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sábado, septiembre 04, 2010

"Martí vive en Fidel"

Elier Ramírez Cañedo • La Habana
Foto: Roberto Chile

“Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro”, con esta frase electrizante, Fidel le hizo saber a los jueces que le juzgaban por haber dirigido las acciones del 26 de julio de 1953, que José Martí era el verdadero autor intelectual de aquellos hechos, y que su generación, no permitiría que el Apóstol muriera en el año de su centenario, y que de ser preciso, ofrendarían sus vidas él y todos sus compañeros de lucha en magnífico desagravio junto a su tumba.

Fidel se impregnó desde joven de las ideas marxistas, pero antes de eso, ya era un profundo martiano. “Yo, antes de ser comunista utópico o marxista, soy martiano; lo voy siendo desde el bachillerato: no debo olvidar la atracción enorme del pensamiento de Martí sobre todos nosotros, la admiración por Martí”, expresó el líder de la Revolución Cubana en 1985 a Frei Betto. De esa amalgama de ideas revolucionarias –martianas y marxistas- floreció en Fidel uno de los pensamientos más genuinos, progresistas y antidogmáticos, que ha conocido la historia de la humanidad en el siglo XX y lo que va del XXI.

El profundo conocimiento de las ideas y el proyecto revolucionario de José Martí, permitieron a Fidel comprender con agudeza la realidad cubana y latinoamericana, y elaborar su propio programa de lucha, afín con el contexto que le tocó vivir. Las ideas martianas lo hicieron más antiimperialista, más latinoamericanista, más humano, más justo y más revolucionario. Pero lo hicieron también entender, que hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, pues de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.

Pero la influencia de José Martí en el ideario de Fidel, no solo ha sido ostensible en su pensamiento, sino en su praxis revolucionaria. Esto se hace notorio cuando vemos su rechazo a cuanto signifique evadir el cumplimiento del deber, su entrega total a la causa revolucionaria de Cuba y de los pueblos del mundo, su completo desprendimiento de cualquier ambición personal, excepto la de conquistar toda la justicia para su pueblo y la humanidad toda, la conjugación en su persona de las más grandes cualidades de un ser humano con una natural sencillez.

Fidel se nos asemeja a Martí cuando percibimos su inmensa capacidad como estadista político, su destreza en hacer en cada momento y en cada lugar lo más oportuno, sin adelantarse ni quedarse por detrás de lo que permite la conciencia política de las masas, su total comprensión de que en la unidad está la fuerza, su convicción profunda de que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras, su capacidad de convertir los reveses en victorias, su habilidad como educador político, su colosal cultura, su optimismo en la victoria, su visión universal, su humanismo, su compañerismo, su ética, su sensibilidad, su visión aguda de los males del capitalismo y su profunda vocación social.

Fidel, al igual que lo hizo Martí, se levanta por sobre los hombros de sus semejantes, observa el horizonte, nos dice hacia donde vamos, que escollos y peligros nos acechan, y cual es el camino más idóneo que debemos seguir.

miércoles, mayo 26, 2010

La trascendencia histórica de la muerte de Martí


(Tomado de CubaDebate)

Haciendo abstracción de los problemas que hoy angustian a la especie humana, nuestra Patria tuvo el privilegio de ser cuna de uno de los más extraordinarios pensadores que han nacido en este hemisferio: José Martí.

Mañana, 19 de mayo, se cumplirá el 115 Aniversario de su gloriosa muerte.

La magnitud de su grandeza no sería posible valorarla sin tener en cuenta que aquellos con los cuales escribió el drama de su vida fueron también figuras tan extraordinarias como Antonio Maceo, símbolo perenne de la firmeza revolucionaria que protagonizó la Protesta de Baraguá, y Máximo Gómez, internacionalista dominicano, maestro de los combatientes cubanos en las dos guerras por la independencia en las que participaron. La Revolución Cubana, que a lo largo de más de medio siglo ha resistido los embates del imperio más poderoso que ha existido, fue fruto de las enseñanzas de aquellos predecesores.

A pesar de que cuatro páginas del diario de Martí han estado ausentes de los materiales al alcance de los historiadores, lo que en el resto de aquel diario personal minuciosamente escrito y otros documentos suyos de aquellos días consta, es más que suficiente para conocer los detalles de lo ocurrido. Como en las tragedias griegas, fue una discrepancia entre gigantes.

La víspera de su muerte en combate escribió a su íntimo amigo Manuel Mercado: "¼ ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin."

Cuando Martí escribió esas palabras lapidarias, Marx ya había escrito El Manifiesto Comunista en 1848, es decir, 47 años antes de la muerte de Martí, y Darwin había publicado El origen de las especies en 1859, para citar sólo las dos obras que, a mi juicio, más han influido en la historia de la humanidad.

Marx era un hombre tan extraordinariamente desinteresado, que su trabajo científico más importante, El Capital, tal vez no se habría publicado nunca si Federico Engels no se hubiese ocupado de reunir y ordenar los materiales a los que su autor consagró toda su vida. Engels no sólo se ocupó de esa tarea, sino que fue autor de una obra titulada Introducción a la dialéctica de la naturaleza, en la que habló ya del momento en que la energía de nuestro sol se agotaría.

El hombre no conocía todavía cómo liberar la energía contenida en la materia, descrita por Einstein en su famosa fórmula, ni disponía de computadoras que pueden realizar miles de millones de operaciones por segundo, capaces de recoger y transmitir, a su vez, los miles de millones de reacciones por segundo que tienen lugar en las células de las decenas de pares de cromosomas que aportan la madre y el padre a partes iguales, un fenómeno genético y reproductivo del que tuve noción después del triunfo de la Revolución, buscando las mejores características para la producción de alimentos de origen animal en las condiciones de nuestro clima, que se extiende a través de sus propias leyes hereditarias a las plantas.

Con la educación incompleta que los ciudadanos de más recursos recibíamos en las escuelas, por lo general privadas, que eran consideradas como los mejores centros de enseñanza, nos convertíamos en analfabetos, con un poco de más nivel que los que no sabían leer y escribir o asistían a las escuelas públicas.

Por otro lado, el primer país del mundo donde se intentó aplicar las ideas de Marx fue Rusia, que era el menos industrializado de los países de Europa.

Lenin, creador de la Tercera Internacional, consideraba que no había en el mundo organización más leal a las ideas de Marx que la fracción Bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Aunque buena parte de aquel inmenso país vivía en condiciones semifeudales, su clase obrera era muy activa y sumamente combativa.

En los libros que escribió Lenin después de 1915, fue incansable crítico del chovinismo. En su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, escrita en abril de 1917, meses antes de la toma del poder como líder de la fracción Bolchevique de aquel Partido frente a la fracción Menchevique, demostró igualmente que fue el primero en comprender el papel que estaban llamados a jugar los países sometidos al colonialismo, como China y otros de gran peso en diversas regiones del mundo.

