miércoles, mayo 28, 2008

"El apocalipsis no está a la vuelta de la esquina"

"El apocalipsis no está a la vuelta de la esquina"


El cantautor ibérico Ismael Serrano dialogó con LA GACETA en España, donde prepara su nueva gira por Argentina. Marca definiciones políticas y sentimentales en un plano de igualdad. El dolor colectivo. NORMALIZACION. Serrano considera que la situación política argentina debería estabilizarse y sostiene que no se puede vivir en fricción permanente.TELAM


"Ojalá pueda volver a Tucumán"

Ismael Serrano actuó varias veces en Tucumán. Su última presentación tuvo lugar en octubre de 2005, en el club Villa Luján. Unas 1.800 personas cantaron, aplaudieron, interrumpieron, gritaron y hasta lloraron sus canciones de amores, de revoluciones y de juventudes lastimadas. Fue un recital con aires de peña universitaria: nostálgico y muy emotivo. "Los conciertos en Tucumán siempre fueron muy intensos; siempre hemos recibido el afecto de la gente, por eso siempre nos sentimos muy agradecidos; ojalá podamos volver. Yo he tenido la suerte de conocer la Argentina a fondo, de recorrer ese interior que define el país, que es un crisol de identidades", señaló el cantante el año pasado durante una entrevista telefónica con LA GACETA.


MADRID, España (Por Irene Benito, especial para LA GACETA).- La voz de Ismael Serrano es una púa enhebrada con palabras. El tono suave e intimista de sus canciones es el mismo que emplea en una conversación para expresar sus pensamientos. El decir manso parece una forma de vida para el músico y compositor madrileño que el 14 de mayo inaugurará su enésima gira por la Argentina con un concierto en Buenos Aires.
Discípulo de los legendarios Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute, Serrano representa la renovación en el castellano oficio del cantautor, en el sentido que la Real Academia Española asigna al sustantivo: "cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones, en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética". Desde 1997, disco tras disco, el autor de "Papá cuéntame otra vez" se ha preocupado por cultivar un perfil entre nostálgico y combativo. Es una fórmula que subsiste en su último trabajo, "Sueños de un hombre despierto" (2007), que incluye una zamba y una invitada especial: Mercedes Sosa.
El cantautor atiende las consultas de LA GACETA cuando aún están frescas las noticias sobre el conflicto de las retenciones del agro y la quema de pastizales que cubrió de humo Buenos Aires. "Esos problemas, de una forma y otra, los he visto varias veces en la Argentina. Hace falta normalizar el país porque no es natural vivir en la fricción permanente, en la crisis constante. Llamo 'normalizar' a la posibilidad de pensar que el apocalipsis no está a la vuelta de la esquina. De todas maneras, ningún problema puede impedir que visite la Argentina", advierte.
Hay artistas que se esfuerzan por poner distancia de la política y artistas que buscan exactamente lo contrario. Ese es el caso de Ismael Serrano, que afirma que sólo puede cantarle a lo que le emociona. "Y la visión de un mundo desigual es una gran motivación", añade.

- ¿Cómo surge esta inspiración?
- Quizá de lo que leo en el periódico. Es un compromiso natural, que a veces asume la forma de un canto de esperanza. El cantautor debe tener una perspectiva crítica; expresarse a partir de la exigencia, generar sentimientos que sea posible traducir en canciones. La inspiración que supone el ámbito de la política no implica un proceso distinto a la que surge de la experiencia del amor. A mí me sorprende que haya gente capaz de no emocionarse frente a las necesidades del entorno; una actitud que vivo como la consecuencia de ser permeable y de estar atento a aquello que llamamos realidad.

- Sus trabajos a menudo exaltan los episodios históricos de la izquierda del siglo XX, como las revueltas de Mayo de 1968 y la revolución de Ernesto "Che" Guevara. ¿Qué opina de esta Cuba sin Fidel Castro en el ejercicio ostensible del poder?
- Hace poco tiempo le preguntaron lo mismo a Silvio Rodríguez. El respondió: "pasará lo que quieran los cubanos". Creo que esto es lo imprescindible y lo importante, que se respete la voluntad de un pueblo soberano e independiente, que ha estado permanentemente sometido a la amenaza e injerencia de Estados Unidos. Ahora bien, Fidel Castro llevaba 49 años en el poder, algo que me parece terrible. Sobre todo porque en ese período desapareció de Cuba el derecho a la pluralidad y a la disidencia, que ahora hay que recuperar. La revolución ha procurado muchos logros, es cierto, pero el país debe seguir avanzando en la dirección que determinen las necesidades y las decisiones de los propios cubanos.

- Aún hay mucho sufrimiento en el mundo. ¿Para qué sirve ese dolor colectivo?
- El dolor de una sociedad sirve al músico para escribir canciones que ayuden a sobrellevarlo; que otros puedan escuchar algo que los alivie en la soledad del sufrimiento. Pero la verdad es que muchas veces no sé para qué sirve sufrir. Me gustaría que sea posible extraer una enseñanza que permita no cometer los mismos errores en el futuro. Creo que es mejor evitar el sufrimiento, aunque hay quienes dicen que este es necesario para disfrutar de la felicidad. Ojalá también sirviese para unir a la sociedad, para que cada persona pueda empatizar y entender el sufrimiento del otro.
Grabó ocho discos en una década; trabajó como guionista y actor en la película "El hombre que corría tras el viento", del director argentino Juan Pablo Martínez; creó el sello discográfico "Pequod" y, no contento con este ajetreo, este año fundará una editorial, que ya tiene un primer objetivo: publicar los poemas escritos por su padre. Variopintos y numerosos, los proyectos de Serrano intentan preservar la esencia de la inquietud que el cantautor tenía a los quince años, cuando comenzó a componer. "Es la edad de las preguntas y las dudas, cuando empecé a ahondar en los límites de la realidad más inmediata, en las fronteras de lo sentimental y en lo desconocido", recuerda con cariño.
La música ayuda a envejecer dignamente. Es lo que Serrano confiesa que le ocurre con 34 años recién cumplidos. "Envejecer es saludable. Por suerte no tengo el síndrome de Peter Pan, aunque sí creo que crecer no conlleva necesariamente una renuncia a los sueños e ideales", explica. El músico de la voz dulce se niega a nadar en el desencanto y en el cinismo: "en cambio, propongo la coexistencia de la experiencia con las ilusiones, la capacidad de asombro, y la fe en el ser humano y en la posibilidad de cambiar las cosas".



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