miércoles, noviembre 25, 2009

quito no es taurino...

Amaury Pérez: “Puedo escapar de todo menos de mí mismo” (+ Audio y Video)

23 Noviembre 2009 3



Después de un año de intensas giras por varios países, del megaconcierto “Paz sin fronteras” en la Plaza de la Revolución, donde fue uno de los principales organizadores, y recién llegado de Miami, el cantautor cubano Amaury Pérez nos sorprende todavía con un nuevo disco, Bardo, que está saliendo al mercado discográfico y del cual ya se escuchan algunas canciones en la radio.

Ha tenido la gentileza de adelantar a Cubadebate uno de los temas del nuevo CD -elegimos “Cuando uno ama una ciudad que no es la suya”- y el documental realizado por Ángel Alderete que recrea momentos de la grabación del álbum en los estudios Abdala. Por supuesto, también conversamos de todo un poco mientras va cerrándose la tarde en este domingo habanero de aliento otoñal, con Petí, cariñosa, animando las palabras.



-¿Con qué criterio armaste Bardo?
-Bardo es el disco número 26 de mi extensa discografía. Es el final de una trilogía que comenzó en 2003 con Trovador, continuó con Juglar en el año 2005 y ve su final con éste de 2009. Los tres están armados con canciones que escribí durante todos estos años de galopantes y movedizas vivencias, de amores y desamores, de caminos andados y vueltos a recorrer e intransigencias pasajeras o permanentes. Es un disco como los que hacía o pretendía hacer en los setentas y los ochentas, indiscutiblemente mis décadas más creativas y luminosas y con las canciones que me debía o que creía que me debía.

-Sé que has estado de gira últimamente. ¿Dónde hiciste presentaciones? ¿Cómo han sido recibidas las nuevas canciones?

-Ha sido un año intenso de giras: España, Francia, Venezuela, Centroamérica, y como cada año, México. Siempre intercalo en mis conciertos las nuevas canciones con las viejas y eso me da la oportunidad de medir el impacto que entre el público merece el más reciente material, debo reconocer sin pudor que fueron recibidas con entusiasmo.
-¿Qué hilvanó en un mismo proyecto musical una canción de amor a la ciudad de Nueva York y otra de desamor, como “De aquello no se habla”?

-El vivir, de eso se trata componer canciones o cualquier otro acto creativo si es sincero. Uno no está o no debería estar conforme con lo que es y siempre hacerse preguntas, aunque muchas veces esas preguntas no encuentren eco o respuestas. Pueden convivir en un disco la censura, y lo que es peor, los censores, como en el caso de “De Aquello no se habla”, y el amor a una ciudad como Nueva York donde he sentido la sensación de libertad más plena, allí, en sus calles y entre sus gentes he sido feliz por instantes y esos instantes han marcado y sellado mi comportamiento para transitar después otros caminos y llevarme de ida y de vuelta al mío: La Habana adorada y presentida.

-”Yo quería cantar ‘La Canción de la Trova’/ y se me adelantó Aladino en la aurora”. Háblame de Aladino y de lo que querías hacer en la música y no pudiste.

-Aladino es Silvio, mi entrañable y admirado amigo, Bardo está dedicado a él por su sabiduría,creatividad sin límites, y el hecho de que sin su presencia, mi vida hubiera sido otra, no digo que mejor o peor, sencillamente otra, si no lo hubiera escuchado en mi temprana adolescencia, quién sabe por donde andaría, quizás sería un recolector de migajas. Después de tanto tiempo me conforma haber sido influido por sus canciones, y además por su comportamiento ético y ciudadano. Con respecto a que quería hacer en la música y no pude te diré que pretendí “vivir en ella” y a lo sumo logré “vivir de ella”, me sosiega asumir que fue suficiente.

-Háblame ahora de lo que puedes decir con tranquilidad de espíritu: “esto salió bien”. ¿Qué perdurará de la obra musical de Amaury Pérez?

-No me interesa la posteridad, el presente necesita de mí como yo de él y no espero nada más del porvenir que no sea el que los cercanos valoren que no me traicioné a mí mismo, que fui un loco valiente, lenguaraz, exótico, y extravagante, que nunca renegué de mis ideas y preceptos por más incomprendidos que estos fueran, ni de mi amistad con Fidel.Con eso pudiera sentirme tranquilo.Me gustaría que mi epitafio dijera: Amaury vivió más allá del tiempo que le correspondió, a velocidad ultrasónica y no se arrepintió, fue un atrevido, lo hizo a su aire y descansa en paz.
- ¿Quién es Amaury y quién Amaurito?

-Amaury es el tipo que algunos quieren o creen conocer. Amaurito es el hijo de mis padres, el mayor de los hermanos de Ariana, el cariñoso muchacho de mis mayores. También cuando alguien pierde la paciencia conmigo o es paternalista, dice entre dientes,Amaurito y yo comprendo que he caído en un agujero o que estoy siendo admitido sin remedio. Amaury es el pensador, el polémico, el aguafiestas, el que se sale del libreto, Amaurito, al que se le perdonan deslices, malas notas y comportamientos reprobables.

-”A veces se torna excesivo/ el hedor dentro del desacuerdo”, son versos de tu canción “Tal vez deba”. ¿Alguna vez pensaste convertirte en emigrado?
-Si alguna vez pensé emigrar (la vida fue en ocasiones dura conmigo, sobre todo en los ochentas) pronto comprendí que podía escapar de todo menos de mí mismo y que si mi lugar estaba entre los míos y en las cosas por las que merecía la pena dar la vida (aunque también algunos de los míos estaban lejos), aguardar su regreso o el reencuentro era un deber cuando no una obligación.

Recientemente estuve en Miami en visita privada, me divirtió la desaforada atención mediática que recibí, cada día un nuevo invento, una nueva patraña, una nueva amenaza radial, una nueva artimaña periodística y gocé a mandíbula batiente (si mides el tamaño de mi quijada sabrás de la intensidad de mis carcajadas) las cosas absurdas que se decían de mí. Claro, Miami, ni La Habana, pueden presumir de un pensamiento monolítico u homogéneo y allí, en el centro del alboroto, comprendí de una vez que Miami es una ciudad plural donde el amor patrio, el cariño a los que decidimos permanecer, el respeto a las ideas propias por muy encontradas que pudieran parecer, son un destino que bien merece ser conocido. Por un grupito de seres renegados, ignorantes y vengativos que encuentran cobijo en los mediosde comunicación no se puede enjuiciar a una sociedad en pleno, sean cuales sean las ideas que la animen. Fui y comprendí y aquilaté muchas cosas, volveré en otro momento porque allí también recibí amor y el amor será lo que nos salvará de la desidia, la maledicencia y el espanto.

-Cualquiera que examine la gran batalla mediática que antecedió el Concierto “Paz sin Fronteras” encontrará tu nombre en primera fila entre los que defendieron a capa y espada ese histórico encuentro en la Plaza de la Revolución. ¿Has conversado con Juanes recientemente? Desde la distancia de dos meses, ¿qué emociones perviven de este concierto?

-Me alivia pensar que no estuvimos equivocados, Juanes ni los que creímos en su noble y honesto proyecto. Vivimos, mi familia y yo, momentos difíciles por esos meses, las cosas que se llegaron a decir de nosotros, sobre todo en los blogs anticubanos nacidos en el seno de nuestra propia nación, porque hay que decir que fueron los más agresivos, todavía me estremecen, pero siempre, cuando estuve a punto de tirar la toalla pensé en Cuba, mi Cuba, nuestra Cuba y en los jóvenes de los que una vez fui parte, entonces me cargaba de energías y seguía adelante y si en otro momento se me presentara la oportunidad de hacer lo mismo, lo repetiría sin temor ni desgana. Haber visto a un millón de personas cantando, disfrutando y la imagen de mi país dándole la vuelta al mundo sanó cualquier lastimadura pasajera. Por supuesto que he hablado con Juanes y Olga (Tañón), aunque a decir verdad no nos hemos visto por cuestiones de agenda.

-Esta es una pregunta que siempre he querido hacerte: ¿Por qué “acuérdate de abril” y no “acuérdate de agosto”, por ejemplo?

-”Acuérdate de abril” es una canción de amor escrita para la madre de mis hijos, la conocí en abril de 1974. Miriam Ramos y Danny Rivera rescataron esta canción del olvido inminente, y no fue en agosto porque en agosto no fue, aunque después me enamoré definitivamente en enero, pero esa es otra canción o muchas.
-¿Qué es para ti ser libre?

-Te voy a contestar, ya que la libertad o la sensación de libertad guarda muchas aristas, con la letra de una canción que escribí en 1997 y que debí grabar en Bardo, ahora me arrepiento.



LA LIBERTAD
La libertad no es un cuento
ni se estira, ni se esconde como el viento
tiene un recodo de rutina contenido
o conveniado, para los muertos.
La libertad no es un cuento
del monopolio de los inventos
y no se alivia si te falta con ungüentos,
ni con versiones para el aliento.
La libertad no es un cuento
decapitado por el pan nuestro
la libertad no es un verbo,
ni una campana, ni un privilegio.
La libertad no es un cuento,
ni un sueño a salvo, mientras más lejos
la libertad es tenerlo
y enamorarlo y poseerlo.
AMAURY PÉREZ VIDAL / LA HABANA / enero / 1997



Cuando uno ama a una ciudad que no es la suya

Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
se percibe el rumor del desparpajo
por arriba te asombra y por debajo
y el orgullo se azora y se patrulla.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
y del norte te llegan sus hervores
las esquinas heladas y las flores, Nueva York,
cantan quedas un mágico aleluya.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
no es que quieras con menos la que habitas
acaso el corazón con que palpitas
se siente sin lugar y se magulla.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
queda un sabor como a deslealtades
a ambición embutida y falsedades, Nueva York,
a fiera que enamora y luego aúlla.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
en la lúdica trampa del intruso
es su luz el más pérfido recluso
y no temes que grávida te engulla.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
reclamando sus excentricidades
su lozana altivez, sus libertades, Nueva York,
la balada vital con que te arrulla.
Cuando uno ama una ciudad que no es la suya
con un cariño espeso y tan confuso
te convences usado o en desuso
de que puede ser hembra y hasta tuya.
AMAURY PÉREZ VIDAL / La Habana / 2002
Créditos del CD “Bardo”

CD. BARDO. AMAURY PÉREZ. 2009.