A su vez, la valentía y audacia de que Lenin era capaz se demostró en su aceptación del tren blindado que el ejército alemán, por conveniencia táctica, le proporcionó para trasladarse desde Suiza hasta los accesos de Petrogrado, por lo cual los enemigos dentro y fuera de la fracción Menchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia no tardaron en acusarlo de espía alemán. De no haber utilizado el famoso tren, el final de la guerra lo habría sorprendido en la distante y neutral Suiza, con lo cual el minuto óptimo y adecuado se habría perdido.

De alguna forma, por puro azar, dos hijos de España, gracias a sus cualidades personales, pasaron a jugar un papel relevante en la Guerra Hispano-Norteamericana: el jefe de las tropas españolas en la fortificación de El Viso, que defendía el acceso a Santiago desde la altura de El Caney, un oficial que combatió hasta ser mortalmente herido, causándoles a los famosos Rough Riders —jinetes duros, norteamericanos organizados por el entonces Teniente Coronel Theodore Roosevelt, que el precipitado desembarco lo tuvieron que hacer sin sus fogosos caballos— más de trescientas bajas, y el Almirante que, cumpliendo la estúpida orden del Gobierno español, zarpó de la bahía de Santiago de Cuba con la infantería de marina a bordo, una fuerza selecta, y salió con la escuadra de la única forma posible, que fue desfilar con cada barco, uno por uno, saliendo por el estrecho acceso frente a la poderosa flota yanki, que con sus acorazados en línea disparaban sus potentes cañones sobre los barcos españoles de mucho menor velocidad y blindaje. Como era lógico, los buques españoles, sus dotaciones de combate y la infantería de marina fueron hundidos en las profundas aguas de la fosa de Bartlett. Sólo uno llegó a pocos metros de la orilla del abismo. Los sobrevivientes de aquella fuerza fueron hechos prisioneros por la escuadra de Estados Unidos.

La conducta de Martínez Campos fue arrogante y vengativa. Lleno de rencor por su fracaso en el intento de pacificar la Isla como en 1871, apoyó la política ruin y rencorosa del Gobierno español. Valeriano Weyler lo sustituyó en el mando de Cuba; éste, con la cooperación de los que enviaron el acorazado Maine a buscar justificaciones para la intervención en Cuba, decretó la concentración de la población, que ocasionó enormes sufrimientos al pueblo de Cuba y sirvió de pretexto a Estados Unidos para establecer su primer bloqueo económico, lo cual dio lugar a una enorme escasez de alimentos y provocó la muerte de incontables personas.

Así se viabilizaron las negociaciones de París, en la que España renunció a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba, después de más de 400 años de su ocupación en nombre del Rey de España a mediados de octubre de 1492, tras afirmar Cristóbal Colón: "esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron."

La versión española de la batalla que decidió la suerte de Santiago de Cuba es la más conocida, y sin duda hubo heroísmo si se analiza el número y los grados de los oficiales y soldados, que en la más desventajosa de las situaciones defendieron la ciudad, haciendo honor a la tradición de lucha de los españoles, que defendieron su país contra los aguerridos soldados de Napoleón Bonaparte en 1808, o la República española contra la embestida nazifascista en 1936.

Una ignominia adicional cayó sobre el comité noruego que otorga los premios Nóbel, al buscar ridículos pretextos para conceder ese honor en el año 1906 a Theodore Roosevelt, que fue electo dos veces Presidente de Estados Unidos en 1901 y 1905. Ni siquiera había quedado clara su verdadera participación en los combates de Santiago de Cuba al frente de los Rough Riders, y pudo haber mucho de leyenda en la publicidad que recibió con posterioridad.

Yo sólo puedo dar testimonio de la forma en que la heroica ciudad cayó en manos de las fuerzas del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959.

¡Entonces las ideas de Martí triunfaron en nuestra Patria!

Fidel Castro Ruz
Mayo 18 de 2010
6 y 12 p.m.

domingo, abril 18, 2010

Entrevista con Fernando Pérez: Me quedé con el Martí que siente en su pecho el mundo






Para: Lista Jiribilla

Entrevistar a Fernando Pérez, aun sin un minuto a solas para pensar en preguntas atractivas o revisar encuentros pasados, es siempre una provocación. Y si te alcanza la suerte, no temas: basta haber visto la película José Martí: el ojo del canario, haberla sentido y sentarse frente a él con la última mirada en presidio aún latiendo, para que agradezcamos los obstáculos que a veces frustran serenidad y oficio. Mejor así: te colocarás frente a esta figura estrecha, de mirada tierna y significante —¿otra casualidad?—, las preguntas vendrán solas y luego partirás por la puerta delineada con cintas de video, convencido de que regresas al cruzarla a la realidad filmable. Como él, cada mañana.

¿Se imaginó alguna vez una película sobre Martí?

Jamás. Martí es una figura demasiado grande, de una dimensión que sigo pensando que es intocable. El Martí adulto es intocable en una película… Es mi caso, estoy seguro de que vendrán cineastas que lograrán hacerlo, pero yo aún no me siento capaz de asumirlo.

Por eso, cuando me propusieron hacer esta película, que forma parte de la serie Libertadores de la Televisión Española y Wanda Visión, no tardé mucho en decidir que sería una película sobre su infancia y adolescencia. Primero, porque pienso que en la infancia es donde está todo el embrión. Pensé así que podría llegar a algo de lo que fue el Martí adulto, mostrando cómo eso se fue formando, potenciando.

La película trata de expresar o de narrar la formación de un carácter, de un niño con una sensibilidad muy especial, pero que se desarrolló en un medio común y que pudo ser un medio similar al de cualquier otro niño; pero un niño que con el tiempo tuvo que irse sobreponiendo a ese medio y a su familia. Esos son, digamos, los puntos de partida. El cine ha sido siempre para mí una imagen poética, como el espejo transparente de los versos de mi hija.



Filmación de la película José Martí: el ojo del canario

¿Cuándo llegó la confianza en que sí podía ser?

En mi caso, cada película surge de manera distinta. Nunca el nacimiento de una es igual al de otra. El momento de inspiración vino esta vez cuando me dije: “tengo que escribir este guión solo”. Me ocurrió cuando me encontré con Eliseo Altunaga, un guionista que respeto muchísimo. Nos vimos por la calle y hablamos de esa idea, le dije que aún no la veía y me dijo: “escríbela desde ti mismo”. Eso fue para mí una revelación, me puso a pensar. Realmente le agradezco a Eliseo el espaldarazo. Me gusta realmente escribir el guión con la colaboración de un guionista, aun cuando yo haga la versión final, porque es un trabajo muy solitario. Aquí dije: tengo que enfrentarlo solo.

Y cuando ya se me fue revelando ese Martí que llegaba, claro, de la investigación, pero también de muchos recuerdos personales, de muchas similitudes de la infancia, fui sintiendo de verdad que Martí iba naciendo de mí. Fui sintiendo que era posible. Por eso digo siempre que es mi Martí.

