas casas familiares, que resisten fuertes vientos, del Reparto "Camilo Cienfuegos", tenían luz. Allí llegaba el cable soterrado conectado con el grupo electrógeno del Hospital "Luis Díaz Soto".

Cuando esa vital energía de nuestra época está ausente, todo falta y nada funciona. Nos hace añorar el día en que todas las viviendas capaces de resistir huracanes, de las que hablé hace unos días, reciban electricidad por vía soterrada. Desgraciadamente, eso llevará tiempo y grandes gastos.

Por un segundo imaginé qué habría sido de los habitantes de nuestra isla ante un desastre natural como el que acaba de ocurrir, sin la Defensa Civil y los puntos vitales de servicios a la población, como hospitales, policlínicos, panaderías, centros de información y otras actividades similares, no hubiesen dispuesto de energía eléctrica.

Las imágenes de hogares e instalaciones destruidas, las cosechas arruinadas, los árboles derribados, los ríos desbordados, las casas invadidas por las aguas en territorios llanos, personas arrastradas por la fuerza de las corrientes rápidas de agua y salvadas con desesperados esfuerzos, eran desoladoras. Pienso que deberían retransmitirse en el futuro algunas de ellas para que los que tenían sus televisores apagados las puedan presenciar.

No debieran olvidarse nunca las escenas de los hombres de las Fuerzas Armadas y sus tropas especializadas llevando a cabo misiones de ayuda y de apoyo a la población y a las víctimas. Impresionaban las acciones del Cuerpo de Bomberos arriesgando la vida, en peligrosas corrientes de agua, para ayudar a sus compatriotas.

Hace falta entrenamiento riguroso y valentía para cumplir esas tareas. Solo en circunstancias excepcionales se conoce que esos hombres existen y se preparan en silencio para los momentos críticos. Confieso que fueron emocionantes las escenas en que José Ramón Machado Ventura y Ramón Espinosa Martín, Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y Jefe del Ejército Oriental, respectivamente, curtidos por la lucha, junto a compañeros más jóvenes, presidentes de los Consejos de Defensa, visitaban sin descanso los lugares más golpeados e indicaban de inmediato las medidas a tomar. Otro tanto ocurría con otros altos dirigentes del Partido, junto a Joaquín Quinta Solá, ex Jefe del Ejército Central y actual Viceministro de las FAR y Leopoldo Cintra Frías, Jefe del Ejército Occidental, y los presidentes de los Consejos de Defensa en provincias y municipios visitados.

Vi con más claridad que nunca el valor de los símbolos. Las banderas cubanas brillaban como nunca antes sobre los hombros de los cuadros del Partido, fuesen mujeres u hombres, en la hora de la prueba difícil. Son los factores subjetivos sin los cuales todo estaría perdido y sin los cuales no sería posible la victoria.

El trabajo de los reporteros que no dormían ni descansaban, desafiando a veces lluvias y vientos, ha sido excelente, informando al país de los acontecimientos, transmitiendo verdades, ejemplos y experiencias que nos hacen sentir que somos parte de una comunidad nacional intervinculada con todos los habitantes del planeta. Los pueblos nos hacen llegar sus mensajes de solidaridad, aunque gran parte sufre de la pobreza y los azotes de la naturaleza que las sociedades de consumo y sus tecnologías sofisticadas están conduciendo a un punto incompatible con la propia supervivencia humana.

Vendrá ahora el análisis de los factores objetivos, el uso racional y óptimo de los recursos materiales y humanos; qué debe hacerse en cada lugar concreto, dónde debe o no invertirse; qué hacer con cada centavo; responder a cada pregunta de lo que debe hacerse en situaciones de emergencia y en circunstancias de normalidad en que todo vuelve a su cauce, agua y aire, y la vida normal de niños, adolescentes y adultos sigue adelante, preparados siempre para luchar y vencer sin desanimarnos jamás ante las adversidades de hoy o de mañana.