Dirección general y diseño artístico de la producción: Amaury Pérez
Productor,arreglista, orquestador y director musical: Juan Manuel Ceruto
Grabación y mezclas: Ing. Orestes Águila
Productor ejecutivo para Fontanar Producciones: Alan Pérez
Productor ejecutivo para Colibrí: Marisel Viera
Supervisión vocal de Amaury Pérez: Andy Montes
Asistente de grabación: Rebeca Alderete
Asistente personal de Amaury Pérez: María Teresa González (Petí)
Masterización: Víctor Cicard
Afinador de piano Steinway & Sons: Armando Nieves
Estilista: Tommy
Fotos: Alderete
Diseño: Moltó
Músicos:
Piano: Rolando Luna.
Bajo y Contrabajo: Yandy Martínez.
Drums y Percusión: Rodney Barreto.
Guitarras acústicas y eléctricas: Raúl Verdecia y Amaury Pérez.
Teclados: Esteban Puebla.
Saxo tenor: Juan Manuel Ceruto.
Trompeta y Fugelhorn: Alexander Abreu.
Trombón: Amaury P. Rodríguez.
Violines: Ariel Sarduy (concertino) Desirée Justo, Iresi García, Augusto Diago, Verónica Reyes, Carlos Suárez, Dania Gutiérrez y Jessie de Armas.
Violas: Marta Salgado y Raiza Valdés.
Cellos: Felipa Moncada y Arelys Zaldívar.
Claps: Amaury Pérez, Andy Montes, Alan Pérez y Rebeca Alderete.
Músico Invitados:
Victor Pellegrini: Guitarra en “Bardo”
Niurka González: Flauta en “Bardo”
Amparo del Riego: Cello en “Bardo”
Yasek Manzano: Trompeta en mi bemol en “Ampárame Señor”
César López: Saxo Alto en “Y más” y “Cuando uno ama una ciudad que no es la suya”.
Todas las canciones: Letra y música de Amaury Pérez.
Música de “Bardo” Amaury Pérez.
Grabado, mezclado y masterizado en los Estudios 1, 2 y 3 de Abdala, La Habana, Cuba entre los meses de mayo y julio de 2009
Management
Alan Pérez
Fontanar Producciones
e-mail: alanixco@hotmail.com
perezvidal@yahoo.com
Web Site: www.amauryperez.com.mx
Bardo, el documental realizado por Ángel Alderete (Fragmento)

homenaje a john lennon

Quito a la expectativa por exposición de lujo de pintores cubanos dedicada a Guayasamín



23 Noviembre 2009
La exposición “Cuba pinta a Guayasamín”, con retratos del Pintor de Iberoamérica hechos por 26 destacados artistas plásticos cubanos y cuya inauguración aquí está prevista para el próximo domingo, levanta hoy expectativas en el mundo cultural quiteño.

La reconocida calidad de la muestra artística, donde se incluyen obras de Roberto Fabelo, Ernesto García Peña, Agustín Bejarano, Eduardo Roca (Choco), Nelson Domínguez y José Fuster, y la curaduría del cineasta cubano Roberto Chile, auguran su éxito.

Completan la exposición obras de Francis Fernández (Copola), Jesús Lara, Javier Guerra, José Antonio Hechavarría, Osvaldo García, Ángel Ramírez, Adrián Rumbaut, William Pérez, Dagoberto Jaquinet, Verónica Guerra, Marlys Fuego, y Kelvin López.

También estarán presentes con sus obras los pintores cubanos Vicente R. Bonachea, Lorenzo Linares, Enrique Báster, Luis E. Camejo, Ernesto Rancaño, Mabel Poblet, Dausell Valdés y Kamyl Bullaudy.

Chile es autor del cortometraje sobre Guayasamín, “Profeta de la esperanza”, donde el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, expresa sus valoraciones sobre la trascendencia de la obra del llamado Pintor de Iberoamérica.

También es promotor de esta iniciativa junto al periodista Pedro Martínez Pírez, subdirector de Radio Habana Cuba, la cual será un extraordinario cierre del año del 90 aniversario del nacimiento del pintor, según el presidente de la Fundación, su hijo Pablo Guayasamín.

Decidimos hacer dos inauguraciones -puntualizó Pablo-, el domingo 29 de noviembre a las 11 de la mañana, se hará en la Capilla del Hombre la primera presentación de los retratos en caballetes, y una vez concluida, ese mismo día se procederá a su montaje definitivo.

El lunes 30 a las 19:00 horas se hará en el Museo de la Fundación José Bosmediano una segunda inauguración formal de las obras, las cuales se quedarán hasta el 28 de enero de 2010, en ocasión del aniversario del natalicio de José Martí y del asesinato de Eloy Alfaro.

(Con información de Prensa Latina)

Amaral y Bebe apoyan una muestra sobre violencia sexista en el Ateneo



Veinte grupos nacionales colaboran en esta exposición de autores colectiva incluida en el Outono fotográfico
Autor:
Javier Romero

Una causa que difumina los derechos de autor de manera altruista, cediendo los mismos formaciones como Amaral, Bebe, Los Suaves, Ismael Serrano, Pasión Vega o la Mala Rodríguez, entre otros. Un elenco formado por una veintena de grupos que colaboran con la exposición En clave de do y que a la vez está integrada en el conjunto de actividades que el Ateneo -sede que albergará la muestra a partir de mañana a las 20.30 horas- ha programado de manera conjunta con el Outono fotográfico en Ourense, teniendo otros destinos ya cerrados dentro de la península como Cáceres, Albacete y Valencia, siendo Madrid, Sevilla y Salamanca, otras posibles paradas todavía por cerrar.

Con motivo del Día mundial contra la violencia de género, que se celebra mañana, nace En clave de do, una muestra colectiva de 35 fotógrafos que ha sido idea original de Isabel Salgado, actual secretaria del Ateneo, y cuyo eje central es la condena a los malos tratos. Acompañando a cada imagen, existe un texto que es una frase o estrofa de una canción también relacionada con la violencia de género. En la exposición se incluye a mayores un texto del escritor Xosé Carlos Caneiro, que será leído durante la inauguración. Los autores que participan en esta exposición, son mayoritariamente de Ourense, incluyéndose firmas como Pablo Araújo, Jesús Regal, Eva Domínguez, Alba Rubín o Lolita Vázquez.

www.enclavededo.org

Entre los objetivos principales de la muestra se encuentra la promoción de la cultura como forma de concienciación social y como vehículo de resolución de conflictos sin violencia expresando públicamente su rechazo. Una intención que se pone de manifiesto en el portal web de la exposición. Lugar en el que se puede visitar con una alta calidad las imágenes que se incluyen en la muestra, escuchar las canciones que acompañan a cada una de las fotografías, revisar la agenda de la exposición, la trayectoria de los retratistas o dejar comentarios sobre su contenido.

Sobre la revista Casa de las Américas

Roberto Fernández Retamar • La Habana
Fotos: La Jiribilla




Desde hace tiempo, la revista Casa, como se la suele llamar, se presenta como “Órgano de la Casa de las Américas”, es decir, de la institución en su conjunto, cuyo nombre lleva. Pero ella coexiste con otras revistas centradas en áreas parciales. Así, en 1964 comenzó a publicarse Conjunto, revista de teatro latinoamericano y caribeño; en 1970 vio la luz el Boletín Música, que se interrumpió en momentos duros del “período especial en tiempo de paz” y reapareció en 1999; en 1981 inició su vida Anales del Caribe, y en 2003 lo hizo la revista electrónica Arteamérica (el intento anterior de una revista en papel sobre artes plásticas no pasó de un número).

Y a lo largo de no pocos años, la Casa coeditó, junto con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la excepcional Criterios. Revista Internacional de Teoría de la Literatura y las Artes, Estética y Culturología, cuyos materiales, como lo indica su título, suelen desbordar a la América Latina y el Caribe, y es la hechura del ensayista, editor y traductor Desiderio Navarro. En la actualidad, la revista es publicada por el Centro Teórico-Cultural Criterios, que dispone de sede propia.

Ciñéndome a Casa, cuando la dinámica compañera Yolanda Wood me invitó a escribir este trabajo, lo primero que se me ocurrió fue buscar lo que diversos estudiosos escribieron sobre la revista. A ella se le han consagrado tesis en Universidades de varios países de América y Europa, y ensayos penetrantes. No he recurrido a aquellas, pero sí a estos, especialmente a los de Luisa Campuzano y Ambrosio Fornet, que fueron dados a conocer, respectivamente, en 1996 y 1997, y serían editados juntos por el Centro Juan Marinello en 2001 con el título La revista Casa de las Américas: un proyecto continental. Aconsejo vivamente su consulta.

Al volver a leerlos, no buscaba datos que conozco bien, sino una objetividad que no puede esperarse de mí. Pues si la revista Casa de las Américas va a cumplir dentro de unos meses medio siglo (este Encuentro puede considerarse el inicio de la conmemoración), he pasado más de la mitad de mi larga vida dirigiéndola. Hablar de ella es para mí inevitablemente, al menos en parte, evocar experiencias propias.

Pasaré rápidamente por la mención de algunas revistas que me fueron importantes: Alba, de la que fui desde 1947 jefe de información y para la cual entrevisté a Ernest Hemingway en 1948; Orígenes, en la cual colaboré desde 1951, y en cuyo “taller renacentista”, al decir de José Lezama Lima, aprendí a hacer revistas; Nueva Revista Cubana, donde en 1959 sucedí a Cintio Vitier como director; Unión, que entre 1962 y 1964 codirigí con Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y José Rodríguez Feo.

Y mencionaré también proyectos en que participé de editar una revista latinoamericana: primero con Édouard Glissant, en París, en 1960; luego con María Rosa Oliver, Ernesto Sábato, Abelardo Castillo y otros jóvenes de El Escarabajo de Oro, en Buenos Aires, en 1961; y por último, bajo la prevista dirección de Miguel Ángel Asturias, en un Congreso del Columbianum, de Génova, en enero de 1965. Ninguno de esos proyectos se hizo realidad. Por lo que se comprenderá mi alegría cuando en marzo de ese año 1965 la gran compañera Haydee Santamaría me ofreció dirigir Casa de las Américas.

A estas alturas, noviembre de 2009, la revista ha publicado ya 256 números, y al empezar a dirigirla yo, tenía 29 (algunos, dobles). En los primeros 16 números de la revista aparecía como directora la compañera Haydee, por serlo de la institución; luego, hasta el número 28-29, encabezó el consejo de redacción. Las labores editoriales las habían desempeñado los escritores Fausto Masó (quien abandonó el país en 1961), Pablo Armando Fernández y, sobre todo, Antón Arrufat.

Cuando Haydee decidió que yo asumiera la dirección, me propuse conservar, y si era posible aumentar, el buen nivel literario de la revista, de lo que fue ejemplo mayor el número 26 (octubre-noviembre de 1964), preparado o auspiciado por Ángel Rama, que incluyó su ensayo justamente famoso “Diez problemas para el novelista latinoamericano”, y textos de Carpentier, Cortázar, Onetti, Sábato, Fuentes, Vargas Llosa, Arguedas, Rulfo; es decir, ejemplos de la Nueva novela latinoamericana (así se llamó la entrega), que empezaba a ser reconocida mundialmente, y además comentarios sobre aquellos autores. Me propuse también subrayar más la presencia de nuestra América en la revista y su aspecto ideológico.

Casi todos los materiales del que sería el número 30 (mayo-junio de 1965) los habían compilado Manuel Galich y Jaime Sarusky, quienes me los hicieron llegar. Añadí a dichos materiales una nota que escribí sobre el Congreso del Columbianum, una declaración emanada de él y un editorial que concluía así:

Coincide este número con la presencia de una nueva directiva en la revista. Esperamos en entregas posteriores, de acuerdo con sus principios y con la valiosa tarea ya cumplida por la Casa de las Américas, seguir incrementando los nexos con nuestras Américas, las que del río Bravo a la Patagonia son una, decía Martí, “en el origen, en la esperanza y en el peligro”: los países que ahora llaman subdesarrollados, llenos de conflictos y de porvenir, a los que estamos entrañablemente unidos, y de cuya comunidad de creación artística, intelectual, humana, como de sus problemas más reales no hay fuerza capaz de separarnos. Es tarea creciente de esta revista contribuir a ratificar esa identificación.

