domingo, noviembre 22, 2009

Silvio nos regala “Demasiado”

¿Cuándo una canción es “demasiada canción”? Quizás cuando la crea y la canta Silvio Rodríguez.
Arleen Rodríguez Derivet CUBADEBATE 18-11-2009

¿Cuándo una canción es “demasiada canción”? Quizás cuando la crea y la canta Silvio Rodríguez. Es lo que sentí cuando escuché, en un dulce adelanto de su nuevo disco, esta hermosa canción. Como yo sé poco o nada de canciones, le pregunté al propio Silvio si esto es filin (por la mezcla de sentimientos que me provocó) o si es jazz (por como suena).

Comparto su respuesta con ustedes y sugiero: leer mientras escuchan la canción. Y si, como yo, sienten “demasiada sed, para conformarnos con un breve sorbo, la única vez”, aguántense las ganas hasta que salga el disco. Esto es “Demasiado” y lo que de ella dice Silvio:

Mira, es un bolero (donde suele haber algo de filin, que es como decir algo de jazz), y por todo esto se lo dedico a César. Yo escribí unas noticas, una para cada canción, que deben salir en el disco. Te copio la que dediqué a Demasiado:

“A César Portillo de la Luz lo conocí hace cuatro décadas. Por entonces lo perseguía por los bares nocturnos en que él cantaba. En la secuencia lo vi construir canciones con los interludios que improvisaba entre tema y tema. Él fue parte de mi ritual de iniciación y me alumbró con secretos del oficio de trovador con poca voz. Saber que la inmortal ‘Contigo en la distancia’ la había compuesto el mismo año en que yo había nacido fue algo que siempre me impactó. Odilio Urfé -pianista, musicólogo y persona inolvidable- llamaba a Portillo ‘el filósofo del bolero’. Demasiado se la dedico a César con mucha deuda y admiración.”

DEMASIADO (2003)

A César Portillo de la Luz

Demasiado tiempo,
demasiada sed
para conformarnos
con un breve sorbo
la única vez.
Demasiada sombra,
demasiado sol
para encadenarnos
a una sola forma
y una sola voz.

Demasiadas bocas,
demasiada piel
para enamorarnos
de un mal gigantesco
y un ínfimo bien.
Demasiado espacio,
demasiado azul
para que lo inmenso
quepa en un destello
solo de la luz.

Demasiado polvo,
demasiada sal
para que la vida
no busque consuelo
en el más allá.
Demasiado nunca,
demasiado no
para tantas almas,
para tantos sueños,
para tanto amor.


Esta canción está incluida en el CD Segunda cita, la próxima entrega que ya esperamos los silviomaniacos con enorme expectativa. Del contenido de este disco ya adelantábamos este año una carta de Silvio escrita a finales de 2008 donde explica cómo se armó:

Hoy tuve que parar el trabajo. De nuevo hay líos con un micrófono y hasta enero no llegan los recambios (que antes de aterrizar en mi país y dar algunas vueltas de despiste). Pero no crean que estoy alicaído. He trabajado mucho últimamente. Al fin estoy grabando un disco con base de trío acústico, casi cuarteto, porque por ahí también cuelo alguna guitarrita. Al piano está Roberto Carcasés, al contrabajo Feliciano Arango y en la batería Oliver Valdés. Ocasionalmente aparecen algunos otros músicos jóvenes, invariablemente graduados o por graduar en las Escuelas de Arte. Graba la ingeniera Olimpia Calderón. Juan Mario y Enzo a mano, para lo necesario. La escuadra de Ojalá garantizando la retaguardia, como siempre.

Hay un tema que parece un cuento de Pushkin, dedicado a García Márquez. Él una vez me regaló un argumento parecido para una canción. Era sobre una novia abandonada. Nunca lo usé y años después lo vi infiltrado en una de sus novelas. La canción se llama San Petersburgo y tiene un bello contrapunto de clarinete que escribió Roberto para Niurka. Esta es una canción bastante rusa, pero en el resto del disco se asoma un poquito de rock, además de baladas, sones y danzones. Demasiado es un bolero que le dedico a César Portillo de la Luz, gran autor de todos los tiempos, a quien Odilio Urfé llamaba “el filósofo del bolero”. Hay un hermoso texto de Víctor Heredia que pude musicarle, llamado Lo cierto. Hay una Carta a Violeta Parra en la que le cuento algunas impresiones y les beso a sus hijos, que han sido mis amigos.

Casi todas las canciones fueron compuestas entre el año pasado y este 2008 que se está yendo. El trabajo creo que se llamará Segunda cita, que también es una canción, en este caso sobre el ángel postizo que a veces llevamos dentro.

Aquí les van algunas letras, a modo de anticipo.

Felices fiestas y, como dice un amigo parisino, que en todo les vaya antambalé.

Siempre queriéndoles,

aprendiz Silvio Rodríguez

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