¿Por eso se decidió por Damián y Daniel, aun cuando tenía otras dos parejas?

¿Quieres mi versión? Tenía muchos candidatos, pero no me convencían. Había algo dentro que me decía que esos muchachos tenían posibilidades, pero que faltaba algo. Recuerdo que le decía constantemente al equipo: “para mí, Martí niño es una mirada, es una mirada…” Era un niño observador, de un mundo interior muy fuerte y, por tanto, la caracterización debía ser un tanto melancólica. Fíjate que el Martí niño casi no habla en la película, siempre está observando, asistiendo a momentos o escenas que le van a marcar. Esa mirada tenía que ser profunda. Cuando Damián llegó, casi al final, yo dije: “ese es el que me gusta”. Claro, luego vino un proceso en el que había que conocerlo, ver quién era Damián, cómo pensaba Damián.



Escena de la película José Martí: el ojo del canario

Y sucedió algo curioso: yo no veo mucha televisión, pero hacía unos años, antes de conocer a Damián, vi en televisión un cuento en que actuaba Juan Carlos, el médico de Suite Habana. Recuerdo que me fijé en un niñito que actuaba muy bien. Y cuando Damián me dice en la entrevista que su experiencia anterior había sido en El cohete, le pregunté: “¿Cuál de los dos tú eras?” Me dijo que el más chiquito, precisamente aquel en que yo me había fijado. Eso empezó a darme confianza.

¿Qué pasa con Fernando Pérez y las casualidades? Varios momentos del casting, el comenzar la prefilmación de Martí… el 28 de enero, sin proponérselo…

Creo mucho en la intuición y en las casualidades. Me considero un profesional, claro, trato de ser riguroso y todo, pero hay muchas cosas que vienen porque son así, porque la vida me las da, porque están ahí… no me da pena decirlo. Creo que también se debe a una energía que uno libera, que permite que cosas así ocurran.

Te juro que el día de la prefilmación yo no estaba consciente de la fecha. Llegó el productor y me dijo: “¿sabes qué día es hoy?”. Le dije: “jueves”… Fue todo pura casualidad.

Y con el casting igual. Fíjate que Damián es todo lo contrario al Martí de la pantalla: es hiperquinético, muy extrovertido, inquieto. Muy inteligente, pero muy sensible. Tiene un mundo interior muy fuerte y creo que a base de muchos secretos que compartimos juntos, se fue elaborando el personaje y me fui convenciendo.

Daniel Romero también llegó al final: cuando Gloria fue a hacer el casting en la Escuela Nacional de Arte (ENA), él no estaba, luego hubo una entrevista y llegó tarde… en fin. Pero lo vi y sentí que podía ser. Su único problema era el físico, no porque yo quisiera que fuera idéntico, porque incluso la referencia visual que tenemos del Martí joven son tres foticos. Pero una de esas fotos me llamaba mucho la atención porque era la forma en que yo veía al Martí adolescente. Veía en Daniel al posible Martí, sentía que estaba la fibra, la voz, la mirada, incluso el carácter; pero solo con las pruebas de maquillaje me convencí. Le rizamos el pelo y aquello era increíble. Y a medida que íbamos filmando, el parecido se nos fue haciendo más fuerte… yo creo que ahí pasó algo de magia, no sé.



Filmación de la película José Martí: el ojo del canario

Debe haber sido para ellos una presión enorme…

Sí, por eso lo primero que hice fue sentar a Damián, el más pequeño, y decirle: “tú no eres Martí”. Él no comprendió, me dijo: “¿es que ya no lo voy a hacer?” Le expliqué entonces que para actuar no era necesario que pensara en que estaba interpretando a Martí. Eso pasó con la mayoría de los actores: con Brito y con Broselianda, sobre todo. Tratamos de buscar elementos personales de nuestras vidas que pudieran identificarnos con la historia, emotivamente.

Ese método concuerda con la idea de descongelar a Martí de las estatuas…

Exacto. No queríamos un Martí marmóreo. Eso ha creado en los jóvenes y en los que estudian a Martí un alejamiento, pasa a ser una historia sin vigencia. A mí me ayudó mucho leer periódicos de la época, descubrir la vida tal cual es. En la prensa se refleja mucho más el día a día que en la literatura: hay un lenguaje más directo. Eso me ayudó a dar una Habana reconocible.

También me ayudó mucho un paseo que hice con Alejandro Gutiérrez, el otro asistente, y José Lozano, un historiador. Lozano nos llevó desde la casita de Paula hasta donde estaba el Villanueva, pasando por Industria… Hacer ese recorrido, imaginarme aquella Habana dentro de la Habana de hoy, me sirvió mucho. Establecimos, claro, la distancia de algunas costumbres; pero comprendimos una idiosincrasia que ya era vigente en aquella época y que tiene mucho que ver con nosotros, hoy.

Lo curioso es que esos primeros 16 años de Martí fueron precisamente los que vivió en Cuba, después fueron solo uno o dos años, entre una cosa y otra. El resto lo vivió en el exilio. Fue la etapa en que prendió el amor por Cuba. Por eso era tan importante la escena del Hanábana, donde quisimos dar visual y sonoramente todo lo que lo nutrió en relación con la naturaleza. Eso siguió con él hasta los Versos sencillos, plenos de estas referencias.



Escena de la película José Martí: el ojo del canario

Se trata de una película histórica, género cuya tradición en Cuba incluye algunos desaciertos, pero también obras excepcionales. ¿Cómo dialogó con esta tradición?

Vimos todo o casi toda la filmografía histórica producida por el cine cubano. Y las películas que se han hecho sobre Martí: primero La rosa blanca, de 1953, un empeño cuidadoso, en coproducción con México, pero una película totalmente equivocada. Trató de abarcar todo Martí en una hora y media, se nota la superficialidad y el empeño de dar un Martí heroico, con el cual uno no se identifica.

Un galán engominado…

¡Creerás que no, pero incluso ese Martí adulto está interpretado por un galán mexicano, fornido, que habla como los galanes de telenovelas! Eso te aleja. Pero nos sirvió para reafirmar lo que no queríamos hacer.

Y luego dos proyectos para mí muy interesantes, de Pepe Massip: el primero, Los tiempos del joven Martí, un documental hecho casi sin nada, que recoge la época a base de documentos, grabados, muy bien organizados. Es un material que como documental didáctico y educativo está muy bien. Es un punto de referencia. Y Páginas del diario de José Martí, que yo había visto de joven y no había entendido, no me había gustado. Me doy cuenta ahora de que fue una película muy audaz para su época, una película de vanguardia. Vista hoy, sigue siendo polémica, su audacia me atrajo muchísimo. Me hubiera gustado tener esa audacia estética, no de la mirada, que tuvo Massip. Es una película que hay que revisitar y revalorar.