¡Nuestro deber es vencer!
Fidel Castro Ruz
Septiembre 10 de 2008
12 y 14 p.m.

115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre

Análisis del informe de la «comisión investigadora» presidencial
115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre

David Ray Griffin
Red Voltaire


Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas

Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.

1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).

2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).

3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).

4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).

5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).

6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).

«Omissions et manipulations de la commission d'enquête sur le 11 septembre» (Omisiones y manipulaciones de la Comisión investigadora) es el libro del profesor estadounidense D. Ray Griffin, en version francesay disponible en la librería electrónica de la Red Voltaire.

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7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).

8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).

9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).

10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).

11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).

12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).

13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).

14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).

15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).

16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).

17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).

18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).

19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).

20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).

21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).

22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil[ utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).

23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).

24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).

25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).

26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de septiembre (50).

27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de septiembre (51).

28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).

29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).

30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de septiembre (57).

31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).

32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).

33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).

34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de septiembre (61-65).

35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).

36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).

37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).

38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).

39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).

40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).

41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).

42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).

43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).

44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).

45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100 000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de septiembre (104-07).

46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).

47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).

48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).

49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).

50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de septiembre (114).

51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).

52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de septiembre como «oportunidades» (116-17).

53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano («The Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).

54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).

55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).

56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).

57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (125-26).

58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).

59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).

60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).

61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).

62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).

63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).

64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).

65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).

66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).

67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).

68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).

69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).

70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).

71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).

72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).

73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).

74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).

75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).

76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).

77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).

78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).

79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).

80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).

81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa », aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).

82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).

83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).

84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).

85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).

86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).

87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).

88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).

89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).

90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).

91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).

92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).

93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).

94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).

95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).

96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).

97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).

98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).

99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).

100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).

101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).

102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).

103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).

104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).

105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).

106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).

107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).

108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).

109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).

110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de septiembre (269-71).

111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).

112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)

113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición.)

114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).

115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).

Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).

David Ray Griffin
Ancien professeur de logique et de théologie à l'université de Claremont

Salvador Allende: "tenemos que llegar a La Moneda antes que ellos"

Salvador Allende: "tenemos que llegar a La Moneda antes que ellos"
Jorge Luna


Santiago de Chile, 11 sep (PL) Julio Soto había hecho el recorrido decenas de veces, pero nunca conduciendo tan rápido como la mañana del martes 11 de septiembre de 1973, con el presidente Salvador Allende apurándolo todo el camino.
De la residencia de la calle Tomas Moro, en la comuna de Las Condes, Soto manejó a toda velocidad el Fiat 125 azul del mandatario unos 15 kilómetros hasta el palacio de La Moneda, en pleno centro, en menos de 10 minutos, por la avenida Kennedy, luego por Recoleta, cruzando el río Mapocho, bajando por Bandera hasta Moneda.
Al llegar, Allende bajó del auto y exclamó "por fin", que Soto -también conocido como "Joaquín"- hasta hoy no sabe si interpretar como una queja por el atraso o como un elogio por la puntualidad.

Eran alrededor de las 7:00 horas y el presidente, que ya sabía que fuerzas navales se habían alzado en el vecino puerto de Valparaíso, comenzó a organizar la defensa del gobierno popular, elegido democráticamente tres años antes.

En medio del recorrido, preocupado por la insistencia en que acelerara, Soto preguntó a otro escolta qué estaba pasando, pero fue Allende quien le explicó personalmente sobre la asonada golpista y agregó: "tenemos que llegar a La Moneda antes que ellos".
En realidad, esa mañana, cuando sonó la alarma de la seguridad personal en Tomas Moro, Soto -24 años de edad- se incorporó, tomó su arma y corrió hacia su vehiculo. Al igual que los demás miembros del Grupo de Amigos del Presidente (GAP), había dormido vestido, como esperando ese momento.

