viernes, abril 11, 2008

SUJETOS SOCIALES Y ESPACIO PÚBLICO: CONVERSACIÓN ENTRE UN RATÓN Y UNA LAGARTIJA


SUJETOS SOCIALES Y ESPACIO PÚBLICO: CONVERSACIÓN ENTRE UN RATÓN Y UNA LAGARTIJA



Por Wilman Ordóñez Iturralde
Folklorista e investigador de cultura popular


¿Qué significa el espacio público para ti? Preguntó la lagartija al ratón que deambula solitario por la ciudad. El ratón le contestó: el libre ejercicio al que todos los animales tenemos derecho por construir nuestro bienestar común y social. Sorprendida por la respuesta del ratón la lagartija volvió insistente a preguntar: ¿Pero si todos tenemos ese derecho al que aludes porqué entonces permites que te atropellen, amenacen con escobas o te maten directamente con insecticidas? El ratón más astuto que su compañero animal le replicó: porque hay quienes creen que el espacio público no determina la socialidad sino que la excluye, invisibiliza o extermina. Pero lo peor no es eso -le dice el ratón a la lagartija- lo peor y más temerario compañera lagartija, es aquello de arrogarse un poder imaginario creyendo que el espacio público le pertenece. ¡Ah!, entonces le dice la lagartija al ratón: te cuento que anoche cuando me juntaba con mis otras compañeras lagartijas en una esquina donde se asientan nuestros hogares llegó un batallón de ciclonautas vestidos de azules y nos dijo que estaba prohibido recrearse en la vía pública, aún peor, bajo amenaza de demanda o presidio, los ciclonautas nos dijeron que si pensáramos en tan solo juntarnos en los parques para crear e imaginar sueños y alegrías, nos iban a derretir con ácido de batería para que nunca más tuviésemos pretensiones de Dalí. Verás, verás, le dice el ratón a la lagartija, nosotros por eso salimos solo por la madrugada a rumiar la sobra de oxigeno que nos dejan los ciclonautas para medio vivir en la mansedumbre. ¿Verdad ratón que son temerarios?, pregunta la lagartija. El ratón, mirando de frente a la lagartija, le contesta con mucho coraje que no solo son temerarios sino también seres fuera de sus cabales que no entienden que lo lindo de vivir está en la apropiación, no expropiación, de todo espacio público que les sirva para la diversión, el juego y la participación conjunta de todos los animales que desean servirse de él. Pero entonces ratón, le dice la lagartija, qué hacer cuando hasta hace poco un grupo de estos anormales ciclonautas no permitieron que nosotras y ustedes, hagamos uso del espacio público indicando que este le pertenece al Castillo de los grandes guaraguos y por lo tanto estaba prohibido que magos y circenses asienten sus rabadillas y pezuñas en el. Qué hacer, qué hacer, a ver déjame ver que hacer, comenzó a pensar el ratón para apoyar a la lagartija a resolver su dilema. Ya sé que hacer, le dijo firme el ratón a su amiguita: mira lagartija debemos organizarnos y salir en ratonadas y lagartijadas a tomar la sartén por el mango. ¿Que es eso? le pregunta inquieta la lagartija. Tomar la sartén por el mango compañera lagartija, según mi abuelito ratón, es que nosotros, no dejemos pasar un día más sin que hayamos hecho una acción de batalla por reclamar nuestros derechos. Bueno, bueno ratón, dime como es eso, en realidad me confundes, dímelo más sencillo, háblame siempre con ejemplos, le pidió la lagartija. Entonces el ratón fue más explicito: mira hermana lagartija a través de este sencillo ejemplo comprenderás mejor lo que te digo: ¿Piensa que tal sería si nosotros fuésemos un día a la oficina de los ciclonautas vestidos de mimos, con zancos, bailarines y bandas de música, y encerrásemos a los jefes y contertulios para demostrarles con esto que una oficina pública, en un edificio público, no pertenece ni en todo ni en parte, a ciclonautas ni a guaraguaos sino a