Además, sustituí el llamado consejo de redacción, al que Haydee no quiso seguir perteneciendo (lo formaban también Ezequiel Martínez Estrada, Manuel Galich, Julio Cortázar, Enmanuel Carballo, Ángel Rama y Sebastián Salazar Bondy), por un comité de colaboración similar al que había visto en la revista Sur, lo que se correspondía más con lo que se esperaba de sus miembros. Estos, además de los mentados, llegaron a incluir a Mario Benedetti, Roque Dalton, René Depestre, Mario Vargas Llosa, David Viñas, Jorge Zalamea y los cubanos Edmundo Desnoes, Ambrosio Fornet, Lisandro Otero y Graziella Pogolotti. Martínez Estrada, Salazar Bondy y Zalamea fallecieron siendo miembros.



En tres ocasiones, en 1967, en 1969 y en 1971 se reunió en La Habana el comité, y emitió declaraciones importantes. En cuanto al editorial, fue el primero de los numerosos que escribí en lo adelante, y para los cuales conté con la muy valiosa colaboración de Haydee y Galich.

Pero aunque yo aparecía como director en ese número 30, el primero que realmente preparé fue el 31 (julio-agosto de 1965). Allí se incluyeron, entre otros textos, un ensayo cuyo original en francés me había dado a conocer Régis Debray en París, en enero de 1965, e hice traducir al español: “América Latina: algunos problemas de estrategia revolucionaria”, una nota mía sobre la edición cubana de Los condenados de la Tierra, de Frantz Fanon, y un largo editorial sobre (contra) la invasión estadounidense a la República Dominicana. Eran muestras del sesgo ideológico que quise incrementar en la revista, pero que ya existía en ella, como lo prueban entregas como la dedicada a la invasión a Cuba de 1961 (número 6, mayo-junio de 1961) y una vibrante nota que encabezó al mencionado número 26.

En aquel número 31 aparecieron poemas que, a solicitud mía, me había enviado desde la India Octavio Paz. En la entrega comencé a anunciar revistas afines (primero solo del área, y luego también de otros países) e hice renacer una sección miscelánea titulada “Al pie de la letra”, que, hecha por Jorge Timossi y Lya de Cardoza, había aparecido en el número 27 (diciembre de 1964), y con el nombre “Avisos” existió antes en la Nueva Revista Cubana.

Aunque en el número 31 de Casa tal sección fue escrita solo por mí (sin firma, como los editoriales), más tarde la redactarían también, o sobre todo, quienes han compartido o comparten conmigo las tareas editoriales de la revista (entre ellos Orlando Alomá, Ramón López, Adolfo Cruz-Luis, Emmanuel Tornés, Fernando Butazzoni, Arturo Arango, Esther Pérez, Luis Toledo Sande, Aurelio Alonso) y además compañeros como Roque Dalton, Guillermo Rodríguez Rivera y Jorge Timossi. Allí se da cuenta de novedades en la vida cultural de la región, incluyéndose saludos a otras revistas, premios, obituarios, polémicas, temas candentes.

Por último, a partir de ese número 31 los textos aparecieron dentro de secciones con los títulos “Hechos/Ideas”, “Ficción” (que luego se llamó “Letras”), “Notas”, “Libros”, “Al pie de la letra”, “Colaboradores/Temas”. Se trataba de algo que, con variantes, Cintio había empleado en la Nueva Revista Cubana, y era habitual en otras revistas, como Cuadernos Americanos.



Con el tiempo, fueron apareciendo en Casa otras secciones. Habiendo usado ya la denominación “Páginas salvadas” en la Nueva Revista Cubana, la trasladé a Casa. El propósito era (es) acoger en ella textos inéditos o poco divulgados. (A su equivalente en el Anuario del Centro de Estudios Martianos la llamaría después “Vigencias”.) Por razones obvias se crearon secciones como “Entrevistas”, “Cartas”, “Otros libros” “Artes plásticas”, “Testimonio”. Habiendo recibido el trabajo de Lezama “La pintura y la poesía en Cuba (siglos XVIII y XIX)”, que yo vacilaba entre incluir en “Hechos/Ideas” o en “Letras”, creé otra sección, que solo duró un número, con el nombre “Paralelos”. Evidentemente, la solución satisfizo a Lezama, pues en su libro La cantidad hechizada, de 1970, incluyó el texto con el nuevo título de “Paralelos. La poesía y la pintura en Cuba (siglos XVIII y XIX)”.

Una cuestión similar, referida esta vez a un texto de Coronel Urtecho, llevó a titular la nueva sección “Figuraciones”. Otra sección fue “Últimas de la Casa”, que terminó llamándose, más cuerdamente, “Recientes y próximas de la Casa”. En ella se da cuenta del múltiple quehacer de la institución. De vez en cuando aparecen secciones como “Nueva actualidad”, con páginas de ayer que han vuelto a echar chispas; “Flechas”, con ensayos discutidores; “Con ojos de esta América”, para visiones nuestras de países lejanos; “Documentos”, textos que lo sean.

En el notable número 36 (enero-febrero de 1968), dedicado al Che tras su asesinato, y de nuevo en el homenaje que se rindió a Benedetti en el reciente número 256, aparecen secciones con los títulos “Mensajes” y “Recuerdos”. Debido a circunstancias evidentes, hubo secciones llamadas “V Centenario”, “Para los siglos de José Martí”, “Hacia el 98”, “Che siempre”. No es posible agotar, pues es inagotable, el número de las secciones habidas y por haber.

He hablado de la arquitectura de la revista y es necesario que mencione, menos metafóricamente, su aspecto formal, que, después de intentos varios, le dio, durante 20 años, Umberto Peña. Él había comenzado a diseñar la revista inmediatamente antes de que yo empezara a dirigirla, pero su gran desarrollo ocurrió en esos 20 años en que trabajamos juntos. Recuerdo cómo entusiasmaba a Haydee y a Cortázar la imaginación feliz de Umberto. Al dejarnos él, después de algún tiempo de desvaríos o logros menores, hace años la diseña con eficacia Ricardo Rafael Villares.

Y del continente pasemos al contenido. Mirando la revista en conjunto, creo poder decir que, en los momentos más afortunados, ella se hizo y se hace con la perspectiva ideológica propia de la Revolución Cubana, la cual, desde el comienzo hasta hoy, ha reconocido, por boca de Fidel, la autoría intelectual de José Martí, y en abril de 1961, la víspera de la invasión mercenaria, se proclamó, además, socialista. Aquella perspectiva, que encarnó inolvidablemente, al frente de la Casa, Haydee, se corresponde con lo que Cintio Vitier llamó “un marxismo martiano”, ajeno al dogmatismo que acabó por hacer estallar en Europa al mal llamado socialismo real; y ajeno también a una visión aldeana de la magna herencia del Apóstol. Por eso el énfasis se ha puesto y se pone en producciones y cuestiones de lo que Martí llamó nuestra América, y en algunas ocasiones más allá de ella, en aportes que tenemos el deber de difundir. Hablo de perspectiva editorial, no de los textos, con distintos horizontes.

Escogeré como ejemplos algunas entregas que dan fe de lo dicho. Así, las dedicadas a estudiar, a menudo más de una vez, a Bolívar, al propio Martí, a la presencia de África en América, al Quinto Centenario del Cubrimiento de América, al 98, a la lucha por la independencia de Puerto Rico, a los sucesos de Chile (primero a la victoria de la Unidad Popular, y luego, con el título Chile vencerá, a la tragedia del pinochetazo), al triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, al bicentenario de la independencia de Haití, a cultura y revolución en la América Latina, a la situación del intelectual latinoamericano, a la mujer, a la nueva poesía, a la nueva crítica literaria, al imperialismo y los medios masivos, a los chicanos, a la mayor parte de los países de nuestra América, incluyendo la zona del Caribe anglófono: este último, uno de nuestros mejores números, el cual, junto con el que recogió las intervenciones del coloquio sobre la cultura caribeña que se celebró en la Casa durante el tercer Carifesta, preludiaron las labores del Centro de Estudios del Caribe.

En algunos casos se ha rendido homenaje a figuras como Ezequiel Martínez Estrada, el Che, Fernando Ortiz, Jorge Zalamea, Juan Marinello, Haydee Santamaría, Efraín Huerta, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Manuel Galich, José Lezama Lima, Ángel Rama, Eliseo Diego, José Antonio Portuondo, Florestan Fernandes, Octavio Paz, Cintio Vitier, Darcy Ribeiro, Camila Henríquez Ureña, Roque Dalton, Paco Urondo, Fayad Jamís, Edgar Bayley, Luis Rogelio Nogueras, Raúl Hernández Novás, Roberto Matta o Mario Benedetti.

En otros números se conmemoraron los centenarios de Rubén Darío, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Gabriela Mistral, César Vallejo, Pablo Neruda, Alejo Carpentier, Raúl Roa. Una decisión equivocada llevó a no incluir en la revista las conferencias que se ofrecieron en el encuentro con que la Casa conmemoró el siglo de José Carlos Mariátegui.

En ocasiones dedicamos números sobre estructuralismo, estética y semiótica en sus relaciones con el marxismo, y varios al tema del posmodernismo: en primer lugar, con el ensayo revelador de Fredric Jameson, y luego con colaboraciones de autores como Adolfo Sánchez Vázquez, Ticio Escobar o Nelly Richard.


Hemos salido fuera de las fronteras americanas para dedicar entregas al Primer Festival Panafricano de Cultura, a Lenin en su centenario, a Vietnam durante su guerra, a “cosas de españoles”, a textos canadienses. Y no solo hemos rendido homenaje a figuras consagradas, sino que hemos estado y estamos abiertos a nuevos valores: los Julio Cortázar, Ángel Rama y Roque Dalton de mañana —o de hoy. Casa ha vivido lo bastante como para ver renovarse las oleadas de creadores.

Quiero volver a recordar que la revista Casa es órgano de la Casa de las Américas. Es decir, no es la obra de una persona, ni de un grupo, ni de una generación. Lo es de una institución que fue creada a menos de cuatro meses del triunfo de la Revolución Cubana, y estuvo encabezada desde entonces hasta su trágica muerte en 1980 por una protagonista deslumbrante de esa Revolución, la compañera Haydee Santamaría. Quien fue hasta 1959 una figura de primer orden en el proceso que condujo al triunfo revolucionario de ese año, sería después, además, una formidable organizadora cultural.

Más de una vez he evocado cómo seres de la complejidad de Julio Cortázar o Roberto Matta la escuchaban como hechizados, como si oyeran a una sibila. Y, al menos en parte, me parece que eso fue ella. Su sabiduría no la había adquirido en centros académicos, sino en una existencia vivida con intensidad, apasionadamente, al borde de lo imposible. Ella constituyó, para quienes tuvimos el privilegio de trabajar bajo su conducción, un vínculo profundo con lo esencial de la Revolución Cubana.

