Mostrando las entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 24, 2009

Investigación muestra diferencias culturales entre los jóvenes de América del Sur


22.07.09 - AMÉRICA DEL SUR
Adital -

Las diferencias de opinión sobre la juventud varían, principalmente, de acuerdo con la formación cultural de cada país. Ése fue el análisis realizado ayer (21) por la socióloga Patricia Lanes sobre el resultado de la investigación cuantitativa que el Ibase (Instituto Brasilero de Análisis Sociales y Económicos) divulgó la semana pasada. Titulada "Juventud e integración sudamericana: diálogos para construir la democracia regional", la investigación pidió la opinión de 14 mil jóvenes y adultos de seis países de América del Sur en relación con la juventud.

"Las diferencias [entre las juventudes de las naciones investigadas: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay] son muchas, pero marcadas por la realidad cultural y social de cada país", analizó Patricia, que es investigadora del Ibase. Para la socióloga, los resultados de la investigación muestran "una tendencia de la sociedad, y no de una generación o de otra". Ella, sin embargo, no desconsideró las diferencias entre las generaciones de cada nación.

La investigación señaló que la diferencia más sobresaliente entre jóvenes y adultos de los seis países es en relación con el grado de escolaridad. Más jóvenes que adultos llegaron a la
Enseñanza Secundaria completa o incompleta en la Argentina (56% y 34%, respectivamente), en Uruguay (54% y 30%), en Chile (46% y 30%), en Bolivia (45% y 25%), en Brasil (43% y 16%) y en Paraguay (41% y 12%).

La investigación detectó diferencias y semejanzas entre generaciones -opiniones, valores, educación, visiones sobre el trabajo- y representaciones existentes sobre la juventud en el continente. Según el Ibase, el 25% de la población sudamericana son jóvenes. El porcentaje de brasileros entre 18 y 29 años -foco de la investigación del Ibase- es de 20,7% (40 millones).

Con la investigación, el instituto pretende contribuir a la vigencia y ampliación de derechos de los jóvenes sudamericanos en el ejercicio de la democracia. Patricia Lanes evaluó que los resultados pueden "dar elementos para que los grupos [de jóvenes] puedan pensar su contacto con otros grupos".

"Más oportunidades de trabajo" fue la respuesta más dada a la pregunta "¿qué es lo más importante para los jóvenes?". En segundo lugar, los entrevistados consideraron la importancia de "estudiar y tener un diploma universitario".

Los resultados muestran, además, que los jóvenes brasileros son los más optimistas en relación con el futuro. "¿Cómo creen que estarán sus vidas dentro de 10 años?". Con excepción de Paraguay (81% y 84%), los jóvenes fueron más optimistas que los adultos en Brasil (83% y 79%), Uruguay (70% y 63%), Bolivia (66% y 61%), Chile (66% y 55%) y Argentina (61% y 56%).

La pena de muerte fue aprobada por el 56% de los chilenos, el 46% de los brasileros, el 45% de los argentinos, el 44% de los uruguayos, el 43% de los bolivianos y el 30% de los paraguayos.

En Chile, el 54% cree que "los jóvenes deben sólo estudiar y no trabajar". En los demás países, este porcentaje cae a el 43% (Uruguay), el 41% (Argentina), el 31% (Bolivia), el 26% (Paraguay) y el 24% (Brasil).

Para los brasileros, paraguayos y uruguayos, el principal problema de la juventud es la violencia, mientras que los chilenos, argentinos y bolivianos señalan como "problema número uno" es la educación de baja calidad.

"El gobierno conoce las dificultades de los jóvenes, pero no hace nada al respecto", considera el 79% de los paraguayos, el 74% de los argentinos, el 69% de los brasileros, el 64% de los chilenos, el 46% de los bolivianos y el 45% de los uruguayos.

Participar de movimientos que buscan la transformación social es importante sólo para el 5% de los jóvenes chilenos y bolivianos, el 4% de los brasileros y argentinos, el 3% de los uruguayos y el 2,5% de los paraguayos.

La falta de dinero para transporte y otros gastos fue presentada como motivo que dificulta los estudios para el 30% de los jóvenes argentinos, el 39% de los chilenos y el 54% de los paraguayos.