Al llegar al vehículo, "el Doctor" ya lo estaba esperando. "Vamos", le ordenó. Apenas pudieron montar "Carlos", jefe de la escolta, delante, y "Víctor", un custodio nuevo, detrás, a la izquierda del Presidente. Soto aceleró sin esperar a los otros cuatro vehículos presidenciales, que a los pocos minutos le dieron alcance en una carrera cuyo fin nadie podía prever.

Después de 35 años, Soto -un chileno valiente, reacio a dar entrevistas- contó a Prensa Latina detalles de su experiencia al lado del "Compañero Presidente" en ese y otros momentos que marcaron su vida. Se emociona al describir su admiración por las cualidades humanas y por la consecuencia política de Allende. En esa época era muy joven y quizás no alcanzaba a valorar, como ahora, el grado de compromiso que tenía con su pueblo. No eran sólo consignas. La consecuencia de lo que decía y lo que hacía. Lo demostró a lo largo de su mandato y hasta el último día. Yo creo que fue uno de los hombres más grandes de Chile, dijo sopesando cada palabra.

Soto recuerda con orgullo las giras en que acompañó a Allende a países de los cinco continentes y, especialmente, sus visitas a las Naciones unidas, a Cuba y a México.
El ex GAP apuntó que, mucho antes del 11 de septiembre, Allende había insistido en la necesidad de que, como Presidente Constitucional, debía permanecer en La Moneda, especialmente tras el intento golpista conocido como el "tanquetazo", (29 de junio de 1973), cuando también Soto traslado de urgencia al Presidente hasta La Moneda.

Vivíamos con mucha tensión en esos días. Prácticamente, dormíamos vestidos, preparados para salir en cualquier momento. Pero el destino siempre sería La Moneda. Nunca escuché hablar que en una emergencia saliéramos hacia otro lado que no fuera La Moneda, subrayó.
Mientras Allende, varios GAP y otros colaboradores tomaban posiciones en el palacio presidencial, Soto recibió instrucciones de llevar los vehículos al estacionamiento frente a la sede gubernamental y de prepararlos para cualquier eventualidad.

Así lo hizo y esperó nuevas orientaciones, pero -al pasar los minutos- volvió a cruzar la calle Morandé para informarse de la situación en La Moneda. Se le explicó que no sólo la Armada sino también el Ejército, la Fuerza Aérea y Carabineros habían constituido una Junta Militar y que el Presidente estaba decidido a resistir desde el palacio.

Junto a otros cinco o seis choferes del GAP, Soto debía ocupar el vecino edificio del Ministerio de Obras Públicas e impedir, como francotiradores, el avance de los golpistas. El chofer de Allende relató a Prensa Latina que, tras su ingreso, rompieron los seguros de las puertas para impedir que las tropas entraran y, también, que los empleados (unos 80) salieran a la calle, arriesgando sus vidas.

Luego de que sus hombres se apostaran en las ventanas de varios pisos del ministerio, Soto localizó los teléfonos internos y mantuvo permanente comunicación con La Moneda. Precisó que contaban con una ametralladora .30, un lanzacohetes RPG-7 y ocho fusiles automáticos AK-47.
Desde esas posiciones, vieron cómo 10 compañeros de refuerzo, que venían en una camioneta desde la residencia conocida como "El Cañaveral", fueron detenidos en la esquina de Moneda con Morandé por Carabineros que acababan de plegarse al golpe.

El Ministerio de Obras Públicas fue atacado con violencia desde la Plaza Constitución, por el norte, y desde el Ministerio de Defensa, en la Alameda Libertador Bernardo O´Higgins, por el sur. Estallaban las ventanas, dijo Soto, pero no se produjeron bajas.

Según Soto, en determinado momento, cuando las llamaradas y los gases lacrimógenos hacían irrespirable el interior de La Moneda, algunos analizaron la posibilidad de buscar una eventual salida, atravesando el Ministerio de Obras Públicas. Pero, eso quedó descartado de inmediato. "El Presidente -subrayó- quería quedarse allí hasta las últimas consecuencias".