Para las atmósferas y la reconstrucción de la época, vimos casi todas las películas históricas del cine cubano. Entre ellas, algunas que son motivos de inspiración, legados, como la obra de Solás. Sobre todo el primer cuento de Lucía. Lucía lo inspira a uno en todo. No obstante, no queríamos que fuera igual, queríamos otra mirada.




Filmación de la película José Martí: el ojo del canario

¿A qué responde la división en capítulos?

Sentía que debían ser momentos de ese período, contar un itinerario espiritual, de formación de un carácter. Sentía que la continuidad debía venir por momentos que fueran los que para mí permitieran componer la imagen que queríamos. Por eso, el primero, “Abejas”, está dedicado a ese Martí en la ciudad y luego en el campo, cuando va con el padre y descubre la esclavitud y la campiña cubana. En el segundo empieza a descubrir la literatura, la poesía, el teatro, la música y el sentimiento de cubanía, en el enfrentamiento entre el español y el cubano, hasta que termina con el drama familiar que significa la pérdida de Pilar. Termina así una infancia con los elementos que luego desarrolla en la adolescencia. “Cumpleaños” empieza ya a moldear su actividad política y poética. Y cierra la película con un Martí que lo ha perdido todo.

Termina la película en un punto de giro en la vida de Martí, en el justo momento en que toda esa acumulación hierve, completa espacios en blanco y se prepara a estallar. ¿Sintió alguna vez ganas de acompañarlo un poco más?

[Silencio]

No.

[Silencio]

Me quedé ahí. Pero me quedé ahí con mucha fuerza, te lo digo a ti nada más. Me quedé ahí con el Martí que mira y siente en su pecho el mundo…

¿Cuánto necesitamos hoy de un Martí humano?

Me sentiría muy feliz si el espectador cubano y sobre todo los jóvenes, viendo esta película y reflejándose en este hombre, se preguntaran: ¿por qué amo a Cuba, qué hago por Cuba?

¿Se lo preguntó usted?
Todo el tiempo.

domingo, enero 31, 2010

¡Viva Martì, que està vivo!


www.kaosenlared.net/noticia/viva-marti-que-esta-vivo

El 28 de enero de 1960, Ernesto Guevara, el Che que celebra victoriascon Evo Morales en Bolivia, le hablò a niños y jóvenes sobre el Maestrodel amor, la fe y la esperanza en el mejoramiento humano.

Con ternura les explicó: Se puede honrar a Martì citando sus frases, frases bonitas, frases perfectas, y además y, sobre todo frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martì en la forma que él quería que se hiciera, cuando decía a pleno pulmón: “ La mejor manera de decir es hacer”.

Luego les comentó esa relación difícil entre lo común y lo extraordinario que va entretejiendo la Historia y las eternidades posibles: Y no todos, ni muchos,- quizás ninguno- puede ser Martì, - expresaba el Che-,pero todos podemos tomarel ejemplo de Martì y tratar de seguir su camino en la medida de nuestros esfuerzos. Tratarde comprenderlo y de revivirlo por nuestra acción y nuestra conducta de hoy, porque aquella guerra de independencia, aquella larga guerra de liberación, ha tenido su réplica hoy y ha tenido cantidad de héroes modestos, escondidos, fuerade las páginas de la historia y que, sin embargo, han cumplido conabsoluta cabalidad los preceptos y los mandatos del Apóstol.

En sus palabras Che pone ejemplos de jóvenes de la Sierra Maestra que llegaron a Comandante con muy poca edad, dirigieron a otros de mayor edad, venían de diferentes condiciones de vida y de pensamientos y, segúnel Che, siguiendo las orientaciones de Martì, no nos importaban ni los años, ni el pasado, ni la trayectoria política, ni la religión, ni la ideología anterior de un combatiente. Nos importaban los hechos en ese momento y su devoción a lacausa revolucionaria.

Con palabras sencillas Che describe como todos los sacrificios de Martì, desde la prisión a los 15 años, la dedicación a organizar la lucha por la independencia, la entrega de su vida en aras de un futuro mejor para Cuba eran parte de la Revolución triunfante y entre las muchas lecciones queagradece a Martì, apuntala una que le es particularmente afín: Martì nos enseñó esto a nosotros también. Nos enseñó que un revolucionario y un gobernante no pueden tener goces, ni vida privada, que debe destinarlo todo a su pueblo, al pueblo que lo eligió, y lo manda a una posición de responsabilidad y combate.

Me gustaría- les manifiesta el Che a su auditorio- que todos ustedes en el dìa de hoy pensaran en Marti. Y les aclara como cree que deben hacerlo: Pensaran como en un ser vivo, no como un dios ni una cosa muerta; como algo que està presente en cada manifestación de la vida cubana, como està presente en cada manifestación de la vida cubana la voz, el aìre, los gestos de nuestra gran y nunca bien llorado compañero Camilo Cienfuegos. Porque a los héroes compañeros, a los héroes del pueblo no se les puede separar del pueblo, no se les puede convertir en estatuas, en algo que està fuera de la vida de ese pueblopor el cual la dieron. El héroes popular debe ser una cosa viva y presente en cada momento de la historia de un pueblo.

Esa es mi recomendación final- agrega el Che-, que se acerquen a Martì sin pena, sin pensar que se acercanaun dios, sino a un hombre màs grande que los demás hombres, màs sabio y màs sacrificado que los demás hombres y pensar que lo reviven un poco cada vez que piensen en él y lo reviven mucho cada vez que actúan como él quería que actuaran.

Una frase redondeó aquélla conversación del Che sobre Martì con los jóvenes el 28 de enero de 1960, una frase que mantiene plenavigencia en las victorias y en los peligros¡VIVA MARTI¡, QUE ESTÁ VIVO¡ y todos tenemos mucho que aprender de su legado.

Más información:
América Latina
Cuba
Memoria histórica

viernes, julio 03, 2009

La Edad de Oro cumple 120 años


Una fecha que toda Latinoamerica debe recordar... en este primer número de la Revista, dijo Martí: "En América‚ se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir". Y porque están dispuestos a morir antes que vivir sin libertad, están hoy los hondureños en pie de lucha...

La Edad de Oro y los amigos de José Martí
Por Lydia Esther Ochoa

El primer número de La Edad de Oro fue publicado en Nueva York el 1 de julio de 1889. Los tres restantes números aparecieron en agosto, septiembre y octubre, también de aquel año. José Martí concibió la publicación como “una revista de literatura infantil amena y educativa, con lenguaje poético que despertara el interés y la imaginación de un lector tan especial”.
Desde que los lectores abren la primera página y ven la dedicatoria dirigida a "los niños que lean la Edad de Oro" el interés es inmediato: “Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz”.

En otra parte de la dedicatoria Martí escribió que “todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora”.

Ciertamente los menudos lectores y sus familiares se maravillan con la Edad de Oro. Los principitos porque encuentran en sus páginas esa ternura que solo ellos son capaces de comprender y descubrir, mientras los adultos dejan salir al niño que llevan oculto en su interior para dar rienda suelta a la imaginación, y se siente al mismo tiempo padres de todos pequeños.