Sólo en Brasil el Ibase realizó un cuestionario de 50 preguntas a 3.500 hombres y mujeres de 18 a 60 años de las zonas rural y urbana. La socióloga resaltó que esta investigación posee un carácter pionero, ya que la mayoría de las investigaciones sobre la juventud ha escuchado sólo a los jóvenes. "Ya no tenían sentido las investigaciones sobre jóvenes sólo a partir de la mirada de ellos mismos. Los adultos también componen el espacio en el que los jóvenes conviven", consideró.

El cuestionario preguntó sobre el grado de escolaridad, religión, uso de Internet, futuro, problemas y demandas de los jóvenes, percepciones sobre la juventud, políticas de gobierno, opiniones y valores sobre temas corrientes e integración latinoamericana.

La investigación cuantitativa es la segunda de las cuatro etapas de una investigación más amplia del Ibase sobre la juventud de los seis países involucrados. En la primera fase, en 2007, el instituto realizó grupos focales con jóvenes militantes y entrevistas con gestores públicos.

En la tercera, las instituciones asociadas ayudaron al Ibase a realizar seis grupos de diálogos con 40 jóvenes, uno en cada país investigado. En la cuarta, 40 jóvenes de los seis países se unieron en grupos regionales para discutir los derechos de la juventud en América del Sur. El resultado de toda la investigación va a ser divulgado a fines de este año.

La investigación está siendo realizada por el Ibase y Pólis (Instituto de Estudios, Formación y Asesoría en Políticas Sociales), en cooperación con la Fundación SES (Argentina), Pieb (Bolivia), CIDPA (Chile), Base-Is (Paraguay) y Cotidiano Mujer (Uruguay). El proyecto además contó con el apoyo del Centro de Investigaciones para el Desarrollo Internacional - IDRC/Canadá.

Lea el resultado completo de la investigación cuantitativa en:
http://www.ibase.br/userimages/Libro%20Sociedades%20Final1.pdf

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

jueves, abril 09, 2009

¿Por qué los jóvenes del mundo se están suicidando?


En México el año pasado se suicidaron 4500 jóvenes. Esto representa una señal de alarma muy grave para la sociedad y el Estado. Los jóvenes, no se suicidan porque no quieran vivir, sino por que no pueden vivir, en un mundo que los rechaza y maltrata. Porque no tienen opciones ni encuentran oportunidades. Porque no tienen valores ni paradigmas verdaderos para vivir. Pero esta situación es global, en países ricos y pobres. Los resientes estallidos sociales de la juventud se dan, lo mismo en Francia, Grecia o que en Chile.

El origen del problema nace del poder global de los dueños del dinero. En efecto, los “mercaderes” han sumido a la humanidad en uno de los procesos más oscuros y necrófilos de la historia. El culto al “becerro de oro” ha contaminado a la humanidad y al planeta. Todo se ha corrompido todo. Nos ha envenenado.

Cuando el hacer dinero es el valor supremo de lo humano. Cuando “la libertad es total y absoluta” para hacer dinero por cualquier medio, todo pierde su esencia y su significado original. El dinero hoy mueve al mundo.

Sí la alimentación es un negocio y no una fuente de energía. Sí la medicina no es un medio para generar bienestar y salud, sino dinero. Sí la educación no es un medio para formar y superar a la sociedad, sino un lucrativo negocio. Sí la organización social y la política dejan de ser el medio por el cual los seres humanos vivan en armonía y multipliquen sus posibilidades, y pase a ser un fuente ilícita para hacer dinero. Sí el Estado sirve solo para apoyar a los que tienen dinero para hacer más dinero por encima de la ley. Sí la religión es un medio para tener poder y dinero, sí los medios masivos sirven para embrutecer, enajenar y mercar. Sí el deporte y el esparcimiento pasan a ser un lucrativo negocio. En síntesis, sí todo pierde su esencias y pasa a ser solo un medio para “obtener dinero”. Y sí a todo esto se pierden los valores éticos, morales y espirituales; la sociedad y el Estado pierde su razón de ser. Las personas, las familias, los pueblos y los gobiernos viven solo pensando en “tener dinero y comprar”.

