domingo, septiembre 14, 2008

bolivia nuestra, bolivia de todos...


Nadie espere que la clase dominante ceda mansamente su poder político y económico. Nadie imagine que se quedarán quietos o que no abandonarán su batalla terrorista y nazi acostumbrada.

Ya nos la mostraron en Santa Cruz y la repetirán con todos los medios de que dispongan. Cuentan con pandillas fascistas, con sabotaje económico, con terrorismo mediático y con intentos renovados de golpe de estado.
Están en pie la clase obrera y los campesinos bolivianos listos para avanzar y profundizar su proceso revolucionario que han defendido en ocasiones numerosas con una voluntad inquebrantable de lucha contra el capitalismo, el imperialismo y el latifundismo.
No olvidemos la "guerra del agua" en Cochabamba, ni los levantamientos de febrero y octubre de 2003, tampoco mayo-junio de 2005 ni la elección de Evo en diciembre de 2005. La voz revolucionaria de Bolivia esta íntegra y su mensaje es cada día más claro. Nadie dijo "perfecto" y nadie dijo "terminado".
Esta latente esta oportunidad para que los trabajadores y los campesinos bolivianos derroten definitivamente a la clase dominante. Pero a la oligarquía no se la puede combatir radicalmente en el escenario de las instituciones burguesas. Ellos son una minoría y eso lo probó el referéndum revocatorio del 10 de agosto.
El Evo ganó con más del 67 por ciento de los votos y ganó en 95 de las 112 provincias. La oligarquía boliviana se mueve desesperada y desafiante con métodos violentos e ilegales. Minoría bien armada, financiada desde el exterior y alebrestada a la ofensiva.
El gobierno del Evo parece, una vez más, actuar de manera débil y eso puede tener un efecto desmoralizador sobre los trabajadores y los campesinos. Hoy es perfectamente claro que la única manera de contrarrestar el golpe oligárquico que vemos ante nuestros ojos es con la fuerza de la movilización indígena, campesina y obrera en las calles.
"La Confederación Obrera Boliviana (COB) y las organizaciones campesinas e indígenas deberían organizar cabildos abiertos en todas las ciudades y áreas rurales para discutir el golpe que se está desarrollando.
En estas reuniones se deberían organizar asambleas populares y comités de autodefensa para defender a las organizaciones obreras y campesinas, para limpiar las calles de bandas fascistas.
Deberían exigir la aprobación inmediata de un decreto de expropiación de las propiedades y riquezas de todos aquellos que colaboran, participan y financian el golpe de la oligarquía.
La implantación de este decreto no debería dejarse en manos de los fiscales, jueces y oficiales de policía, no se puede confiar en su mayoría, sino que debería ser llevado a cabo directamente por las organizaciones obreras y campesinas bajo la autoridad de las asambleas populares de masas".
Pero ya sabemos que con eso no basta. No hay negociación posible ni reconciliación de clase que valga con las fuerzas de la oligarquía. Toda tibieza y toda vacilación sólo sirven para envalentonar y fortalecer a los capitalistas y confundir y desorientar al movimiento de los trabajadores y campesinos.
Hay profundizar la lucha revolucionaria y socialista de la clase trabajadora, tomar el poder económico y político, que por seguir en manos de la burguesía y el imperialismo constituyen la amenaza más terrible contra el pueblo Boliviano.
Hay que expropiar la tierra y nacionalizar los bancos, las grandes industrias y ponerlos de inmediato bajo el control democrático de los trabajadores. Hay que organizar la solidaridad mundial con la revolución boliviana. Nacionalizar la banca, las grandes empresas, las multinacionales y los latifundios.
Todo el poder a los trabajadores y campesinos. Ni una concesión al nazi-fascismo boliviano, aunque salgan y lloren en la tele.
"El Evo" sabe, con la claridad de Bolivia en lucha, que la clase saqueadora y explotadora no está dispuesta a perder sus privilegios ni a permitir que la clase trabajadora humillada, empobrecida y golpeada conquiste sus más justos derechos y construya una sociedad distinta al horror capitalista.
Bolivia vive un proceso revolucionario impulsado por su clase trabajadora contra la putrefacción burguesa. Los trabajadores, campesinos y estudiantes revolucionarios avanzan pese a muchos frenos de propios y extraños, hacia el triunfo de su lucha revolucionaria y se disponen, cada día con más claridad, a enterrar el capitalismo y construir el socialismo. Sin romanticismos, sin tapujos... no sin contradicciones y lentitudes diversas.
La burguesía, sus parásitos, manipulan mecanismos muy diversos para la traición y el crimen, por ejemplo, el terrorismo mediático, la guerra ideológica, la hipocresía y la demagogia.
Guerra fascista financiada por pandillas de asesinos que golpean, reprimen, humillan y asesinan a los trabajadores para silenciarlos.
Pero han fracasado, nadie ha de permitirse abandonar el proceso revolucionario que acuna Bolivia... y nadie está dispuesto a soportar ninguna treta de "dialogo", "reconciliación", ni foco reformista como los que tantos tropiezos y descalabros que perjudican la continuidad y profundización del proceso revolucionario.
Basta ya cualquier tibieza, los trabajadores, los campesinos y los estudiantes revolucionarios sabemos, y lo debe saber bien "el Evo", que ninguna batalla se gana sin lucha, que debemos luchar unidos contra la ofensiva reaccionaria de la oligarquía.
"El Evo" sabe que esta es hora de quitarle a la oligarquía el poder político y económico, que es impostergable una reforma agraria radical, que no puede esperar más la expropiación de todas las empresas que saboteen la economía, que el único camino es la nacionalización, bajo control obrero, de los sectores estratégicos de la economía del país.
Expropiar los medios de comunicación y fortalecer los medios alternativos y comunitarios revolucionarios. Que debemos organizarnos abierta, conciente, democráticamente y decididamente con nuestras fuerzas propias que no son pocas. Formemos con Evo, nuestras propias policías y ejercito revolucionarios y multitudinarios. No esperemos a ver qué deciden ellos para asesinarnos.
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Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

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