Martí creó a la Edad de Oro con gran sensibilidad y rigor, especialmente el primer número. Fue el único redactor de los textos insertados en sus páginas, seleccionó las ilustraciones, se ocupó del proceso de impresión y hasta de su distribución en el continente americano.

Después de leer la Edad de Oro los lectores llevan siempre en el recuerdo al valeroso Héctor, el héroe troyano que lucha por la soberanía de su patria frente a los invasores griegos. También admiran a Miguel Hidalgo, Simón Bolívar y José de San Martí, los tres héroes latinoamericanos, enaltecidos por José Martí.

Aprueban los gesto de Pilar de regalar a la niña enferma los zapaticos de rosa y de Bebé de obsequiar a su primo Raúl, la espada nueva, obsequio del señor Don Pomposo, se alegran con la victoria de Meñique sobre contrincantes más fuertes, y acompañan a la inquieta Ardilla que pone en su justo lugar a la vanidosa montaña, y viajamos al país de los anamitas.

La revista literaria concebida por José Martí cumple 1 20 años de andar con los niños, del reconocimiento tierno de varias generaciones de menudos lectores que ven al autor de la Edad de Oro a un gran compañero: “ Lo que queremos es que los niños sean felices…; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: "¡Este hombre de LA EDAD DE ORO fue mi amigo!"

Un amigo sincero, un gran amigo de siempre y para siempre que los enseña en cada nueva generación a ser mejores y a ponerse del lado de los buenos, un propósito esencial que el cubano José Martí supo lograr con creces en La Edad de Oro.

http://www.radioangulo.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=5647&Itemid=34

jueves, mayo 28, 2009

miércoles, mayo 20, 2009

La vigencia de José Martí


Sirvan estas palabras de uno de los "martianos mayores", para rendir tributo a nuestro José Martí -nuestro, de la Gran Patria Nuestroamericana; nuestro, de la Humanidad toda- en el 114 aniversario de su caida en combate, de cara al sol, como pidió y merecía. Y como homenaje mayor, cumplamos con el compromiso que nos dejan sus palabras:

"Haga cada uno su parte de deber, y nadie puede vencernos"

Por Armando Hart Dávalos

Rendimos emocionado tributo de recordación al Apóstol en el aniversario 114 de su caída en combate en Dos Ríos y de su ascenso a la inmortalidad. Es una ocasión propicia para exaltar su pensamiento y sobre todo su vigencia en estos tiempos que vivimos, sin duda los más complejos y dramáticos de la historia de la especie humana.

Se suelen comparar estos instantes con la crisis del capitalismo en 1929; sin embargo, la situación es muchísimo más grave y solo comparable con la caída del imperio romano a mediados del primer milenio. Pero aún más, porque lo que está en peligro es la vida sobre la Tierra.

Hace más de un siglo, Rosa Luxemburgo sentenció: socialismo o barbarie. Hoy podríamos decir: barbarie si tenemos suerte. Ante este desafío universal, los cubanos tenemos el deber insoslayable de mostrar al mundo quién fue José Martí, el más profundo y universal pensador de lo que se llamó Nuevo Mundo, es decir, desde Alaska a la Patagonia, en la historia del hombre.

En fin, cada día se hace más necesario conocer y promover cabalmente las ideas de quien Rubén Darío llamó «Maestro». Fue precursor del modernismo en la poesía; es considerado entre los mejores prosistas de habla castellana, ensayista capaz de abordar, destacar e identificar todo lo nuevo que se reveló en la ciencia y la cultura de su tiempo. Entusiasta crítico de arte y, en primer lugar, organizador del Partido Revolucionario Cubano en la última guerra de independencia (1895-1898).

La clave de su vida como revolucionario y como pensador la podemos encontrar en que en su carácter y en su mente logró articular ciencia, conciencia y acción. Y lo hizo a partir de su ética, porque Martí era un hombre medularmente ético.
La dignidad de su conducta se entiende cuando se toma en cuenta que no era un guerrero, pero a su vez tenía conciencia de que la guerra constituía una necesidad objetiva para la independencia de Cuba, y comprendía que debía enseñar con el ejemplo. Ahí está la raíz de la tragedia de su caída en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, a poco tiempo de iniciada la guerra que él preparó y convocó. En ello está la esencia de su virtud educativa, y la prueba definitiva de la consecuencia de su vida.

Ante la crisis universal que enfrentamos, Martí se presenta como el paradigma que puede ayudarnos a encontrar los caminos hacia el futuro. Hoy, cuando están en marcha en América Latina distintos procesos revolucionarios y de profundo contenido popular, podemos encontrar las formas correctas de hacer política y de defender culturas fundamentadas en la tradición latinoamericana y en las ideas de José Martí, quien procura el logro de aspiraciones radicales a la igualdad y justicia social, y al propio tiempo aspira a unir el mayor número de fuerzas posible para alcanzar esos objetivos, es decir, «Con todos, y para el bien de todos».

Para recorrer este camino de forma unida orientémonos por José Martí cuando dijo: «Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos».

Para la realización de todo este esfuerzo se requiere de una cultura general integral como la que tiene América Latina. Los grandes pensadores latinoamericanos, desde Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Félix Varela y José de la Luz y Caballero hasta los de hoy, tuvieron una aspiración a la cultura general integral. ¿Cuál es la originalidad de Martí y de Fidel? Que ambos volcaron esa cultura en lo que el Apóstol llamó el arte de hacer política. Su definición de política resulta muy esclarecedora:

«La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación, cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada».

La percepción martiana de la política es una categoría de la práctica. Repasen la definición del Apóstol y observarán que esta resulta válida para cualquier práctica política, independientemente de los fines que se persigan. Pero esa práctica tiene en Martí una función regida por la ética, y esta se define, como señaló Luz y Caballero, concibiendo la justicia como el sol del mundo moral. Lo dice también el Apóstol: «(...) dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos»1. Obsérvese que hay una diferencia entre política como práctica y ética como principio.

En Maquiavelo, representante del pensamiento burgués en ascenso en el siglo XV, el objetivo de la política es el de dividir para vencer. Esto porque la política no se atiene a principios éticos y se vuelve oportunista. En el pensamiento martiano, la articulación de esas categorías es un componente esencial. Ética, política y derecho, sobre el fundamento de la cultura general integral, es la fórmula latinoamericana y caribeña que presenta al mundo de hoy.

El principal error práctico de la llamada izquierda del siglo XX fue divorciar la política de la cultura; el primer deber de los hombres de cultura está en buscar la relación con la política práctica. Ahí está la clave del socialismo que necesita el siglo XXI.

Cada día tengo mayor satisfacción al recordar que la Generación del Centenario de Martí, la de Fidel, desde hace más de medio siglo mantiene la cultura ética como tema central. Recordemos la definición de Fidel del concepto Revolución, formulado el Primero de mayo de 2000, y constatemos allí los estrechos vínculos entre la ética y la práctica política.