En lo que toca a la revista, cuando ya no aparecía como su directora ni al frente de su consejo de redacción, su conducta fue, sin embargo, decisiva. No había cuestión que yo le consultara que no recibiese de ella un comentario agudo. A veces me llamaba para preguntarme por qué hacía tiempo que no le planteaban problemas sobre la revista: ¿es que me estaba adocenando? Y gracias a ella, como he dicho, nos llegaba directamente el pulso afiebrado de la Revolución, la cual no ha sido, no es un paseo por un jardín: más bien el trepidamiento de lo que brota en busca de la luz, así sea en algunos casos de modo imperfecto.

Me gusta recordar la sentencia de Tagore según la cual cuando se cierra la puerta a todos los errores, también la verdad se queda fuera. No sé si Haydee conocía esa sentencia, pero sé que le fue fiel. La audacia le era consustancial, al igual que el valor, la necesidad de justicia y la devoción por Fidel. Cuando tuvo lugar el desdichado “caso Padilla” y cuando se realizó en 1971 el no menos desdichado Congreso de Educación y Cultura, que nos empobrecieron, Haydee, en vez de darle la espalda a la Casa, se hizo presente en ella más que nunca antes. Estoy seguro, como he sostenido en otras ocasiones, de que gracias al prestigio revolucionario de Haydee la Casa, aunque padeció estrechamientos, sobrevivió con decoro a lo que Ambrosio Fornet llamaría después, desde las páginas de la propia revista Casa, “el Quinquenio gris”.

Como órgano de la Casa de las Américas, es natural que la revista Casa se haya hecho eco de las muchas tareas acometidas por la institución o realizadas en el país. Entre las primeras, menciono al pasar, sin mucho orden, los dos Encuentros de intelectuales por la soberanía de los pueblos de nuestra América; las reuniones realizadas durante las labores de los Premios (en primer lugar, el de literatura); Encuentros como el de la Canción Protesta, que daría lugar a la Nueva Trova, los de plástica latinoamericana y caribeña, el convocado por el Centro de Investigaciones Literarias sobre crítica, los dedicados a estudios sobre la mujer, los centrados en la Amazonia; encuestas como la realizada por Carlos Núñez sobre el papel de los intelectuales en los movimientos de liberación nacional; la mesa redonda que tuvo lugar en el estudio de Mariano con la presencia de Roque, Depestre, Edmundo, Ambrosio, Carlos María Gutiérrez y yo, y se publicó con el título “Diez años de Revolución: El intelectual y la sociedad”.

En cuanto a realizaciones en el país, son de destacar las páginas sobre reuniones políticas, el Congreso Cultural de La Habana (1968) o el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (1978); y también sobre el centenario de la primera guerra de independencia cubana, aniversarios cerrados del 26 de Julio y del triunfo de la Revolución, o, con más de una gota de humor, la experiencia de una escuela militar a que asistimos profesores y alumnos universitarios.


No puedo dejar de mencionar discusiones a las cuales la Casa y la revista que es su órgano se han visto envueltas. En una larga entrevista que me hizo Jaime Sarusky para el número 200 de Casa, recordé que algunas de tales discusiones no nacieron en la revista, pero no permanecimos ajenos a ellas. Y mencioné entonces tres de esas discusiones: las que tuvieron que ver con la revista Mundo Nuevo, con la carta abierta a Pablo Neruda en 1966 y con el “caso Padilla”.

En cuanto a lo primero, se trató de la impugnación de una revista editada en París por el anticomunista Congreso por la Libertad de la Cultura, que había sido creado por la CIA en medio de la Guerra Fría. Ángel Rama inició esa impugnación y lo acompañé en la faena. Pero las cartas cruzadas entre el director de Mundo Nuevo y yo, publicadas en muchos países, no lo fueron en Casa, donde sí apareció el ensayo de Fornet “New World en español”, mientras los incidentes de la polémica se mencionaron en la sección “Al pie de la letra”. Hoy se cuenta con un libro excelente de María Eugenia Mudrovcic sobre esa tortuosa revista.

La carta abierta a Neruda, de hace 43 años, apareció primero en Granma y fue republicada en Casa. En sus memorias, Llover sobre mojado, Lisandro Otero contó cómo fue una decisión de la dirigencia revolucionaria que nos dio a conocer el presidente Osvaldo Dorticós a varios escritores. Eran momentos de grandes tensiones en el seno de la izquierda, cuando Cuba, esperanzada en los movimientos guerrilleros, organizó la Conferencia Tricontinental en 1966, y en 1967, estando el Che en Bolivia, la reunión de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS): esta última, presidida por Haydee. Los muchos años pasados no han borrado el malestar de algunos ante lo que fue, hay que reconocerlo, un error de nuestra parte, pues no debió haber sido una carta abierta a un escritor firmada por otros escritores lo que nació de una diferencia partidista: la cual, por añadidura, se disiparía con el tiempo.

En lo tocante a Padilla, también fue objeto de un tratamiento equivocado, aunque, lateralmente, diera ocasión a algunos planteos justos contra el llamado colonialismo cultural y separó, como comentó Cortázar, la paja del grano. Pero en general nos costó caro, y apartó de la Revolución no solo a oportunistas que se revelaron derechistas, sino, por un tiempo al menos, a amigos valiosos. Las dos cartas abiertas a Fidel que se publicaron entonces copiosamente por la prensa occidental, y en particular la postura de Mario Vargas Llosa, llevaron a la disolución del comité de colaboración de Casa. Ya en enero de 1971, dada la heterogeneidad de sus integrantes, la tercera declaración de dicho comité había planteado la necesidad de ampliarlo mucho. Meses después los hechos se precipitaron, y en vez de ampliación hubo disolución. Años más tarde, reapareció un consejo de redacción integrado por intelectuales que trabajan en la Casa.

La evocación de Haydee obliga a recordar que tras su muerte, en 1980, asumió la presidencia de la Casa el gran pintor Mariano Rodríguez; y que cuando este a su vez se retiró, en 1986, pasé a ocupar su lugar. Ambos habíamos sido vicepresidentes de Haydee. Nunca pensé que yo iba a presidir la Casa, pues Haydee, como todo lo que se ama mucho, me parecía inmortal. Y en un momento creí que, siendo yo presidente, debía dejar a otro la dirección de la revista Casa. La medida se reveló desacertada, y volví a ejercer la dirección.

Para entonces, el país había entrado en el “período especial en tiempo de paz”, que implicó escaseces de todo tipo. Ya mencioné que interrumpió la publicación del Boletín Música. En lo que toca a la revista Casa, por el momento (hasta hoy) dejó de aparecer cada dos meses para hacerlo cada tres, y disminuyó sensiblemente su tirada. Es meta nuestra retomar las condiciones previas a dicho período especial.

Así llegamos al presente. Más temprano que tarde tanto la dirección de la revista Casa como la presidencia de la institución pasarán a manos jóvenes, pues es obvio que los viejos no podemos ser la esperanza del mundo. Ya están aquí, y otros/otras no tardarán en llegar, quienes encenderán nuevos fuegos. Por mi parte, lo último que diré ahora es que confío en que serán dignos de trabajar donde lo hizo un ser como Haydee, y que espero que entre sus divisas pueda encontrarse la glosa del poema de Whitman según el cual quien toca a una revista verdadera toca a muchos hombres y muchas mujeres.

Palabras leídas por Roberto Fernández Retamar el 19 de noviembre de 2009 en la cuarta jornada del Encuentro de Revistas Caribeñas, realizada en la Casa de las Américas.

Las revistas culturales como espacio de reflexión

Basilio Belliard* • La Habana

Las revistas culturales sirven de puentes de acceso a los horizontes del presente y a las utopías del futuro. Su función reside en ser mecanismo de coexistencia cultural, circuitos de información y vehículos de intercambio real de producciones intelectuales y estéticas. En Iberoamérica, el papel alcanzado por las revistas culturales ha sido de crucial trascendencia en la construcción social de un espacio dialógico de expresiones culturales, en la necesaria creación de una comunicación intercultural y en la preservación de su unidad lingüística.

El rol y la trascendencia logrados por la Revista Hispánica Moderna, Revista de Occidente, Sur, Amauta, Revista Iberoamericana, Ínsula, La Torre, Quimera, Orígenes, Nexos, Proceso, El Caimán Barbudo, Cuadernos Hispanoamericanos, Cuadernos Americanos, Plural, Vuelta o Letras Libres, han permitido crear una cultura, una historia y una tradición iberoamericanas de inestimable proyección de nuestro acervo cultural y literario, al tiempo que la exaltación de nuestros hombres de letras y pensamiento.

La visión de intelectuales como Federico de Onís, Alfredo Rioggiano, José Ortega y Gasset, Silvina y Victoria Ocampo, Leopoldo Zea, Blas Matamoros, Lezama Lima y Rodríguez Feo, Octavio Paz y Enrique Krauze ha permitido que las revistas culturales hayan jugado el papel de vehículo editorial capaz de formar corrientes de opinión y generaciones de lectores. Y han servido, qué dudas cabe, de forjadoras de círculos académicos e intelectuales plurales y críticos, los cuales han contribuido a la formación de un pensamiento humanístico en América Latina. Ese ha sido el gran legado cultural dejado por la tradición de las grandes revistas en el siglo XX en el Nuevo Continente y el mundo peninsular.

Muchas de estas revistas corresponden a grupos intelectuales de elites o a circuitos académicos, no así a instituciones culturales que, como la Secretaría de Estado de Cultura de la República Dominicana, ha sentado precedentes con el auspicio material y el sostenimiento vertical dado a la revista País Cultural, con apertura estética e ideológica, pluralidad de criterios y tolerancia crítica.

Desde su fundación, esta revista ha ofrecido sus páginas a creadores, investigadores, intelectuales y artistas dominicanos y extranjeros, bajo la buena conciencia de posibilitar el diálogo crítico y horizontal, que nos ha permitido mantener esta oferta editorial con una calidad gráfica, compositiva y de contenido a la altura de los tiempos actuales, de la sociedad de la información y del mundo global.

Toda revista es un órgano intelectual que media entre el diario y el libro. De ahí que sirva como plataforma de equilibrio entre la información periodística, caracterizada por la liviandad informativa, y el texto de análisis y reflexión, caracterizado por la profundidad y la enjundia. Por la posibilidad de ilustrar sus páginas con textos visuales, la revista airea su contenido y ameniza su lectura, con lo que conquista diferentes lectores y espacios de recepción que no posee el libro ni el periódico. Y esa cualidad y condición hace de ella un instrumento de expresión de las ciencias y las artes, el pensamiento y la creación, de incuestionable valor estético, promoción de las ideas y circulación de las imágenes.

La experiencia de dirigir una revista cultural enriquece el espíritu y cultiva la pasión, al tiempo que crea la conciencia de la responsabilidad de transformar la cultura de una época y las costumbres de la vida cotidiana de una generación de lectores. Las revistas, pues, funcionan como plataforma para la difusión de los autores y los artistas, y son, a su vez: vehículos al servicio de la gestión cultural. Participan además como referentes culturales que permiten percibir el desarrollo y evolución de las ciencias, las artes, la cultura y la sociedad. Por otro lado, son testimonios de una época histórica y documento: reflejan la respiración de una etapa de la vida social y cultural de una nación o una patria lingüística.