Pasado el mediodía, cuando cesaron los disparos y varios GAP y otros colaboradores de Allende fueron sacados en condición de prisioneros del palacio por la puerta de Morandé, las tropas golpistas también cercaron el Ministerio de Obras Públicas, pero Soto y sus hombres logran salir, mezclándose entre los empleados, y pasar a la clandestinidad.

Pero, 18 días más tarde, mientras ayudaba a un dirigente sindical a asilarse en la embajada de México, fue reconocido por Carabineros que habían prestado servicio de custodia en la residencia de Tomás Moro, junto a Soto y demás GAP. Fue identificado claramente como GAP y como "el chofer de Allende".

Allí comenzó un largo y doloroso camino de dos años para Soto, quien fue encapuchado, interrogado y torturado con especial saña en la Comisaría No. 24 de Carabineros, el Estadio Nacional, la Academia de Guerra Aérea, la Dirección General de Investigaciones (Policía Civil), nuevamente en el Estadio Nacional, el Estadio de Chile y la Cárcel Pública de Santiago.
En septiembre de 1975, su pena de prisión fue cambiada por la de extrañamiento en el Reino Unido, a solicitud de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago, sin poder retornar a Chile hasta 1987.

Al describir las brutales torturas, Soto recordó un comentario que Allende hizo una vez en privado a los GAP en el sentido de que "si la derecha triunfaba alguna vez en Chile, lo haría a través del fascismo", estimando que pasarían por lo menos 30 años para que las fuerzas democráticas se pudieran volver a reorganizar.
Y, en realidad, han pasado 35 años y todavía falta mucho por hacer, comentó Soto.
mgt/jl

Analia Averbuj-

Vicente reportando..

nota: este mail lo envió vicente feliú a diana furlani como respuesta de cómo se encontraban después del huracán...

Vicente reportando.

El país, hecho mierda. Tendremos que construir casi tantas viviendas como las que se han hecho en los últimos años. Ojalá podamos hacerlas mejores que las que teníamos. También escuelas y algún que otro policlínico. Muchas construcciones agrícolas y restañar demasiados daños en las economías y recursos domésticos de muchas personas que han perdido literalmente todo.

Ya estamos en esa fase. No han faltado artistas junto a los damnificados ni faltarán. Con el Gustav no tuvimos muertes, pero con Ike sí. Siempre el que se arriesga por cualquier tontería y los imponderables del destino (derrumbres, imprevistos). De todos modos no creo que ningún país haga tanto por su gente como éste. Habrá que escribir todas las cosas que han pasado en estos días para darnos cuenta de la epopeya real de los cubanos, apartando chovinismos y falsas modestias. Tenemos de qué sentirnos orgullosos, además de nosotros mismos, de los amigos que tenemos en todo el mundo.
Gracias, Dianita. Trasmíteles a quienes te encuentres nuestro agradecimiento por el apoyo que hemos sentido de todos. Ahora tenemos que enfocarnos, a pesar de toda la angustia que estamos pasando, contra la mayor: el décimo aniversario del absurdo, injusto y criminal encierro de nuestros Cinco Hermanos presos en las cárceles imperiales por defendernos, y a todos, del terrorismo de estado de los Estados Unidos.