En la articulación de cultura, ética, derecho y política solidaria se halla la fórmula del amor triunfante y del equilibrio del mundo postulada por el Maestro.

Una prueba de la fuerza real de la ética, de la que no se hizo un profundo análisis filosófico científico, la da el hecho de que las religiones la han tomado como elemento esencial. Por eso, Martí dijo que Dios estaba en la idea del bien. Nosotros, procurando buscar la idea del bien en la práctica concreta de la vida y de la historia, tenemos que analizar la importancia de las condiciones económico-sociales y del desarrollo cultural en general.

En relación con el derecho, recuerdo, como postulaba Martí, que lo esencial estaba en la justicia. Subrayaba también el Apóstol:

«Todo hombre es una fiera dormida. Es necesario poner riendas a la fiera. Y el hombre es una fiera admirable: le es dado llevar las riendas de sí mismo».
Las riendas están en la cultura, y el derecho es la única forma culta de ejercer la violencia; y cuando se viola la ley y se crean condiciones para la violencia, se están creando situaciones graves en el orden público. Este es uno de los temas esenciales que debiéramos discutir a la luz de la tradición ética y jurídica cubana.

En cuanto a la política solidaria, recordemos que Martí era un hombre radical y al mismo tiempo armonioso. Hay quienes son radicales y no son armoniosos, y por ello crean innumerables problemas. Hay quienes intentan ser armoniosos y no son radicales, y no logran nada realmente efectivo. El pensamiento revolucionario de Martí está insertado en estas dos categorías fundamentales: armonioso y radical.

Ha llegado la hora de superar esquemas y dogmatismos que nos llegaron de fuera con diferentes etiquetas y estudiar la vida y la obra de todos los pensadores y forjadores de grandes ideas a lo largo de la historia. Es la única forma política y científica para hallar un camino que nos libere de los sistemas opresivos y nos permita arribar a una genuina humanidad, como la que soñaron los grandes utópicos. Y esto solo lo podemos hacer con principios científicos y cultivando el amor y la solidaridad.

Por estas razones, hemos venido insistiendo en la necesidad de estudiar lo que hemos llamado cultura de hacer política, presente en Martí y en Fidel. Promover estas investigaciones, sobre el fundamento del pensamiento de Bolívar y de Martí, es un deber con la ciencia histórica con el pensamiento filosófico y con el futuro político de América y del mundo.

Esas investigaciones profundas deben partir del método electivo de la tradición filosófica cubana, de la vida y obra de los precursores Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Félix Varela y José de la Luz y Caballero, quienes podrían mostrarnos los hilos invisibles de que nos habló Martí, que unen a los hombres en la historia. Ellos asumieron el más elevado pensamiento filosófico, político y social del Viejo Mundo, lo reelaboraron y así concibieron la América nuestra.

Si en Europa pusieron en antagonismo las ideas de unos sabios respecto de otros, América buscó siempre la articulación y la armonía; por eso ha podido recrear el pensamiento universal y situarlo como la opción necesaria del siglo XXI. Mientras que en Europa se divide y antagoniza el patrimonio de sus sabios, en América se promueve la mejor síntesis del pensamiento de todos sus sabios sobre el fundamento de la justicia como sol del mundo moral y del derecho, en cuya esencia está la búsqueda de la justicia por el hombre. Esa es América, la de Bolívar y Martí, dos gigantes que junto a la inmensa legión de próceres y pensadores, constituyen referentes indispensables para la búsqueda de los caminos que conducen al socialismo del siglo XXI.

1 José Martí, Periódico Patria, Nueva York, 14 de abril de 1893, t. 2, p. 298.
http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2009-05-19/la-vigencia-de-jose-marti/

martes, mayo 19, 2009

José Martí en la poesía de Benedetti


"Hay hombres que hasta después de muertos, dan luz de aurora" dijo el Maestro y a 114años de su muerte en campaña, sigue siendo esta frase paradigmatica cuando pensamos en él.

Hace apenas un día que otro hombre -poeta y revolucionario, como Martí- nos dejó con la nostalgia infinita de su presencia y su poesía... un hombre que como Martí sufriera el destierro y amara esta tierra que nos vío nacer...

A Martí dedicó Benedetti estos versos que hoy quiero compartir, como modesto homenaje de admiración a ambos:



José Martí pregonero

Tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol
de su destino naciente
sólo tu pueblo es el dueño
cual figuraban en tus sueño
por fin es libre tu gente

josé marti pregonero
no moriste en tu pregón
tus versos viven y son
pregones de un pueblo entero

tu isla exporta el verano
y hay flambollán y justicia
la buena tierra nutricia
da frutos para el cubano
tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol
tan sobrio y tan desbordante
tan bueno y tan orgulloso
tan firme y tan generoso
tan pequeño y tan gigante

tan profundamente isleño
tan claramente cubano
tan latinoamericano
en tu suelo y en tu sueño

siempre nos tienes despierto
con tu constante mirada
con tu suerte despejada
y con tu fe de ojos abiertos

tu nombre es como el crisol
donde se funde la hazaña
tu nombre es como la caña
que endulza con lluvia y sol.

Mario Benedetti

miércoles, abril 15, 2009

Vigencia de Martí sobre los Estados Unidos


jueves 19 de marzo de 2009
Gerardo Cabrera Prieto (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Leer los textos de José Martí, a 115 años de haber sido escritos, siempre supone encontrar nuevos mensajes y lecturas de aspectos o cuestiones que en momento dado fueron objeto de su atención y cuyos niveles de análisis guardan total vigencia.

Tal es el caso de “La Verdad sobre los Estados Unidos”, publicado en Patria el 23 de marzo de 1894, el cual dio paso a la sección permanente bajo el título: Apuntes sobre los Estados Unidos, la que, al decir del propio Martí, tendría la utilidad de mostrar a nuestra América las verdades de aquel país.

En los primeros párrafos nos revela la historia inicial de la nación que, después de tres siglos de vida común, no había logrado fundir sus elementos de origen y tendencias diversas, mientras se exacerbaban las diferencias, convirtiendo la federación en estado áspero, de violencia conquistada.

Según el criterio martiano, una casta privilegiada la cual engendró lo europeo, cerraba el paso a la población natural que por el hecho de estar compuesta de elementos diversos y haber sido conquistada y masacrada, era considerada diferente.

Elemento común entre los pueblos cubano y norteamericano, señala el Maestro: la esclavitud, que había estado presente en los estados del sur de la Unión Americana, y tanto en Cuba como en otras colonias españolas, había marcado la condición de muchos de sus hijos.

En ese aspecto estaba la respuesta para aquellos quienes se avergonzaban de lo mestizo y veían con amor y admiración a lo rubio como propio y natural para encubrir su origen.