Este evento es el mejor homenaje que le hacemos a la revista Orígenes que tuvo su inicio aquí en La Habana, y que, al decir de Octavio Paz, fue la revista más importante no solo de América Latina, sino del habla hispana. Así, este encuentro constituye una reivindicación justa y necesaria a esta revista y, con ella, a sus fundadores y animadores, Lezama Lima y Rodríguez Feo, a propósito de cumplirse el próximo año 2010 el centenario de nacimiento del autor de La expresión americana y Paradiso, dos monumentos literarios del ensayo y la novela del Caribe. Orígenes permitió el diálogo con los más importantes escritores europeos y de EE.UU., gracias a la labor y visión de Lezama y Feo. Por las páginas de esta revista desfilaron firmas de los más connotados y laureados escritores de su tiempo, lo que permitió que se valorara y promoviera su contenido, coleccionaran sus números y sirviera como instrumento de difusión de la literatura cubana y de otros países, cuyos frutos son hoy tangibles.




De igual modo, cabe destacar el rol jugado por la Revista de Occidente, en España, desde 1923 hasta 1936, fundada por José Ortega y Gasset y que, al decir de Roberto Fernández Retamar, "fue la más importante de nuestra lengua en la centuria".

Las revistas culturales son un "diálogo con el tiempo" (Fernández Retamar), y son, además, el espejo de una época. Mientras los libros son individuales, en cierto modo, la expresión narcisista de un autor o editor, que funda o confirma su vanidad, las revistas son colectivas; son el resultado de varias voluntades y la manifestación de una pasión altruista y un acto de generosidad, solidaridad y transformación. Es más que una antología de textos diversos y abiertos, aunque en ocasiones, haya números monográficos. Una revista puede marcar el destino de una generación literaria y, a menudo, forma y cohesiona su equipo de dirección, o desaparece por las contradicciones que generan los criterios de ese equipo al intentar, cosa difícil, homogeneizar sus ideas y su línea estética. Las revistas de vida larga experimentan la confluencia de varias generaciones que se reciclan, tales como ha ocurrido con los Cuadernos Americanos, la Revista de Occidente o los Cuadernos Hispanoamericanos.

Ha dicho Retamar, que “...resulta imposible escribir la historia cultural de un período sin tomar en cuenta los testimonios ofrecidos por las revistas culturales que en él vivieron, no importa lo contradictorios que puedan ser entre sí tales testimonios”. Estas palabras de Retamar, me parece a mí, son el retrato de la importancia que reviste la celebración de este significativo Encuentro de Revistas Caribeñas, y que habrá de darnos a conocer, establecer relaciones de colaboración y abrir el necesario diálogo para el intercambio de contenidos y de sus colaboradores. Es la mejor manera de saber lo que hacemos, pasar balance a nuestro quehacer y crear los mecanismos que habrán de servir como nuestros desafíos más perentorios en este fascinante mundo de las ediciones de revistas culturales.

El desafío de las revistas hoy en día reside en adecuarse a las nuevas tecnologías y soportes digitales para conquistar nuevos lectores virtuales. De ahí la necesidad de impulsar la valoración de las revistas culturales impresas como instrumentos de promoción cultural para crear espacios de reflexión e inclusión social. Otra idea consiste en hacer que ellas permitan el acercamiento de los lectores a las librerías y a las bibliotecas para hacer que estos mecanismos depositarios del conocimiento y medidores de lectura, no riñan con el libro, sino que funcionen como su vía de acceso. El futuro, pues, de las revistas culturales habrá de definirse en su capacidad y posibilidad de digitalización para complementar su publicación en papel y prolongar así su existencia, para alcanzar nuevos y modernos medios de difusión y recepción, con lo que no se desnaturalizaría su esencia primigenia y editorial, sino que sería una adecuación a los nuevos tiempos del imperio de la tecnología.

Entre los diarios y las revistas hay, desde luego, similitudes; pero también, sus especificidades. Ambas son publicaciones periódicas y viven atentas al accionar del presente, captan la respiración del cuerpo social, pero ambas jerarquizan su contenido y sus técnicas tipográficas y espaciales. Con el tiempo, las revistas se vuelven reliquias de colección, aunque su ideal consiste en ser consumidas en la lectura del momento de su aparición y a ser luego citadas en tesis, monografías e investigaciones, con lo cual ejercen una función documental de inestimable valor histórico, analítico y crítico. Un gran homenaje que pudiéramos hacerles a las revistas que han hecho historia en la cultura del Nuevo Mundo es reeditarlas en ediciones facsimilares, como se hizo con El hijo pródigo, en México, y en Santo Domingo, con los Cuadernos Dominicanos de Cultura ―y otras revistas que han tenido la misma suerte.

El auge de las revistas en América Latina se remonta a los albores del siglo XX y coincide con la eclosión de las vanguardias, la permanencia o resistencia de la modernidad y el afán de cosmopolitismo de las elites pensantes. Las mismas se convirtieron en instrumentos que catalizaron las primeras revoluciones estéticas y filosóficas del debate intelectual y la historia cultural del continente mestizo. Fundaron así la semilla de un pensamiento dinámico y de liberación de las sociedades americanas.

Para rastrear las ideas de una época es indispensable acudir a las revistas culturales que circularon en la misma, las cuales, en su momento histórico, constituyeron la tribuna o atalaya de los intelectuales, cuyo rol contribuyó a enriquecer el debate intelectual, a fundar una sociedad de lectores y a crear los futuros escritores e intelectuales en las metrópolis y en las provincias de América Latina, donde no llegaban (o llegan) grandes novedades editoriales.

Las revistas son, pues, la síntesis del libro y el análisis del suplemento cultural del periódico. Son expresiones discursivas dimanadas del periodismo, lo cual las hace mediadoras entre la literatura y el periódico. Son puntos de convergencias, de trayectorias colectivas, proyectos individuales y preocupaciones estéticas y culturales. De ahí que participen como testimonio de una época y, a la vez, de la historia de las ideas y de la cultura. Fundan una impronta histórica al crear, en cierta medida, la profesionalización del escritor ―por decirlo de algún modo― e inventan el oficio intelectual y la práctica de la lectura. Lo que se llama un "periodismo de ideas" tiene una gran deuda intelectual con las revistas culturales en las letras americanas y la vida cultural y cotidiana misma. En los umbrales del siglo XX las revistas estimularon una nueva visión de la cultura, con su papel protagónico, y posibilitaron la consolidación de la identidad cultural, la independencia cultural y política, con la confluencia de ideas heterogéneas como expresión de puntos de vista diversos, y aún contradictorios. De ahí entonces que, a la postre, juegan un papel determinante en la creación de un clima de tolerancia a las diferencias ideológicas y constituyen un poder autónomo en el marco de la producción y difusión de las ideas, las artes y las ciencias.

Felicito a los organizadores de este encuentro y gracias por esta magnífica invitación a participar del mismo, de la cual estoy altamente agradecido. Este evento habrá de servir como plataforma del diálogo caribeño, tan necesario en la etapa actual para la solidaridad, la coexistencia y la tolerancia.

* Director Revista País Cultural Secretaría de Estado de Cultura República Dominicana.

Premio es honor a los excluidos y marginados, afirmó Frei Betto


Alejandro Gómez • Brasilia

El brasileño Frei Betto afirmó hoy que el premio ALBA de las Letras 2009 por la obra de la vida es un honor a los excluidos y marginados, personajes de la mayoría de sus obras.

Al conocerse merecedor del galardón otorgado por la Fundación Cultural de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Betto dijo vía telefónica a Prensa Latina que en sus poco más de 50 libros se ha dedicado fundamentalmente a "dar voz, a aquellos que no tienen voz; y a dar vez, a aquellos que no tienen vez".

Tras expresar su alegría y felicidad por el reconocimiento, el teólogo y escritor brasileño subrayó que no lo considera un mérito personal, sino de los personajes de sus obras: los movimientos sociales, la teología de la liberación, los oprimidos, los explotados, los marginados y los perseguidos por la dictadura.

Es honor a ese mundo excluido, sentenció Betto, quien agregó que destinará el valor en metálico a proyectos para favorecer a la gente pobre, a los integrantes de movimientos sociales y a todos los olvidados.

Betto, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación, nació el 25 de agosto de 1944 en Belo Horizonte y es artífice de una obra le ha valido un vasto reconocimiento internacional.

Entre sus títulos figuran Fidel y la Religión (conversaciones con Fidel Castro), Mística y Espiritualidad (con Leonardo Boff), Bautismo de sangre, De las catacumbas (cartas personales) y El amor fecunda el universo. Ecología y espiritualidad (con Marcelo Barros).

Según las bases del Premio, éste se concede a creadores vivos que hayan consagrado su vida y obra a engrandecer el patrimonio cultural de América Latina y el Caribe con aportes originales en los géneros literarios y las manifestaciones artísticas.

Los primeros premios ALBA se entregaron en 2007, cuando lo recibieron Mario Benedetti (Uruguay) y Oscar Niemeyer (Brasil).

El año pasado lo merecieron Roberto Fernández Retamar (Cuba) y Jorge Sanjinés (Bolivia), y en éste, en el apartado de Artes, el argentino León Ferrari.

Fuente: Prensa Latina

SILVIO RODÍGUEZ: homenaje por su cumple 63!!





Organizador(a):Lalo Salazar (Music)
Tipo:Música/Arte - Concierto
Red:Global
Hora de inicio:El jueves, 03 de diciembre de 2009 a las 21:30
Hora de finalización:El Viernes, 04 de diciembre de 2009 a las 2:00
Lugar:SURCO PUEBLO PISCO BAR
Calle:Ayacucho 298 - Plaza de Armas de Surco
Ciudad/Pueblo:Santiago de Surco, Peru


Descripción
El 29 de Noviembre de 1946 nació Silvio Rodríguez en San Antonio de los Baños, Cuba. Y nosotros en Lima, por tercer año consecutivo celebraremos esta fecha en que la vida nos regaló a uno de los más grandes de la trova, la canción, el pensamiento y el espíritu latinoamericano. Esta vez junto a mi amigo y trovador Joaquín Yrivarren, haremos un recorrido por lo mejor de su vasta obra, pasando por canciones editadas, inéditas, las clásicas, las no tan clásicas, las conocidas y las desconocidas. Los esperamos para celebrar a nuestro gran querido Silvio!

La cita es el Jueves 3 de diciembre en
SURCO PUEBLO PISCO BAR
Calle Ayacucho 298
Plaza de Armas de Surco

Entrada general: S./ 10
Capacidad Limitada
Reservas al 980184728

Feria del Libro de Quito muestra más de tres mil títulos de Ecuador


Escrito por Pedro Rioseco
miércoles, 25 de noviembre de 2009

La Feria del Libro de Quito entra hoy en su segunda jornada en el Centro de Convenciones Eugenio Espejo, donde los pabellones de las editoriales participantes comparten la preferencia de visitantes con un apretado programa literario y artístico

Anabel Castillo, presidenta de la Cámara del Libro de Ecuador, informó que este año termina con tres mil 87 títulos nuevos publicados, ocho millones 158 mil ejemplares y un gran salto en la literatura infantil, muestra de lo cual se aprecia en esta Feria.