Besos.
Vicente

Huracanes, capitalismo y revolución

Huracanes, capitalismo y revolución
Para: cuba-coraje@googlegroups.com



Los huracanes fueron, hasta hace unas décadas, alteraciones climáticas regidas por las leyes de la naturaleza, que aún no daba señales de agotamiento.
Los campesinos en las zonas tropicales ciclónicas sabían que "después de la tempestad viene la calma" y que a periodos de sequía sucedían copiosas precipitaciones acarreadas por el mal tiempo, que si castigaba cosechas, viviendas, instalaciones y mataba personas y animales también recargaba el acuífero haciendo que la tierra diera luego frutos más generosos.
Esta no es más la realidad desde mediados del siglo XX cuando se advirtió una tendencia al alza en la frecuencia e intensidad de los ciclones. Estudios científicos concluyen que, como otros cambios alarmantes del clima, su causa está en los gases de efecto invernadero que alimentan el calentamiento global.
La tragedia reciente en parte del Caribe, es, por eso, un aviso de otras mayores a escala regional y mundial a consecuencia del irracional y suicida patrón capitalista de producción y consumismo desenfrenado.
A una semana del azote a Cuba del poderoso huracán Gustav, Ike barrió todo el oriente, salió al mar por el sur y embistió de nuevo la occidental provincia de Pinar del Río, ya arrasada por el primero al igual que el municipio Isla de la Juventud. Con las lluvias, vientos y marejadas de Hanna, tres de estos organismos batieron la mayor de las Antillas de este a oeste en nueve días, un hecho sin precedente.
En la ruta de Gustav y Ike la agricultura, la vivienda, la infraestructura vial, eléctrica, portuaria, de comunicaciones y parte de la industria, están en ruinas. Pueblitos enteros han casi desaparecido.
Gracias a su singular cultura solidaria, organización y sólidos vínculos pueblo-gobierno, Cuba ha podido atenuar relativamente una destrucción material inédita y, lo más importante, reducir al mínimo la pérdida de vidas, que en otros parajes del Caribe suma cientos cuando faltan casi tres meses para el fin de la temporada ciclónica y queda octubre por delante, el mes más crítico.
Pero los daños son de proporciones bíblicas y resarcirlos exigirá un esfuerzo sobrehumano, aumentado exponencialmente por los elevados precios internacionales de alimentos, combustibles, máquinas y materiales de construcción que el bloqueo vuelve más onerosos.
El nuevo patrón de comportamiento de las tormentas tropicales ha hecho que en los últimos años el Caribe viva en estado de emergencia. La región de la que un puñado de potencias capitalistas extrajo gran parte de los recursos que le permitieron, junto al tráfico negrero, concentrar la riqueza del mundo, ahora sufre año tras año el arrasamiento de sus economías y el agravamiento del drama social si no fuera bastante con el instaurado por las políticas neoliberales sobre las secuelas de siglos de subdesarrollo y dependencia.
Haití, la colonia más rendidora de Europa en el siglo XVIII, vio desaparecer sus bosques, erosionar sus tierras, arruinada su agricultura, que hasta no hace tanto, aunque precariamente, alimentaba su población. Hoy es una de las naciones más pobres y de las más vulnerables a la más leve perturbación climática.
Sólo un gran programa de cooperación internacional podría salvarla del apocalipsis, que la tele saca a relucir ahora de Gonaives bajo el agua, pero que es su realidad cotidiana. ¿Hasta cuándo Occidente le va a cobrar la osadía de sacudirse la esclavitud y encabezar la independencia latinoamericana?
La gesta inmortal de Bolívar debe mucho a Petion. Es una afrenta que calles de América Latina evoquen a Thiers cuando debieran honrar a Louverture.
Si en las elites de Europa y Estados Unidos quedara residuo de amor al prójimo, iniciarían hoy por el Caribe la reparación sin condicionamientos políticos del saqueo al Tercer Mundo, a que deben su opulencia. A Cuba le bastaría el levantamiento del bloqueo, más dañino que 100 huracanes, pero Washington afirma que no sería "inteligente" ni siquiera de modo parcial y transitorio.
Conmueven gestos como el del diminuto y sufrido Timor Leste, que no demoró un instante en tender la mano a Cuba, al igual que lo hicieron Venezuela, Rusia y China.
Luchar muy duro por el imperio universal de la equidad, la solidaridad y la reconciliación con la naturaleza es lo único que queda a los pueblos. Esos que hoy se juntan y organizan para entregar algo de lo poco que tienen a Cuba, Haití, a sus hermanos del Caribe.

Ángel Guerra Cabrera