todo un pueblo que los pone en esas oficinas para que ejerzan un mandato en beneficio de nosotros los ratones y lagartijas y no en beneficio de un grupo de asalariados lambones que perversa y protervamente siembran el terror y el caos entre nosotros. Qué tal si los expulsamos como ellos nos expulsan del espacio público lagartija. Porque entiende esto compañera: no hay acto más imbécil y segregacionista, que el acto de no permitir que nosotros nos apropiemos de los espacios públicos como un bien ganado en la construcción histórica y social de la ciudad y el territorio al cual pertenecemos. Hasta podría decirte compañera lagartija, que estos ciclonautas que impiden el acceso al espacio público son también racistas y animafóbicos. Pero ratón, volvió a increpar la lagartija, eso de tomarnos algo aunque sea organizado podría ser considerado por los dueños de los ciclonautas como una acción subversiva y revolucionaria. Claro lagartija, confirmó el ratón, todo acto de tomarse un bien o espacio público, siempre será considerado como una acción subversiva y revolucionaria por parte de estos otros animales que solo viendo como esquilmar nuestros recursos se apropian de estos espacios e instituciones públicas. Pero bueno lagartija, lo que te he dicho lo esgrimí como un ejemplo, pero puede que suceda lagartija, puede que suceda. Ay lagartija, cómo sueño en esa posibilidad tan pronta. Ya quisiera ver la cara que ponen los ciclonautas de llegar a pasar eso. Qué tal, qué dirían, cómo se pondrían estos ciclonautas si les quitamos ese puesto que le pertenece a la comunidad de ratones y lagartijas y no a ellos. Bueno, bueno ratón sueñas mucho con ello. Si lagartija cuánto daría por la reconquista de nuestros bienes y espacios públicos. ¿Pero, sabes que nos detiene lagartija? ¿Que nos detiene ratón? Nos detiene las mismas mezquindades pequeñas burguesas propias de animafóbicos y ciclonautas que solo velan por su bien y no por su familia. Claro ratón, ya había pensado en eso. Lamentablemente nuestros compañeros ratones y lagartijas están empeñados en como negociar el hambre y no se percatan que la mejor manera de no pasar mas miseria es organizándose. Bueno lagartija esto que decimos quizá sea un llamado de atención para nuestros compañeros animales. Si, ojala así fuese amigo ratón, ojalá así fuese. Para que nuestros sueños y alegrías nunca más se vean vulnerados. Para que diablitos saltarines, magos, pintores, escultores, zanqueros, fotógrafos, mimos, bailarines, actores, músicos, cantantes, malabaristas, intrépidos traga fuegos, adivinos; puedan actuar, recrear, divertirse, andar, caminar, revolcarse, olfatear, gritar, besar, amar, dar cariño, etc., sin aspavientos ni guillotinas de inquisidores. Para que nuestros hijos, nietos, familia, se sientan amados y protegidos en sus mas elementales derechos. Bueno, bueno, mi querida compañera lagartija creo que nos pusimos medio nostálgicos con tantos deseos que queremos sean realidad. Si amigo ratón, todo sea por esos derechos. Por nuestra participación ciudadana. Por nuestra inclusión. Por el empleo de recursos de magias y alegrías que hagan de nuestra ciudad una ciudad con cultura, con arte, con mejor calidad humana. Sin ciclonautas ni guaraguaos que atenten contra el principio fundamental a la organización; a la marcha, a la toma de plazas, calles y parques de espacio público que invitan a que nuestra memoria colectiva no desaparezca, no se excluya, no sea servil a otras causas. Si compañera lagartija, es que quien no conoce de historia y no protege los valores de la historia, está condenado a la muerte. Así es compañero ratón, así es. Ojalá nuestros demás compañeros ratones y lagartijas, por fin entiendan esto.

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