Entre los 40 escritores extranjeros invitados, acompañados de más de 60 de todas las provincias de este país y de los representantes del cuerpo diplomático acreditado, encontramos con la barba blanca de sus 80 años al prominente literato cubano, Pablo Armando Fernández.

Para Pablo Armando, fue extraordinario el comienzo de la Feria y las palabras de todas las personas que hablaron, a los cuales como a mucha gente aquí conoce desde hace años por los tres viajes anteriores en los cuales ha podido compartir con los ecuatorianos

"Este es un evento muy importante porque nos une, nos unifica, y porque estamos celebrando el bicentenario de la independencia de nuestra América, y eso hay que defenderlo ahora más que nunca", declaró el escritor a Prensa Latina.

La inauguración en el patio central del recinto ferial contó la víspera con la participación del ministro de Cultura, Ramiro Noriega; la ministra de la secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana, Doris Soliz; y la ministra Coordinadora de Patrimonio Natural y Cultural, María Fernanda Espinoza.

El alcalde capitalino, Augusto Barrera, expresó su satisfacción por esta segunda edición de la Feria del Libro y llamó a convertir la misma en el inicio emblemático de las tradicionales Fiestas de Quito y a trabajar desde ahora por la tercera edición, el año próximo.

lma/prl

domingo, noviembre 22, 2009

Prostitutas

Elvira Lindo

Prostitutas porque venden su mente, y hasta sus propios derechos, para que quienes les pagan puedan satisfacer sus pretensiones e intereses personales o empresariales. Un último ejemplo: Elvira Lindo.

www.kaosenlared.net/noticia/prostitutas-3

No, aunque resulte extraño por el título de este artículo, no voy a hablar de esas mujeres que, por diversas circunstancias, unas más trágicas que otras, se ven obligadas a vender su cuerpo a cambio de dinero. Por estas prostitutas tengo el mayor de los respetos, y en muchos casos hasta un fuerte aprecio. Pido perdón incluso por el uso que voy a hacer de este término con un afán claramente despectivo. Seguramente no lo merezcan. Pero hay ocasiones en que el lenguaje te dota de una libertad que la moralidad personal no te permitiría. Esto es, que use la palabra prostituta para atacar la indignidad de ciertas personas, no es más que un recurso lingüístico, nada que ver con el insulto a las verdaderas prostitutas, algo que jamás haría. Quede claro.

Con este artículo en realidad quiero atacar sin piedad a esa otra clases de prostitutas (las indignas y miserables de verdad) que nos invaden cotidianamente a través de los medios de comunicación, tanto en prensa, como en radio, como en televisión. A esos periodistas, reporteros, opinantes, articulistas, presentadores de informativos y demás fauna que se someten inescrupulosamente a los designios de las empresas que les pagan para promover el odio, el ataque ideológico, la mentira, la calumnia, la manipulación y la falsedad contra todo aquello que no es del gusto de sus jefes, según la línea marcada ya desde el mismo momento en que firman su contrato de trabajo. Esos personajes repugnantes que tanto daño hacen a la sociedad, prostituyendo su libertad de expresión a cambio de unas cuantas monedas, convirtiendo el derecho a la información del conjunto de la ciudadanía en un obsceno derecho a la manipulación del conjunto de la sociedad por parte de los amos de los grandes conglomerados mediático-empresariales. Aquellos que a cambio de un sueldo y algo de reputación profesional (también hay putas con buena fama por la excelencia de sus servicios), son capaces de transformar la información en un mero proceso continuado de creación de opinión, según lo que le ordenan sus amos, que a la vez son también sus proxenetas y los clientes que gozan de sus servicios.

Aquellos que siempre estarán dispuestos a levantar su voz contra todos aquellos que les manden quienes les pagan, esgrimiendo como pretexto para ello su derecho a la libertad de expresión e incluso sus convicciones ideológicas personales, pero que jamás, digo bien, jamás, se atreverán a levantarla en contra de esos que llenan cada fin de mes sus cuentas bancarias por más que sean éstos quienes estén perturbando su derecho a la libertad de expresión o atentando contra sus convicciones ideológicas. Aquellos que se someten y callan cuando saben que el decir lo que piensan puede costarles el puesto de trabajo. Aquellos que hacen de la auto-censura un medio de vida y de supervivencia laboral. Aquellos que se sienten como pez en el agua cuando saben que están escribiendo, hablando o transmitiendo algo; un artículo, una noticia, un reportaje, lo que sea; que de una misma vez hace felices a sus amos y les resulta satisfactorio a ellos mismos, por ir acorde a sus propias convicciones personales. Los que jamás dirán nada cuando despiden a un compañero por atreverse a traspasar el límite marcado por los proxenetas. Los que jamás tendrán el mínimo remordimiento al saber que con su trabajo están mintiendo, engañando, manipulando y sesgando el derecho a la información de millones y millones de ciudadanos.

Sí, son prostitutas, y de la malas. Prostitutas de la comunicación. Prostitutas porque aceptan someterse a la voluntad de otro a cambio de dinero. Prostitutas porque venden su mente, y hasta sus propios derechos, para que quienes les pagan puedan satisfacer sus pretensiones e intereses personales o empresariales. Personas que se prestan a poner el culo gustosamente para que sus amos puedan dominar la sociedad a su antojo. Eslabones oxidados y putrefactos de una cadena que ahoga el derecho a la información y no tiene otro fin que encarcelar el verdadero derecho a la libertad de expresión de las personas, que no es otro que aquel fundamentado en el conocimiento real, veraz y objetivo de lo que ocurre en el mundo. Individuos que inundan la opinión social de tópicos "anti-todo-aquello-que-les-ordenan-sus-amos", y que a posteriori usan esos mismos tópicos para atacar sin piedad a quienes se atreven a defender lo que sus amos les han ordenado que ellos critiquen.

Uno de los últimos ejemplos de la labor de estas prostitutas de la comunicación lo tenemos en el último artículo publicado en el diario El País por la señora Elvira Lindo: Comunistas. Sin pudor ninguno, en él la señora Lindo se atreve a juzgar y condenar a una persona que no conoce de nada, simplemente porque esa persona se ha atrevido a declararse claramente y sin ambigüedades “comunista”, y a partir de ahí a todas aquellas personas que, de una u otra manera, comulgan con las ideas de la atacada en el artículo. Eso sí, con respeto progresista.

Tirando de manual, la señora Lindo mueve uno a uno los principales tópicos anti-comunistas que cualquier adolescente sin consciencia política ninguna podría repetirte de memoria, según lo ha aprendido previamente por boca de estas mismas prostitutas de la comunicación. Los Gulag y los millones de muertos del comunismo, lo mucho que gustan los comunistas de ser asalariados de la política mientras predican sus proclamas igualitarias, la crueldad de la dictadura cubana, lo anticuadas y obsoletas que son las ideas comunistas, etc. Todo el repertorio anti-comunista que cualquier "ciudadano-de-bien" debe conocer de memoria. Me resulta increíble pensar que una persona que ha tenido gran éxito escribiendo literatura infantil, tenga que recurrir a semejantes argumentos para atacar el comunismo, más aún, para atacar a una persona que se dice comunista. Lo mínimo que se podría esperar es que al menos lo hiciese con imaginación e ingenio, con talento. Qué menos para una escritora de tanto prestigio.

Pero he ahí precisamente otro rasgo de estas prostitutas de la comunicación: someten incluso su propio talento para ponerlo al servicio de lo que la empresa espera de ellas. No importa cuán brillante pueda ser lo escrito o dicho, lo que importa es que haga felices a quienes le pagan y llenan su cuenta corriente cada mes. Lo importante es seguir haciendo méritos. Lo importante es dejar satisfecho al cliente, y contento al proxeneta, para que el uno repita y el otro no las castigue con cualquier barrabasada. Lo importante es que los padrinos estén agradecidos con su trabajo y no les retiren su protección. Todo lo demás es secundario.

No, está muy claro, a la señora Lindo no le ocurrirá como al también escritor Rafael Reig, recientemente fulminado como articulista de opinión en el diario Público precisamente por defender la condición comunista de Miguel Hernández. No, a ella no le pasará jamás esto. A ella no la dejarán nunca sin epacio para opinar por expresarse sin miedos ni tabús, por atreverse a ser fiel a sus convicciones y defenderlas, aun a riesgo de su propia estabilidad laboral.

Porque a la señora Lindo, a la cual se le presupone un cierto talante respetuoso y comprometido con las libertades y derechos ciudadanos, jamás la veremos escribiendo en El País acerca de la aberrante manipulación que continuamente tal diario hace sobre la realidad política de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, la misma Cuba o Honduras, tan evidente y clara que cualquier ciudadano con un mínimo de consciencia política debería sentirse avergonzado, mucho más si eres parte directa de ese medio. Pero a la señora Lindo esto no le importa. Ni tampoco se atreverá a sacar algo, como sí hiciese el Roto, para cuestionar y criticar el chantaje de la empresa que le paga a sus trabajadores cuando hay ciertas negociaciones laborales de por medio. Igualmente, la señora Lindo ni se molestará porque El País brinde sus páginas para el ataque personal a quienes se atreven a cuestionar los dogmas establecidos en ciertas cuestiones por las multinacionales farmacéuticas, tal cual ha pasado recientemente con el caso de la monja Teresa Forcades, y si lo hace no la veremos escribir sobre ello: ella al fin de cuentas estará con El País... y con las multinacionales farmacéuticas. Tampoco escribirá algo, ella que va tan de progre y respetuosa con la libertad, para defender la dignidad de las personas que están a favor del libre intercambio de archivos p2p en la red, cuando alguno de sus compañeros de opinión en el diario, como ha ocurrido esta misma semana, se atreve a tratarlos poco menos que como a terroristas.

En fin, nada de esto le veremos jamás hacer a la demócrata empedernida de Elvira Lindo, la de las ideas modernas, la progresista, la que no está anticuada, la que le va tan bien, no como a los comunistas. Ella jamás morderá la mano del amo que le da de comer. Ella jamás se atreverá a criticar en público al medio que le paga o algunas de las continuas aberraciones periodísticas que desde este medio se vierten a diario en contra del verdadero derecho a la información de la ciudadanía.

Ella simplemente es una puta de la comunicación, no se puede esperar más.

www.pedrohonrubia.com


Pedro Antonio Honrubia Hurtado en Kaos en la Red

Silvio nos regala “Demasiado”

¿Cuándo una canción es “demasiada canción”? Quizás cuando la crea y la canta Silvio Rodríguez.
Arleen Rodríguez Derivet CUBADEBATE 18-11-2009

¿Cuándo una canción es “demasiada canción”? Quizás cuando la crea y la canta Silvio Rodríguez. Es lo que sentí cuando escuché, en un dulce adelanto de su nuevo disco, esta hermosa canción. Como yo sé poco o nada de canciones, le pregunté al propio Silvio si esto es filin (por la mezcla de sentimientos que me provocó) o si es jazz (por como suena).