Esto no sería tan grave sí, los adoradores del “becerro de oro” les diera a todos la oportunidad de “tener dinero”. Pero como lo hemos venido constatando, el neoliberalismo y la globalización, lo único que han hecho es concentrar en muy pocas manos todo el dinero. Destruyendo a la sociedad y a la naturaleza. Contaminando el medio ambiente y contaminado espiritualmente a las personas. Y el culto al “becerro de oro” ha demostrado su fracaso con el actual colapso financiero y económico “del mundo libre”. Pareciera que su objetivo no fuera hacer dinero, sino daño a la humanidad.

Lo grave del problema es que esta dinámica ha hecho quebrar a la economía de mercado, y hoy ni siquiera ofrece la oportunidad de darle trabajo a la gente. En efecto, cada día existen menos posibilidades de encontrar trabajo y cada día los pocos trabajos ofrecidos son míseros y mezquinos, en el que la explotación y la evasión de las responsabilidades de la seguridad social es burlada por los dueños del dinero, para hacer, más dinero.

La expectativa de trabajo de un joven que ha terminado sus estudios a los 25 años es tan solo de 10 años, porque en “el mercado laboral”, a los 35 años los desecha por viejos. En México las condiciones para los jóvenes son aún más difíciles. Cada día les ofrecen más cosas que consumir y cada día les dan menos oportunidades para trabajar. Los jóvenes viven en permanente estado de frustración e insatisfacción. No tienen posibilidades de estudio, no tienen posibilidades de trabajo y cada día los medios masivos les exigen que compren y que tengan, para “ser alguien en la vida”. De los 45 millones de personas que deberían tener un puesto de trabajo en México, el 70 % no lo tiene y sobrevive en el subempleo o de plano solo ve tv. Después de Haití, México es el segundo país en América con mayor injusticia en el reparto de la riqueza, pero tenemos al hombre más rico del mundo, el libanés Carlos Slim. Se ha impuesto una cultura caníbal de explotación deshumanizada, donde la corrupción y la impunidad, tanto en el sector gubernamental como en el de la iniciativa privada, rayan en el cinismo más vergonzante.

Los jóvenes de México, que son nuestros hijos, no tienen futuro ni oportunidades, razón por la cual se están suicidando violentamente o pasivamente a través de las drogas o la vida degradada. Esa es la verdad que nadie quiere encarar. El problema del país (y del mundo) no es económico, sino de VALORES HUMANOS. Nos hemos entregado irresponsablemente al culto del “becerro de oro”. Y cuando digo, “nos hemos”, me refiero no solo a los empresarios y gobernantes, me refiero a usted y al que escribe, a los ciudadanos de este país que hemos permitido esta impune pérdida de valores… al ser, nosotros mismos, los cómplices silenciosos, los cómplices “hormiga” de esta tragedia.

Se requiere detener esta dinámica social suicida. Sabemos que no lo hará el gobierno, que está al servicio de los intereses del Mercado y el capital, menos aún los grandes empresarios y las corporaciones, que son parte del problema. Lo tenemos que hacer los ciudadanos en nuestra vida personal. Tenemos que decir ¡ya basta! al culto del “becerro de oro” en nuestra vida cotidiana. Dejar de pensar en comprar y poseer, poseer y comprar, en tener dinero. Entender la vida y el mundo de otra manera, en dejar de ver tv y dejarnos enajenar por los medios. Tenemos que volver a “nosotros mismos”, a nuestra familia, a nuestras ancestrales tradiciones y costumbres, a nuestros valores familiares y sociales con los que nos educaron nuestros padres y abuelos. Tenemos que encontrar de nuevo el camino “de lo humano”, de lo divino y sagrado de la existencia. No es un sueño, es algo posible en el perímetro de nuestra vida íntima y familiar. Sin tratar de cambiar el mundo, los sistemas o los gobiernos. Sí cambiamos en lo personal, cambia el mundo. La fuerza del Espíritu es la gran debilidad de los adoradores del “becerro de oro”. Los jóvenes de México y del mundo, nuestros hijos, merecen un mundo mejor. Más justo y humano. Debemos luchar por ellos.

Autor: Guillermo Marín
www.aquioaxaca.com
www.toltecayotl.org.mx