EL artículo es también respuesta a los anexionistas los cuales, por admiración ciega al progreso, veían en los Estados Unidos la solución a sus problemas, sin darse cuenta de que “(…) las ideas, como los árboles, han de venir de larga raíz, y de ser de suelo afín, para que prendan y prosperen”.

Tampoco está ausente en el escrito martiano el sentido de previsión, para lo cual tiene en cuenta las experiencias de las luchas pasadas, en las que se suscitaron campañas entre quienes deseaban el progreso pero eran enemigos de la independencia.

Para alguien como él, quien por esos días preparaba la guerra liberadora que diera la independencia definitiva a su patria, esclarecer y prevenir era parte de la lucha de ideas en las cuales también se debía trabajar a fin de evitar la repetición de lamentables errores o absurdas ingenuidades.

Desentrañar las verdades de un país que ya daba muestras de codicia y por el cual algunos se sentían deslumbrados, era también parte de la guerra que se libraba a favor de la independencia y de la causa de un continente el cual tenía ante si el reto de crear y no de copiar.

La mejor lección dada por Martí al mundo por aquellos días, era precisamente la recomendación de organizar la lucha a partir de fórmulas y elementos propios para defender un proyecto perdurable el cual garantizara la felicidad de sus hijos y evitar que con la expansión, Estados Unidos frustrara la emancipación de hispanoamérica.

Divulgar entonces esa verdad hoy, también es parte del combate que Martí emprendió a favor de la paz y del progreso en el continente, el cual ha permitido perdurar su legado y enseñanzas, a pesar de los años transcurridos y recobrando cada vez mayor vigencia.

Gerardo Cabrera Prieto es investigador del Instituto de Historia de Cuba.

sábado, marzo 07, 2009

Un Homenaje no sólo a la mujer cubana, si no a la Mujer




Leopoldo Humire ha completado, de forma magistral, el mensaje que recientemente les enviara:


Esta Mujer Cubana, tan bella,
tan heroica, tan abnegada,
flor para amar, estrella para mirar,
coraza para resistir...

La mujer en Martí
Una luz que parece estrella
Hay frío: mi dolor —El sol despierta:
Un alma de mujer llama a mi puerta.
—José Martí

Madeleine Sautié Rodríguez

EVOCAR al Maestro reclama no sólo de los cubanos la más merecida reverencia. Su extraordinaria figura se nos presenta ante los ojos como esa raza magnífica del héroe completo, el patriota, el político, el orador, el poeta, el periodista...

Sin embargo es como sumergirse en "un baño de luz" asomarse al Martí íntimo: al amigo, al padre, al hombre, quien se niega a reconocer la existencia de gloria completa "sin sonrisa de mujer".

Su desbordada sinceridad, su generosidad al límite de olvidar el mal propio cuando "curaba" el mal de otros, su cordialidad y finísima cortesía eran la amalgama propicia para hacer de él un ser que mirara con particular sensibilidad a la mujer por quien estuvo perennemente marcado. Único hijo varón de un matrimonio que tuvo ocho frutos, parecía estar predestinado a ser solícitamente especial con el ser femenino.


Todo contacto con la mujer, cualquiera que fuera la circunstancia, era una buena ocasión para "resguardarse de lo feo del mundo" porque para él constituía "la forma más concreta y amable de lo hermoso". Consideraba que era la nobleza del hombre y solía referirse a la forma como debía ser tratada. Su gallardía con las damas y el placer que de este empeño recibía le hizo asegurar que casi siempre después de hablar con una mujer hacía versos. Era, pues, para él sagrada.

Todas, la niña o la anciana, la adolescente o la madura gozan de referencias en la inagotable obra legada. En el prólogo de La edad de Oro, revista dirigida a los niños de América, resalta con nitidez la necesidad de que las niñas, futuras mujeres, se instruyan para que puedan ser las compañeras ideales del hombre, y puntualiza que no deben reservarse para diversiones y modas. Y reconoce con firme acierto que las pequeñas poseen una sutileza especial para entender las cosas delicadas y tiernas, y que en sus almas "sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando entre las flores".

Resulta verdaderamente hermosa la relación que sostiene con su madre y sus hermanas, y enorme el dolor que le propina la muerte de una de ellas, Ana, mientras él sufría destierro en España. "La tierra la quería/ Como quiere a los niños la mañana/ Era hermana del Sol, y era mi hermana", escribe en un conmovedor poema que titula Mis padres duermen.

Con Amelia sostiene desde el exilio una correspondencia que guarda las más sorprendentes definiciones del amor, las más acertadas recomendaciones para que no confunda los sentimientos que a su edad pueden trastocarse y se haga querer dignamente.

Mujeres hay en su vida que en los más difíciles momentos de soledad en el destierro vienen a atenuar el dolor que causa estar lejos de su amada patria. En Aragón, "donde rompió su corola / la poca flor de su vida" está la bella Blanca de Montalvo, que le estrena en su corazón la plenitud del primer amor.

Lo consterna la belleza femenina, y se rinde virilmente a la sensualidad que hay en ella: "Un Beso de mujer! —Yo lo he sentido/En un muy dulce instante extra-vivido".

Allá en México lo inspira una romántica musa, Rosario de la Peña, y lo hace también la linda actriz mexicana Concha Padilla, en cuyos labios había puesto al personaje femenino de Amor con amor se paga. La energía vital propia de sus para entonces 22 años, y la chispa de su palabra incentivaban estas emociones. El verbo fluido, la cordial galantería y la fama literaria con que ya contaba hacía que las damas le correspondieran sus afectos también con natural simpatía.

El amor que consagró a Carmen, su esposa, está impregnado del más hondo lirismo. Un poderoso torrente de sentimiento lo conduce a esta mujer con la que estuvo ligado durante toda su existencia no solo por lo que para él significó sino también por ser la madre de su hijo. Por eso explica la presencia de la amada en sí mismo. "¿Que por qué pienso en ella? Porque estoy mezclado a ella. —Yo podré decir qué fibra es mía pero no qué idea es mía porque en el fondo de cada idea, si buscas bien, hallarás ‘Carmen’".

Los constantes detalles del hombre revelaban esa tierna generosidad que ante la mujer se acentuaba todavía más. En las fiestas solía bailar con aquellas muchachas que por ser menos atractivas iban quedando sin pareja. Y cuando María Mantilla, su querida ahijada, le preguntó por qué lo hacía, la respuesta fue magnánima: "Porque a las feas nadie les hace caso y es deber de uno no dejarles sentir su infelicidad".

Una mujer, Blanche Zacharie Baralt, que lo conoció muy de cerca, nos deja el impacto que provocó su primer encuentro con él, cuando era una jovencita: "Martí estaba al tanto de todo. Discutió conmigo cuadros, música y libros, de la manera más natural, con absoluta sencillez, sin hacerme sentir la diferencia que había entre una niña y un sabio.(... ) Nunca desmintió aquella impresión."

Estaba convencido de que su sueño de independencia traería inevitablemente dolor a las madres. "Ay, las madres, las madres, cuánta sangre y cuántas lágrimas van a correr en esta revolución a que voy a lanzar a mi país!".