Comparto su respuesta con ustedes y sugiero: leer mientras escuchan la canción. Y si, como yo, sienten “demasiada sed, para conformarnos con un breve sorbo, la única vez”, aguántense las ganas hasta que salga el disco. Esto es “Demasiado” y lo que de ella dice Silvio:

Mira, es un bolero (donde suele haber algo de filin, que es como decir algo de jazz), y por todo esto se lo dedico a César. Yo escribí unas noticas, una para cada canción, que deben salir en el disco. Te copio la que dediqué a Demasiado:

“A César Portillo de la Luz lo conocí hace cuatro décadas. Por entonces lo perseguía por los bares nocturnos en que él cantaba. En la secuencia lo vi construir canciones con los interludios que improvisaba entre tema y tema. Él fue parte de mi ritual de iniciación y me alumbró con secretos del oficio de trovador con poca voz. Saber que la inmortal ‘Contigo en la distancia’ la había compuesto el mismo año en que yo había nacido fue algo que siempre me impactó. Odilio Urfé -pianista, musicólogo y persona inolvidable- llamaba a Portillo ‘el filósofo del bolero’. Demasiado se la dedico a César con mucha deuda y admiración.”

DEMASIADO (2003)

A César Portillo de la Luz

Demasiado tiempo,
demasiada sed
para conformarnos
con un breve sorbo
la única vez.
Demasiada sombra,
demasiado sol
para encadenarnos
a una sola forma
y una sola voz.

Demasiadas bocas,
demasiada piel
para enamorarnos
de un mal gigantesco
y un ínfimo bien.
Demasiado espacio,
demasiado azul
para que lo inmenso
quepa en un destello
solo de la luz.

Demasiado polvo,
demasiada sal
para que la vida
no busque consuelo
en el más allá.
Demasiado nunca,
demasiado no
para tantas almas,
para tantos sueños,
para tanto amor.


Esta canción está incluida en el CD Segunda cita, la próxima entrega que ya esperamos los silviomaniacos con enorme expectativa. Del contenido de este disco ya adelantábamos este año una carta de Silvio escrita a finales de 2008 donde explica cómo se armó:

Hoy tuve que parar el trabajo. De nuevo hay líos con un micrófono y hasta enero no llegan los recambios (que antes de aterrizar en mi país y dar algunas vueltas de despiste). Pero no crean que estoy alicaído. He trabajado mucho últimamente. Al fin estoy grabando un disco con base de trío acústico, casi cuarteto, porque por ahí también cuelo alguna guitarrita. Al piano está Roberto Carcasés, al contrabajo Feliciano Arango y en la batería Oliver Valdés. Ocasionalmente aparecen algunos otros músicos jóvenes, invariablemente graduados o por graduar en las Escuelas de Arte. Graba la ingeniera Olimpia Calderón. Juan Mario y Enzo a mano, para lo necesario. La escuadra de Ojalá garantizando la retaguardia, como siempre.

Hay un tema que parece un cuento de Pushkin, dedicado a García Márquez. Él una vez me regaló un argumento parecido para una canción. Era sobre una novia abandonada. Nunca lo usé y años después lo vi infiltrado en una de sus novelas. La canción se llama San Petersburgo y tiene un bello contrapunto de clarinete que escribió Roberto para Niurka. Esta es una canción bastante rusa, pero en el resto del disco se asoma un poquito de rock, además de baladas, sones y danzones. Demasiado es un bolero que le dedico a César Portillo de la Luz, gran autor de todos los tiempos, a quien Odilio Urfé llamaba “el filósofo del bolero”. Hay un hermoso texto de Víctor Heredia que pude musicarle, llamado Lo cierto. Hay una Carta a Violeta Parra en la que le cuento algunas impresiones y les beso a sus hijos, que han sido mis amigos.

Casi todas las canciones fueron compuestas entre el año pasado y este 2008 que se está yendo. El trabajo creo que se llamará Segunda cita, que también es una canción, en este caso sobre el ángel postizo que a veces llevamos dentro.

Aquí les van algunas letras, a modo de anticipo.

Felices fiestas y, como dice un amigo parisino, que en todo les vaya antambalé.

Siempre queriéndoles,

aprendiz Silvio Rodríguez

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Revelan intimidad de Frida Kahlo en 200 fotografías inéditas



18 Noviembre 2009 Haga un comentario

Frida Khalo en la Casa Azul, de Coyoacán.
La intimidad, la herencia, sus amistades y las pasiones de Frida Kahlo serán reveladas en el Museo Frida Kahlo en 200 fotografías elegidas de las 6 500 que tenía el archivo abierto en 2007 tras estar resguardado desde el fallecimiento de la artista.

La dirección del museo indicó que la exposición “Frida, sus fotos” será inaugurada mañana y estará exhibiéndose hasta mayo próximo, con originales que luego serán guardados para evitar su desgaste por un largo período.

Sin embargo, se informó que los admiradores de la artista mexicana podrán acceder a las 200 fotografías exhibidas en “Frida, sus fotos” y otras 300, en un libro que se editará en enero próximo en varios idiomas.

Pablo Ortiz Monasterio, curador de la muestra, dijo que aunque el propósito no fue hacer una biografia con la exposición, finalmente las 200 fotografías muestran un perfil de la vida de la artista que permiten extraer algunas conclusiones nuevas sobre su obra.

Ortiz señala que la pasión por lo retratos de Frida “no la hurta sino que la hereda” porque esa misma pasión por el autorretrato la muestra su padre Guillermo Kahlo en decenas de fotografías expuestas en la primera sala.

También, afirma el curador, que la pasión de Frida por la ropa típica es claramente una influencia del vestir de Matilde Calderón, la madre oaxaqueña de Frida.

Cada una de las seis salas tiene un título y muestra una historia íntima de la artista: “Los padres de Frida” abarca la familia hasta el abuelo oaxaqueño también fotógrafo como su padre; “La Casa Azul” muestra su vida en ella; “El cuerpo Roto” hace referencia a su vida luego del accidente; “Los amores de Frida” permiten ingresar al mundo íntimo de las amistades y “El ojo de Diego” la obsesión de la fotógrafa, la mujer y un ojo del artista Diego Rivera que nos mira directo, serio.

Cinco de los salones fueron montados en una casa contigua a la Casa Azul, ubicada en el barrio Coyoacán de la Ciudad de México, y que es utilizada por primera vez.
Entre las fotografías que acompañaron a Kahlo además de las propias y las de su padre Guillermo Kahlo, se encuentran obras inéditas sobre la artista de destacados fotógrafos como Tina Modotti, Man Ray, Martin Munkacsi, Edward Weston, Pierre Verger y Manuel Alvarez Bravo.

Carlos Phillips Olmedo, director general de los Museos Frida Kahlo, Diego Rivera y Dolores Olmedo, subrayó que la importancia de la muestra es que permite introducirse en el mundo de Frida y al mismo tiempo revalorarla.

(Con información de DPA)

discursos y homilias de monseñor leonidas proaño...


Biografía de monseñor Leonidas Proaño /El obispo de los indios

Ecuador (EVARED) -“Soy hijo de familia pobre... Nací el 29 de enero de 1910, en San Antonio de Ibarra... Supe, como todos los pobres, lo que es padecer de necesidad y de hambre. ¡La pobreza!... es también un don”. Dice en su autobiografía monseñor Leonidas Eduardo Proaño Villalba.

Sus padres Agustín Proaño Recalde y Zoila Villalba Ponce, fueron campesinos pobres dedicados a tejer sombreros de paja para educar a su único hijo, ya que sus tres hermanos habían muerto tempranamente.

“Tendría 10 u 11 años de edad, empecé a ayudar a mi padre en el trabajo más duro y peligroso que era macetear los sombreros. Duro, porque se rompían las manos, mientras no se formaran callos”.

El 1 de octubre de 1930 ingresa al Seminario Mayor San José de Quito para estudiar Filosofía y Teología y el 4 de junio de 1936, es ordenado sacerdote.

Aprendió de sus padres el amor a los pobres. “Ese amor y respeto a los pobres, particularmente a los indígenas, llegó a formar parte de mi propia existencia. Por esto, he dicho más tarde que no he querido nunca ser traidor a los pobres, pues nací en un hogar pobre y aprendí en ese mismo hogar a amar a los pobres…”

El 26 de mayo de 1954 se consagró Obispo de la diócesis de Bolívar (provincia del Chimborazo y Bolívar), designación hecha por el Papa Pío XII.

Al llegar a Riobamba, avizoró los graves problemas de los campesinos chimborasenses; pues, Mons. Proaño, el Obispo del Indio, su hermano y amigo se entregó por entero a estudiar sus problemas y buscar soluciones adecuadas.

En 1956, siete años antes de que se promulgara la primera ley de Reforma Agraria, Monseñor Leonidas Proaño, al constatar, por un lado, que la Diócesis que dirigía era propietaria de extensas propiedades, y por otro, la situación en la que sobrevivían los indígenas por el despojo de sus tierras, proyecta la entrega de haciendas de la iglesia a los indígenas.

“No se trata de dar una cuadrita a cada individuo. Quiero que la parcelación se efectúe entre cooperativas para que sea de provecho”. De esta manera la iglesia de Riobamba se anticipó al Estado.

En esta diócesis trabajó incansablemente, con decisión y dinamismo, durante 31 años, separándose de la misma por límite de edad (75 años), luego de dejar en el corazón de los campesinos y sus hermanos que lo comprendieron y admiraron, huellas imborrables de una obra redentora, a luz del Evangelio.

“…cuanto he vivido y he aprendido no ha sido extraído de las aulas universitarias de mi país o de algún otro país del mundo, sino de la cantera del pueblo, porque mi Universidad ha sido el pueblo y mis mejores maestros han sido los pobres en general y particularmente los indígenas del Ecuador y de América Latina, considerados en Puebla como “los más pobres entre los pobres”.

Después de muchos años de silencio el indio volvió a hablar en Chimborazo. La Palabra de Dios ayudó al indio a hablar, a pronunciar su auténtica palabra... “Y el Verbo se hizo hombre” y el no-hombre, el estropajo vil y despreciable, se puso en pie y gritó sobre la alta montaña: aquí estoy, aquí existo, estoy vivo, soy hombre.., soy...

Leonidas E. Proaño, Obispo de los Indios, título que primero le fuera proferido como insulto, se convirtió en discípulo del indio, empezó descubriendo en sus andrajos la dignidad del hijo de Dios y puso sus oídos atentos al mínimo balbuceo de sus labios.

Reconoció que la Buena Nueva debe ser anunciada a los pobres y a esa tarea consagró sus esfuerzos.

Como discípulo del indio: observó con devoción sus ritos y costumbres, no condenó sus creencias; defendió tenazmente sus derechos; pacientemente descubrió la Semilla del Verbo en su forma de vida y la propuso como alternativa a nuestra sociedad capitalista, individualista, conflictiva.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, en mérito al trabajo sacrificado en bien del indio y el marginado, lo designó en 1985, Presidente del Departamento de Pastoral Indígena del Ecuador.

"Me han dicho que soy un Obispo "Rojo", comunista. Yo me confieso cristiano. Un sacerdote, un obispo que se ha esforzado por ser cristiano. Y por lo tanto, no debo tener miedo a las calumnias, las amenazas, ni la muerte. Si trabajar cristianamente por la paz, la justicia y los derechos humanos de los más pobres es ser "rojo", ojalá que todos nos volviéramos siquiera "colorados", dijo durante un homenaje otorgado por el Obispo de la Diócesis de Ibarra, Mons. Luis Oswaldo Pérez Calderón.

“Se trata de buscar la verdad, para que brille, por encima de todo y de todos. Debemos decir la verdad. Debemos hacer la verdad. La verdad se dice con la palabra. La verdad se hace con la actitud. Nada de dobleces ni engaños, porque si aspiramos a ser libres debemos ser esclavos de la verdad…”

En 1962 funda las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador –ERPE- encaminadas a realizar programas para la alfabetización, educación y evangelización de los pueblos indígenas. En 1985 el Papa Juan Pablo II por petición de los indígenas lo designa “Obispo de Indios”.

En 1967 Inicia la formación de las comunidades eclesiales de base.

"Jesucristo fue entrando en mi corazón y en mi vida desde que fui niño. Él ha sido para mí la manifestación contundente del amor del Padre. Sé por experiencia que me ama. También yo siento por Él un amor apasionado." (Creo en el Hombre y en la Comunidad).

Jesucristo para él no fue una teoría, un conocimiento abstracto... Jesucristo fue para él una persona, Alguien con quien llegó a establecer una relación de tú a Tú... Jesucristo fue su confidente, a la vez que fue su fortaleza... Estas confidencias las realizaba en el silencio profundo cuando se exponía ante el Señor en la Capilla de Santa Cruz, con una respiración acompasada, con los dedos de las manos entrecruzados y entreabiertos como dispuesto a acoger el mensaje y la voluntad de Aquel a quien amaba con "un amor apasionado"...

Como ser humano vive una búsqueda incesante. No se conforma con nada, no se estanca en lo conocido, se lanza a lo desconocido, mantiene un espíritu abierto a todo lo que ocurre en el mundo, en la Iglesia, es fiel a esa aventura de la fe que nos desinstala y no nos permite sentirnos nunca llegados a la meta. Este espíritu de búsqueda lo hace humilde, lo pone en situación de discípulo y no de maestro, en alguna ocasión dirá "soy aprendiz de cristiano".

La aventura de la búsqueda lo lleva a mirar con ojos siempre nuevos la Palabra de Dios, a descubrir la novedad de las enseñanzas de esa Palabra Viva, para llevarlas a la práctica. La fidelidad a la búsqueda es fidelidad a la realidad siempre cambiante, siempre interpelante.

“El método de ver, juzgar y actuar; se hizo carne, hueso y sangre en mi vida, ya no podía hacer de otra manera.", decía Monseñor Proaño. Fiel a su fe cristiana, había optado por "escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica". Esto dio lugar a un método muy original de la Iglesia de Riobamba que obligaba a quienes trabajaban con él a ir a cualquier reunión desarmados, esto es, dispuestos a ver la realidad, en lo posible con los ojos de la gente que la vive y la sufre, colaborando en ampliar esta visión con una información teórica que ayude a entender las causas y las consecuencias de esa realidad. Luego, se pasaba a comparar esa realidad con lo que Dios esperaba de las personas humanas, esto era el juzgar, o el momento de reflexión más profunda. Y luego venía la "puesta en práctica" de lo que la Palabra nos había dicho, esto era el actuar, la acción de Paulo Freire que desencadenaba un nuevo ver, un nuevo juzgar y un nuevo actuar.

Al final de su libro "Creo en el Hombre y en la Comunidad" dice: "Toda mi vida ha estado llena de luchas y conflictos… Pienso de mí mismo soy un hombre intransigente, cuando se trata de defender valores trascendentales no ciertamente especulativos, sino encarnados en la existencia de los hombres." Amor a la verdad, "He sido intransigente en la defensa de la verdad, porque he querido que los hombres concretos seamos verdaderos". Amor a la justicia, "He sido intransigente en la defensa de la justicia, porque he querido que los hombres practiquemos la justicia." Amor a la libertad, "Lo que más agradezco a mis padres es su permanente educación en la libertad y para la libertad." Amor a la paz, que tiene como cimiento la justicia y el amor, esa paz que "no es un objetivo barato", la paz que se conquista con la lucha por eliminar toda forma de opresión, de explotación, de injusticia, de discriminación. "He sido intransigente en la defensa del Amor y de la Amistad, porque he querido una gran autenticidad en las relaciones humanas." Fidelidad a la denuncia del sistema de pecado y al anuncio del Reino de Dios.

Por petición del movimiento indígena es designado por el Papa Juan Pablo II Obispo de los Indios.

Al final de sus días dirá: estoy convencido de que Dios me ha escogido para cumplir esta misión de contribuir a la liberación del pueblo indígena desde mi puesto de sacerdote y obispo de la Iglesia Católica.

En 1986 recibe el Premio Rothko por la Paz (Houston-EEUU), y en 1988, el Premio Bruno Kreiski (Austria) por la defensa de los Derechos Humanos. Antes de su muerte crea la Fundación Pueblo Indio del Ecuador. Muere el 31 de agosto de 1988 en Quito.

Bibliografía:

Boletín Instituto Científico de Culturas Indígenas. ICCI Año 3, No. 29, agosto del 2001

Fundación Pueblo Indio del Ecuador

Autobiografía de mons. Leonidas Proaño

A propósito de «Patricio Manns sinfónico» Patricio Manns: Un viajero con el corazón abierto


Un pasajero en movimiento, un explorador sin mapas, un exiliado del sur. Ese es Patricio Manns (Nacimiento, 1947), creador multidimensional cuyo oficio y talento innato le han permitido incursionar con gran éxito en la literatura y la música, como intérprete y compositor sin olvidar sus trabajos como periodista, guionista de radio, televisión, teatro y cine, cronista e historiador.
21/11/2009

Su enorme popularidad nació gracias a la canción "Arriba en la cordillera", compuesta en 1965, y que este año fue elegida como la más popular de Chile en el Festival de Olmué, confirmando la vigencia y trascendencia de su legado artístico. Su condición de autor se inició en 1956 con “Bandido”, canción interpretada por el conjunto penquista Los Andinos, que dirigiera Eduardo Gajardo. Años después, esta canción interpretada por un conjunto trasandino, obtuvo el primer lugar en el Festival de Cosquín, Argentina. Estas germinaciones le permitieron al compositor participar activamente en el movimiento de la Nueva Canción Chilena que remeciera en los años sesenta con nuevas miradas que trascendieron lo costumbrista-paisajista hacia una musicalidad funcional al discurso y a una dimensión valórica centrada en los derechos humanos universales. Con este homenaje se completa un ciclo de rescate de música chilena que realiza la Corporación Cultural de la U. de Concepción y que comprendió también la obra de Violeta Parra, Víctor Jara y Luis Advis, pilares de ese movimiento artístico.

El trabajo de Patricio Manns contempla más de 200 títulos, cuerpo de canciones inscritas en formas folclóricas chilenas y latinoamericanas aunque de horizontes inéditos y mucho más amplios, algunas de ellas ennoblecidas por la extraordinaria labor de artesano y cultor de un oficio de conexiones con la poesía de arte mayor. Los acentuados rasgos dramático-líricos, las construcciones libres y de original factura armónica-melódica de esta obra, sólo tienen parangón con Silvio Rodríguez y Chico Buarque, con el magistral Leo Ferré, quizás su mayor influencia; y en el trabajo inicial de Kurt Weill y Bertolt Brecht. Este verdadero alquimista contemporáneo ha desplegado su maestría con una desbordante imaginación y con un hacer transitar personajes, lugares, situaciones, sentimientos, historias y oficios, muchos de ellos excluidos de la canción pop. De su primera época destacan “En Lota la noche es brava”, “El Cautivo de Til-Til”, “La guitarrera que toca” y “El exiliado del sur”.

Este tributo sinfónico-coral por primera vez incorpora a tres arregladores: Guillermo Rifo, Carlos Zamora y Mario Villalobos. El primero es un conocido maestro en estos cruces estéticos y en su vasta trayectoria ha legitimado la música popular; Zamora, en tanto, añade la mirada más contemporánea, con énfasis en los bronces y en el rol del coro. Es autor de los arreglos de “Víctor Jara Sinfónico”, mientras que Rifo hizo lo propio con “Violeta Parra Sinfónico”. En tanto, Villalobos, que viene del rock (fue integrante de Mecánica Popular), propone hallazgos en la inseparable relación de texto y música con un formato de cámara, cuya sencillez es profunda y cautivadora. Desde el año 2004 trabaja con Manns, relación artística materializada en dos originales proyectos.

En este concierto se consideran 15 canciones representativas que ratifican ese espíritu inquieto, renovador y de búsqueda. Claro, porque ya en 1966, y como un adelantado a su tiempo, Manns presentó "El sueño Americano", coralfolclórico de doce canciones que retratan la historia de América desde lo precolombino hasta hoy, calificada por Luis Advis como la primera cantata chilena y que dejó una marca en este tipo de trabajos en que se unen lo popular y lo culto. En 1971, consecuente con este espíritu dialógico, grabó un álbum homónimo que reunió a las orquestas Sinfónica y Filarmónica de Chile, y a los grupos Inti-Illimani y Blops bajo la dirección del maestro Advis. Su osadía creativa se refleja en canciones muy diversas y en una indagación instrumental, armónica y rítmica. Tal vez “Valdivia en la niebla” sea el punto más alto de esos afanes, cuya tristeza y letanía es conmovedora. Con la Sinfónica de Cuba grabó el álbum “Canción sin límites” (1973), trabajo tamizado por la nostalgia y la melancolía telúrica de “Cuando me acuerdo de mi país” y “Morimos solos”. Ya en Europa, Manns establecerá una complicidad creativa junto a Horacio Salinas, (director de Inti-Illimani Histórico), dando obras cumbres para la música chilena, como "Vuelvo" (1979), "El equipaje del destierro", "Palimpsesto”, “Llegó volando”, “El pacto roto” y “La araucana” (todas de 1981), “Cantiga de la memoria rota" (1985), “La muerte no va conmigo” (1986) y “Medianoche” (1996). Aquí, más allá de su irrenunciable vocación de arte político, Manns develó algunas claves permanentes de la existencia humana: el dolor, el amor, la libertad, el destierro y la batalla eterna por la vida.

En tanto, la cantata “La rosa de los vientos” (1999), para coro y orquesta, y la inédita “Cantares del mito americano” (2001) retoman este ámbito creativo que Manns y Salinas habían realizado por separado. En el álbum “La muerte no va conmigo” (1986), sorprende por su humor, ironía y erotismo con la “Balada de los amantes del camino de Taverney” y “Concierto de Trez-Vella”, canción que desde sonoridades advianas, propone un viaje de trece minutos hacia los territorios de la música contemporánea con ecos de Luigi Nono y Steve Reich. Finalmente, estas conexiones se reflejan en “Inti-Illimani Sinfónico”, (1999) donde “América novia mía” y el bolero “Medianoche”, con arreglos de Roberto de Simone y José Miguel Tobar, adquieren nuevas dimensiones, geografías sonoras y estéticas por donde habitaremos en este tributo.
Rodrigo Pincheira Albrecht
Licenciado en Comunicación Social


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