En el hogar de los Mantilla, la casa de huéspedes de Nueva York donde vivió largos años durante la emigración, halla Martí a la compañera, a la amiga, a aquella en quien no puede pensar "sin conmoverse y ver más hermosa la vida". Es, según afirma, la mujer mejor que ha conocido en el mundo. En ella, Carmen Miyares, la matrona de la casa, reconoce la capacidad de la fidelidad que para él era la aristocracia verdadera. Le recomienda la lectura, el estudio, el saber, porque todo eso le daría autoridad y ventura y le propiciaría el auténtico crecimiento humano. Para quien categórico afirma que no es hermosa la fruta en la mujer sino la estrella, la luz que hay en el alma de la Miyares significa el calor de la familia ausente y la comprensión que tanto necesitó y allí hubo de encontrar.

La idea de la instrucción en la mujer persiste. En varias oportunidades aconseja a las hijas de Carmen, Carmita y María, a quien llama su hijita, tanto en la convivencia diaria como lo hará después mediante las conmovedoras cartas que les enviará. A ellas les solicita: "Véanme vivo y fuerte y amando más que nunca a las compañeras de mi soledad, a la medicina de mis amarguras." Y como prueba de cariño y de respeto les exige tareas, lecturas, las exhorta al trabajo, a la consideración que le deben tener a su madre. Insiste en que cultiven el gusto estético y comprobará a su vuelta si lo han querido "por la música útil y fina que hayan aprendido para entonces". Las persuade, cauteloso, para que no amen en el mundo sino aquello que realmente lo merezca y que cultiven amistades con mérito y pureza similares a los de ellas.

Y así, a cada paso el ser íntegro cosecha y se nutre de nuevas luces que como estrellas iluminan su insigne grandeza. Esos destellos los encuentra certeramente en el alma femenina. Ya había asegurado a su "hijita" que si moría quedaría enterrado en su pecho donde no lo supieran los hombres. Y puede parecer pero no es leyenda: Al caer de cara al sol en Dos Ríos llevaba sobre su corazón el retrato de María.

sábado, enero 31, 2009

En ocasión del aniversario 156 del natalicio de nuestro Héroe Nacional


Eduardo Palomares Calderón
Ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro, y del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, fueron depositadas en ocasión del aniversario 156 del natalicio del Héroe Nacional José Martí, en el mausoleo que guarda sus restos, al iniciarse el acto con que también fue conmemorado aquí el aniversario 70 de la fundación de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), este 28 de enero.

Justamente frente al nicho cubierto por la Bandera Cubana, también fueron colocadas ofrendas florales del Consejo de Estado y en nombre del pueblo cubano, mientras cadetes del Instituto Técnico Militar José Martí, de La Habana, y alumnos de la escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Ciego de Ávila, rendían este día la guardia de honor al Apóstol.

Trabajadores y dirigentes sindicales de todos los sectores, junto a combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo en general, asistieron al homenaje, donde al intervenir la integrante del secretariado provincial de la CTC, Ángela Clavel Peña, señaló que los trabajadores y el movimiento sindical han estado siempre al lado de la Revolución, haciendo realidad los sueños de Martí.

Encabezados por el miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y su primer secretario en el territorio santiaguero, Misael Enamorado Dáger, dirigentes políticos, de organizaciones de masas, jefes de las FAR y cientos de trabajadores, desfilaron por el interior del mausoleo para colocar flores al pie del túmulo que fija la tumba del Maestro.

Exactamente a las 12 del día, y ante la Llama Eterna que en el mismo sitio arde en homenaje a los mártires de la Patria, fueron disparadas 21 salvas de artillería por una batería del Ejército Oriental, en tradicional ceremonia que simultáneamente tiene lugar con otra similar en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, en La Habana, en tributo a José Martí.

El Héroe Nacional de Cuba nació en esta fecha del año 1853, en una modesta casa de la parte antigua de La Habana, y en su incesante quehacer por la plena independencia del yugo español, encabezó junto a caudillos de la talla de Antonio Maceo y Máximo Gómez, la llamada Guerra Necesaria, iniciada el 24 de febrero de 1895.

Tras desembarcar por el extremo oriental cubano, cae en desigual combate frente a tropas de la metrópoli, el 19 de mayo del propio año en el sitio conocido como Dos Ríos, centro de la antigua provincia de Oriente ubicado a unos 120 kilómetros de esta ciudad, donde después de seis entierros en diferentes lugares, sus restos son depositados definitivamente en el mausoleo edificado con fondos de una colecta pública.

http://www.trabajadores.cu/news/homenaje-de-fidel-y-raul-a-jose-marti-1

Crónica en verso



Por Nuria Barbosa León*
Desde tu nacimiento el 28 de enero de 1853 aprendimos a quererte como el hombre sincero, forjado al lado de la palma, donde hay un río, con el canto del sinsonte y con el clarín del monte.

Leímos tus escritos y de ellos aprendimos que ser cultos es la única forma de ser libres. Recitamos tus poemas y conocimos a un maestro que sólo alcanzó a vivir 43 años, suficientes para mostrar el camino del conocimiento en los saberes de la filosofía, el arte, la literatura, y la política.

Fue tu vida un llamado de proezas para alcanzar la independencia de Cuba y la libertad plena del hombre, sin embargo, tu sueño fue retomado por generaciones futuras que han convertido utopías en realidad. Hoy los enemigos de Cuba te invocan absolutizando tus frases y sacándolas del contexto histórico.

Vislumbraste en la unidad del pueblo y del continente, la única raza buena capaz de arrollar al monstruo imperial de siete leguas en sus pies, y evitar, -así- que cayera con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.

Tu rostro fue esculpido en millares de bustos donde depositamos la rosa blanca y rendimos tributo. No te veneramos, porque siempre has sido el hombre de ideas que nos conversó al oído los consejos sabios en el difícil camino de la vida.
Si Patria es Humanidad, aquí en Cuba hacemos una ofrenda al culto honor por la dignidad plena del hombre y te decimos: que el amor, madre, a la Patria, no es al amor ridículo al suelo que pisan nuestras plantas sino el sentimiento del hijo que vive por ella, calla y muere.



Igualaste al verso con el monte y con el abanico de plumas; lo describiste como el puñal y surtidor de agua de coral; lo nombraste: verde claro y siervo herido en el monte amparo; y le diste el vigor del acero con que se funde la espada.
Eres el leopardo que tiene en el monte seco y pardo un amigo, eres el sol bueno y el mar de espuma, vienes de todas partes y hacia todas partes vas, sabes del pesar profundo de la esclavitud de los hombres y antes del tomar del joyero, la mejor, te quedas con el amigo sincero y con el amor.

No viajas en el carro de hojas verdes y tampoco morirás como un traidor. No estarás en lo oscuro y, -como bueno-, te admiraremos de cara al sol.

*Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba