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miércoles, noviembre 16, 2011

Chile: Camila dijo que Michelle no es la solución

El diputado DC Gabriel Silber dijo que "lo que tiene que hacer Camila es escuchar a la gente". 
 


La vocera de la Confech, Camila Vallejo, planteó que la ex Mandataria ya no es la opción para generar el cambio que la ciudadanía demanda. Ante estas declaraciones el diputado DC Gabriel Silber dijo que "lo que tiene que hacer Camila es escuchar a la gente". En tanto, el presidente del PC, Guillermo Teillier, señaló que "la opinión de Camila está repitiendo lo que nosotros hemos acordado en nuestros eventos".
Durante su participación en la Feria del Libro de Santiago, la representante de los estudiantes, Camila Vallejo, planteó que Michele Bachelet ya no es la opción para generar el cambio que la ciudadanía demanda.
Los dichos de la dirigenta provocaron el apoyo de los asistentes, pero la reacción con diferentes matices de los parlamentarios que componen la oposición, y en cuyas opiniones se visualizan las divisiones internas y posibles rupturas con el movimiento social por la Educación y su conocido rechazo a la política de los consensos.
No fue muy bien recibida la posición de la presidenta de la FECH entre los parlamentarios que ya han suscrito su respaldo a una próxima candidatura de la ex Presidenta.
En este sentido, el diputado DC Gabriel Silber dijo que “lo que tiene que hacer Camila es escuchar a la gente y obviamente uno tiene que interpretar a las grandes mayorías y desde esa perspectiva Michelle Bachelet es la que hoy se empina con el grado de mayor adhesión popular en el mundo que representamos, donde entiendo también está la señorita Vallejo en esa tarea”.
El senador y dirigente del Partido Socialista Fulvio Rossi, ya manifestó su alineación con la ex Mandataria.
“Muchos podemos tener legítimas aspiraciones presidenciales, algunos más jóvenes, otros menos jóvenes. Ojalá que haya una renovación, pero nunca puede poner los intereses particulares por sobre el bien común y el bien común nos indica que aquí tenemos que garantizar todas las condiciones para poder recuperar el gobierno en dos años más y evidentemente la persona que creo yo está en las mejores condiciones para encabezar ese proceso es Michelle Bachelet”, afirmó Rossi.
Al respecto, el senador Alejandro Navarro plantea que su posición es construir una gran plataforma política que integre a toda la oposición para pelearle las elecciones al oficialismo, y reafirma que Michelle Bachelet no es la opción.
“Decir que Bachelet no es la opción hoy yo creo que es demasiado prematuro. Tal vez hoy no es la opción, porque no hay ninguna opción y las que se mueven como Velasco la verdad es que están destinadas al fracaso”, indicó el líder del MAS.
Por su parte, el diputado y presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, respaldó la posición de Camila Vallejo y aseguró que una postulación de Michelle Bachelet en este momento carece de los contenidos que ha levantado el movimiento social.
“La opinión de Camila está repitiendo lo que nosotros hemos acordado en nuestros eventos. Respecto de Michelle Bachelet yo la respeto mucho, con ella avanzamos en el camino de terminar con la exclusión. Sin embargo, para mí un nuevo Gobierno de Bachelet vacío de contenidos no tendría tampoco un valor esencial”, indicó Teillier.
La posición de Camila Vallejo y su llamado a crear una fuerza que dispute el poder político a las actuales coaliciones, podría socavar las pretensiones de la Concertación de repostular a la ex Presidenta Michele Bachelet.

domingo, octubre 02, 2011

Arquetipo del cambio planetario: Camila Vallejo, la bella líder del movimiento estudiantil chileno

Líder de la primavera chilena y flamante ícono popular, a sus 23 años Camila Vallejo, hermosa e inteligente, es un estimulante ejemplo de transformación social que impulsa el despertar colectivo hacia un nuevo paradigma, libre de las estructuras opresivas del sistema socioeconómico imperante.

El movimiento estudiantil de Chile ha congregado a cientos de miles de personas en ese país, ganándose también el apoyo de una juventud ávida de vivir una transformación social en distintos lugares de América Latina. A diferencia de lo sucedido en las llamadas “primaveras árabes”, lo que está sucediendo en Chile, hasta el momento, no tiene ningún indicio de haber sido cooptado y trastornado por la clase política en el poder y las élites financieras que en ocasiones ejercen su influencia desde el extranjero; por el contrario, mantiene una vibrante legitimidad y se despliega con un vigoroso potencial de orquestar un cambio sustancial, real y posiblemente capaz de estremecer las estructuras que históricamente reprimen el desarrollo de la juventud y de las clases sociales mariginadas por el capitalismo.
La figura descollante que lidera este movimiento masivo es Camila Vallejo Dowling, una joven de 23 años, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) —la segunda mujer en toda la historia de esta universidad en ocupar esta dirigencia—, hija de padres comunistas (su padre es también actor)  e insoslayablemente atractiva e inteligente. Camila se ha convertido en una celebridad, llevando, a veces por razones ajenas a la esencia del conflicto, esta protesta estudiantil más allá de las fronteras de Chile y en general aumentando su difusión mediática.
 

Vivimos, sin duda, en una sociedad que se deja llevar por el poder de la imagen y que consume los modelos de vida que las celebridades, consciente o inconscientemente, promueven dentro del aparato propagandístico cuya función es mantener  el statu quo. Pero si bien las celebridades sirven, casi inescapablemente, al modelo socioeconómico (y psicosocial) que enaltece los valores del consumo —y por añadidura de la enajenación, al intercambiar la individuación por el deseo aspiracional—, el caso de Camila —figura mediática y también in-mediata generatrix de la movilización callejera— por un momento parece hackear este paradigma para usarlo a su favor, como en un movimiento de judo (el objetivo de este arte marcial es “derribar al oponente usando la fuerza del mismo”) y exponenciar la fuerza de las voces silenciadas —por amenazantes al sistema pero también por ser inefectivas para la propagación de un mensaje dentro de la estructura particular de estos difusores de realidades programadas. Quizás sea un poco el furor del sueño que despierta (simbólicamente enarbolado por la mujer), pero Camila parece ser una celebridad que, excepcionalmente, se merece su notoriedad —más allá de su belleza, que galvaniza— ya que promueve una serie de valores que estimulan los principios básicos del humanismo, la libertad y la conciencia, y su misma imagen iterada se rebela frente a la cultura de las celebridades como un seductor virus que inyecta, en Helena, un Caballo de Troya.

“Desde los días del Subcomandante Marcos de los Zapatistas no ha habido un líder rebelde que haya fascinado tanto a América Latina. Esta vez no hay pasamontañas, no hay pipa ni pistola, solo un anillo de plata en la nariz”, dice el diario británico The Guardian sobre Camila. Pero más allá de la estética de la rebeldía y su profundo encantamiento, lo que sostiene y propulsa a la figura de Camila Vallejo es la fuerza de su movimiento (que genera marchas multitudinarias de una magnitud que no se había visto por décadas en Chile) y la claridad de su discurso. La directiz de la protesta estudiantil pacífica es la exigencia básica de eliminar la concepción usurera de la educación que, en la práctica, permea Chile, país donde los estudiantes muchas veces tienen que endeudarse para completar una educación que luego difícilmente les significará oportunidades de trabajo para poder pagar dichas deudas —en una versión moderna y sofisticada de esclavitud. Esta petición de educación superior gratuita va más allá de la mera retórica política y representa una amenaza para el sistema hegemónico porque significa en el fondo un empoderamiento de la juventud alejada de la élite a la que históricamente han mermado no solo económica sino también intelectualmente. Una juventud que de alzarse no tendrá contemplaciones en dar al traste el viejo sistema —y a sus sacerdotes— de manera radical. La misma Camila de algunas claves:
“Siempre es la juventud la que se mueve primero… no tenemos compromisos familiares, esto nos permite ser más libres. Tomamos el primer paso, pero ya no estamos solos, las viejas generaciones se han unido a la lucha”.
Más allá de la “utopía” de la educación gratuita:
 



En Chile,  el 60% del país vive con menos de 165,000 pesos mensuales per cápita (cerca de 180 euros) y prácticamente el 80% de la población vive endeudada. Camila aclara que desde la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) “el Estado trasladó al mercado la responsabilidad de educar” a los jóvenes chilenos, implentando un régimen de capitalismo educativo, o un esquema que hace negocio de la formación del pueblo chileno.
“En Chile se instauró el modelo neoliberal en la educación y el Estado redujo sus aportes. Hoy el costo de la educación superior descansa en las familias, que tienen que endeudarse para educar a sus hijos. Lo que buscamos es recuperar la educación pública”, indicó.
La lucha de Camila y de millones de chilenos es fundamentada por Noam Chomsky, quien recalca en que la privatización de la universidad pública «significa la privatización para los ricos [y] un nivel más bajo de formación más bien técnica para el resto».
 

Por otro lado, Camila, musa querida indudablemente por los medios alternativos (posible bandera de un Chile que toma conciencia de lo que hizo la CIA en su valiente país) e inevitablemente difundida por los medios mainstream ante  su magnética personalidad, no suaviza ni compromete su discurso para ganar tiempo aire:
“Los periódicos pertenecen en un 98% a dos grandes conglomerados que prácticamente poseen una misma línea editorial, muy ligada a los sectores conservadores, por lo que son un gran obstáculo para buscar el apoyo ciudadano. Los diarios suelen desinformar al descontextualizar las declaraciones de los estudiantes, tergiversar nuestras demandas o simplemente evadir hechos sociales importantes. Los canales de televisión abierta tampoco son muy distintos. Suelen dar mensajes tendenciosos y parcelados, sin cumplir con su labor de informar objetivamente ni de ser pluralistas. De hecho, en muchas ocasiones, cuando los noticieros hablan sobre educación o del movimiento estudiantil, muestran imágenes de encapuchados o de destrozos, promoviendo una imagen errónea de nuestro movimiento”. 
Actualmente Camila supera al presidente Sebastián Piñera con un 68 por ciento de aprobación, a diferencia del 40% (algunas encuestas lo dan más bajo) que tiene el mandatario amigo de David Rockefeller. Tal vez por eso funcionarios del gobierno de Piñera han llamado, a través de Twitter, ”a matar la perra para que se acabe la leva” (haciendo eco de la sentencia de muerte que recibió Allende). También se han ventilado en Internet sus datos personales, para fomentar un asfixiante acoso. Pero por otro lado, y doblemente esperanzador ante la lamentable situación de la izquierda en muchos países del continente, Camila —y  no hay que olvidar a sus compañeros como Giorgo Jackson de la Católica— parece estar agrupando e inspirando a los líderes de la izquierda en la zona. Los diarios cubanos comunistas se desviven elogiando a la líder estudiantil (Granma, la llama “una luz en el camino”); el vicepresidente de Bolivia ha dicho (en un sentir que compartimos): “Todos estamos enamorados de ella”; e incluso ha sido mimada por el grupo de alta conciencia social Calle 13.





Pero nada de esto, en apariencia, parece desubicar a esta templada joven comunista que a los 14 años ya había leído al anarquista Mikhail Bakunin y que confiesa que su película favorita es El Club de la Pelea (el mismo film que inspira al interesantísimo movimiento hacktivista Project Mayhem 2012). Ante la crítica y en los momentos de euforia colectiva, Camila exhibe un sutil control de sí misma, un dominio y una mesura que sorprende e hipnotiza, una especie de reposo que le permite analizar  y recanalizar situaciones desde un secreto atalaya interior —como si fuera la niña índigo de una nueva generación política capaz de amansar los ataques de los lobos y liberar los atavismos de la vieja guardia empotrada en la cima de la pirámide. Así se levanta brillante la aguerrida poética de la nueva revolución social.

“SOY LA DESTRUCTORA DE MUNDOS”.
El usuario  rnunezb hace decir a Camila Vallejo, en un video de YouTube, “Soy la destructora de mundos”. Esto es especialmente simbólico, ya que parafrasea y feminiza una frase ligada a Shiva, el dios hinduista de la destrucción (que en su reverso revela la creación). Shiva simboliza la potencia masculina, el kundalini desde el culto fálico, pero también la necesidad de destruir para poder manifestar una transformación verdadera. Aunque quizás sea un exceso hiperbólico asociar estos conceptos con Camila Vallejo, estimulados por “la estética de la rebeldía” y lo que llamamos la “posesión arquetípica”, vislumbrando con voluntad —también onírica— una nueva época de liberación y de despertar, en la cual la mujer posiblemente asuma un rol protagónico —al menos con el mismo poder de guíar y servir de ejemplo para el colectivo que el que ha detentado en los últimos siglos —para detrimento del ecosistema— el hombre.

El escritor Antonio Velasco Piña, autor de Regina, uno de los libros más emblemáticos del movimiento estudiantil del 68 en México, sugirió de manera criptomística, junto a su maestro Ayocuán, que “la mujer dormida debe de dar a luz”: heraldo blanco de un cambio de conciencia en el planeta.
 

Tal vez el nuevo papel de la mujer no solo es dar a luz, también es destruir el viejo mundo para que pueda nacer el nuevo. Sin recurrir a mesianismos y demás síntomas de una conciencia pueril no individuada, la figura de Camila podría ser simplemente simbólica e inspiradora para las mujeres en el mundo y también para los hombres, estimulando la necesidad de elevar la conciencia a un nuevo entendimiento de género.
“Elegí Geografia después de leer la malla curricular (plan de estudios). Vinculaba dos áreas, físicas y humanas, que me parecían interesantes. El territorio es un libro abierto a través del cual se puede hacer una lectura de los acontecimientos”, explica Camila, egresada de Geografía, la ciencia humana de la Tierra. Para aquellos de nosotros que gustamos de los símbolos y de los vuelos sintéticos de la imaginación quizás no sea menor que esta joven muse politik haya elegido estudiar esta disciplina que la conecta en cierta forma con la Madre Tierra. Según la milenaria tradición esotérica de distintas culturas, la mujer es esencialmente la encarnación (o la transpersonalización) de la Madre Tierra (Gaia, Pachamama, María, Isis; y Kali-Coatlicue, en su acepción destructora). Uno de los paradigmas que a todas luces deben de modificarse para la evolución de nuestra especie es nuestra relación con el planeta y la naturaleza —una entidad que para las culturas indígenas está viva y está siendo herida por nuestro sistema económico capitalista y nuestra visión atomista. Camila, la joven comunista (anti-consumista) en este sentido es representante natural de este profundo pleito ecológico que es sobre todo un dilema de conciencia, posiblemente de tener conciencia de que la Tierra está viva y de que somos parte de ella. Así, un líder de un movimiento colectivo que busca aumentar la conciencia colectiva a través de la educación, pero también de tomar cuenta del poder de la unión del pueblo, sirve como vocera de la Tierra, al igual que de las voces oprimidas de su país.
Cuestionada en repetidas ocasiones por los efectos que tiene su belleza física en el interés que ha generado el movimiento estudiantil chileno, Camila ha dicho que, más allá de desear que esto no desvirtúe el mensaje de fondo y baje el nivel de discusión, ella no desdeña la utilización de este mecanismo, bajo las condiciones que rigen la realidad consensual, para el beneficio de su lucha. Y es que más allá de la lucha por la iguladad de género, yace la importancia de la diferencia, de que cada quien pueda manifestarse en su totalidad como individuo —es decir, no tendría porque no ser ella misma en toda su extensión con todo lo que esto implica.
Otra vertiente interesante del caso de Camila entronca con lo que es originalmente, en su sentido más amplio, la belleza, la cual trasciende el cuerpo pero tampoco lo desdeña. Platón encontró una relación prístina de identidad entre belleza, bondad y verdad, arquetipos celestes que debían reflejarse en este mundo como portales para alcanzar las más altas virtudes. El poeta John Keats, como continuación platónica dijo: “Truth is beauty; beauty is truth”. La belleza que puede intercambiarse con la verdad es aquella que emana de la profundidad del ser y toca las fibras profundas —ideas— sobre las que se construye el mundo: la estética necesariamente involucra una ética y la seducción cierta inteligencia.
La belleza de Camila es integral, no puede dividirse (es su elocuencia, su cara y su cuerpo, su inteligencia, su valentía y lo que se transparenta de su espíritu) y en este sentido nos enseña, de manera holística, que el ser humano debe considerarse como un todo, alejándonos del atomismo. Nos enseña también a percibir a las personas integralmente. En cierta forma nos avasalla motivándonos, ya que al escucharla y verla sabemos que el burdo deseo se aniquila —sabemos que todos aquellos que objetifican su cuerpo (y el de todas la mujeres) y que surfean buscando sus “fotos sexies” en la red o que no esuchan lo que dice y solo se huelgan lascivamente en su superficie imaginal, no podrán tener un intercambio real con una persona verdaderamente bella, la radical otredad que nos lleva al descubrimiento del propio ser y de la cual, en este caso mediatizado, Camila es un símbolo.

Como un nuevo arquetipo embebido en la mente colectiva,  Camila Vallejo es un ejemplo para hombres y mujeres.  Para los hombres es un ejemplo de percepción de una nueva mujer, de la necesidad de ser capaz de apreciar la belleza física, incluso celebrarla, pero no quedarse ahí, de explorar la mente y el espíritu de la mujer, de escuchar y no solo ver, de entender y no poseer, de proveer seguridad pero para estimular la libertad; para la mujer es un claro ejemplo de desarrollo, de proactividad, sin perder su esencia —igualdad que exalta también la diferencia, la feminidad en su florecimiento. Es un ejemplo especialmente valioso para las mujeres que aún viven en el paradigma detectado en el poema de W.B. Yeats, “Adams Curse”:
“To be born woman is to know—
Although they do not talk of it at school—
That we must labour to be beautiful”.
["Nacer mujer es saber
—aunque no se dice en la escuela—
que debemos laborar para ser bellas"].
Esto es, una nueva forma de responder a la presión (y al beneficio) social de ser el “sexo bello”, mostrando que una mujer no tiene que sacrificar su belleza, sino todo lo contrario, si se afirma a sí misma y deja las frivolidades de una coquetería artificial, de una seducción basada en accesorios; belleza más allá del oropel, más allá del miedo y la debilidad. Mostar a las adolescentes —muchas de las cuales idolatran a la nueva Britney Spears, quien sea que sea en este momento (pronta seguramente a caer en la decadencia), y siguen a celebridades como modelos que en realidad representan versiones adaptadas del viejo arquetipo de la princesa cuya realización no está dada en ella misma, sino en el príncipe azul al cual debe de ser capaz de conquistar con cualquier artimaña, incluyendo la ilusión de la virginidad— que la belleza femenina crece con el desarrollo personal, con la inteligencia, el valor y, sobre todo, con el nivel de conciencia que se logre, mucho más que visitiendo la última prenda de diseñador o utilizando cosméticos y aprendiendo patrones de comportamiento programados por la sociedad para crear relaciones de poder, mismos que generalmente nos separan de la comunión erótica que es el principio de género en su danza.
En suma, si la sociedad en la que vivimos está dominada por la imagen y por el carácter aspiracional, el ejemplo de Camila es capaz de jugar con estos paradigmas que llevan a la enajenación y hackearlos, de hacerlos inspiracionales, para que lleven a la individuación, de exaltar los valores de la rebedía hacia el sistema dominante y afirmar la diversidad del ser. Quizás reactivar la energía poética que tienen la rebeldía y la revolución en su origen: la política (cósmica) como eje que nos propulse al siguiente estadio en nuestra evolución: del animal político hacia el humano alumbrado que despierta al planeta.



lunes, septiembre 26, 2011

180 mil personas se manifestaron en todo Chile

(Buenos Aires. 24 de septiembre de 2011. Agencia Walsh) Lxs estudiantes se mantienen en las calles de todo Chile y convocaron a una marcha con el objetivo de protestar para que se reprograme el cronograma de clases, y así evitar que miles de estudiantes universitarios y de secundaria pierdan el año escolar. Lxs estudiantes que encabezaron junto a profesores la marcha y concentración por la educación de ese jueves en Santiago cifraron en 180 mil los asistentes a la protesta que comenzó en la USACH, avanzó por la Alameda hasta Manuel Rodríguez y terminó en el Parque Almagro. La manifestación se desarrolló sin incidentes hasta su término en en cuyas inmediaciones sucedieron algunos enfrentamientos con los Carabineros donde hubo 50 detenidos y 24 policías heridos, dos de ellos graves.
Tras cuatro meses de protesta estudiantil hay adolescentes en huelga de hambre, la policía asesinó un adolescente de 16 años y suceden continuas marchas de miles de manifestantes. Asimismo el respaldo al mandato de Piñera ha caído.
Lxs estudiantes, movilizados desde mediados de mayo, solicitan al Gobierno que se congele el envío al Congreso de los proyectos de ley relativos a la educación, que se asegure la transparencia en el diálogo, que se aplace la fecha de cierre del primer semestre universitario -programada para el 7 de octubre-, y que no se entreguen recursos públicos a las instituciones que lucran.
Camila Vallejo, presidenta de la CONFECH, declaró que la manifestación "es una señal de que mantenemos, además del nivel de gente en la marcha tenemos un nivel de convencimiento muy alto, esto es permanente".
La derecha chilena sabe que para defender los intereses de los empresarios educativos y salvaguardar los pilares heredados por la dictadura no puede dar su brazo a torcer. Su última carta para sacar a los estudiantes de las calles fue un supuesto llamado al diálogo, e insiste en impulsar su agenda educativa de reducción de tasas de interés y reparación de deudas. A la par está impulsando una campaña de presión económica y académica a los estudiantes en lucha. Planteó que 70.000 secundarios tendrían que repetir el año escolar y que de continuar la movilización, las becas no podrán ser renovadas. Los rectores hacen este trabajo en las universidades, amenazando con corte de beneficios y corte de salarios a profesores y funcionarios. Presionan para que volvamos a clases y así el movimiento pierda fuerzas. La represión también continúa, vemos desalojos de liceos, expulsiones, sumarios en las universidades y amenazas de todo tipo.
Mientras en Santiago, Valparaíso, Puerto Montt, Concepción y otras ciudades trasandinas miles de estudiantes protestaban, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Sebastián Piñera, informaba a los asistentes de la asamblea que "en Chile, nuestros estudiantes han salido a las calles por una causa noble, grande y hermosa". Todo aquello que Piñera criminaliza en Chile, ante los ojos del mundo, lo santifica.

El gobierno no ha podido calmar nuestro el ánimo de lucha. Una gran cantidad de estudiantes votaron en sus asambleas la educación gratuita como piso mínimo de sus reclamos. Muchos resisten la política desmovilizadora de los rectores y son estos mismos los que presionaron para que en el CONFECH la mayoría de las universidades se pronunciaran contra de una negociación que no ponga en el centro esta demanda.
A su vez los secundarios se mantienen en una lucha muy fuerte. Han resistido la represión, los desalojos, las detenciones, la represión de los empresarios educativos, las amenazas de pérdida del año. Son los secundarios uno de los sectores más combativos, que han combatido en las barricadas y que ahora plantean no bajarse hasta triunfar en nuestras demandas. Al contrario de lo que creía el gobierno, su política ha endurecido al sector más combativo del movimiento estudiantil que puede empezar a cobrar mayor importancia y protagonismo político, lo que implicaría un salto en el proceso.
Diferentes sectores de base de la organización estudiantil acusan a los dirigentes de la CONFECH porque, aparentemente, en estas últimas semanas, luego de la enorme demostración de fuerzas del 24 y 25 de agosto, estaban "enfriando"la lucha. Se los acusa por "no moverse" por el asesinato de Manuel Gutiérrez, de se "sentarse en la mesa de diálogo sin poner siquiera condiciones" y de tratar de bajar el paro nacional del 8 de septiembre. El sector disidente de la dirección del CONFECH, compuesto por diversas organizaciones, no ha salido a proponer ningún tipo de alternativa aún a esta situación.
La lucha contra la educación de mercado y por la educación gratuita, es fundamental para avanzar a cuestionar los pilares de este régimen de la derecha y la Concertación heredado de la dictadura, para acabar con la represión, con el trabajo precario, con las privatizaciones, las desigualdades, la impunidad patronal.
Fuentes: EFE; Kaos en la red

sábado, agosto 13, 2011

Chile: los estudiantes ponen al régimen contra las cuerdas


 
El presente año ha visto un florecimiento infrecuente de los movimientos populares por el número, dimensiones, diversidad de sus integrantes y veloz propagación geográfica transcontinental. Estos movimientos, casi siempre con gran participación juvenil no se sienten representados por las instituciones y los partidos políticos del sistema ni creen que estos puedan ofrecer solución a sus aspiraciones. Lo que expresa este sentimiento es el agotamiento del capitalismo, en especial del capitalismo neoliberal en su etapa agónica; no únicamente como modelo económico sino como régimen político capaz de mantener con la democracia representativa un mínimo de consenso social. Al igual que en la puerta de El infierno de Dante, en la del modelo se anuncia: “abandonad toda esperanza”. Es la horrible tragedia a la que son arrojados millones de seres humanos, ahora en los países ricos como en los pobres, entre ellos infinidad de jóvenes, grupo con frecuencia educado pero sin apenas perspectiva de lograr una vida digna.
¿Pero no era Chile el ejemplo del éxito económico y social neoliberal, a seguir por América Latina? ¿El país más estable de la región? ¿El que mejor había hecho la tarea? Pues a las protestas sociales de los últimos años -la del pueblo mapuche destaca por no haber cejado un día en la pelea-, se añade un potente y prestigioso movimiento estudiantil que ya dura cuatro meses. Demanda la educación pública de calidad, con cabida para todos los niños y jóvenes, independientemente de su condición económica, sin fines de lucro, multicultural, bajo la responsabilidad del Estado y reconocida como un derecho en la Constitución.
La dictadura pinochetista asesinó a miles de luchadores sociales, aplastó a las organizaciones populares y conculcó los derechos alcanzados en siglos de brega por el pueblo y la clase obrera chilenos. Pero no pudo asesinar las ideas, la memoria histórica, las tradiciones de lucha. Para no ir más lejos, este gigantesco movimiento lo antecedió en 2006 el de los memorables pingüinos, estudiantes secundarios que, además de las demandas económicas también enarbolaron la defensa de la educación pública. Una gran virtud de la actual movilización es agrupar con la misma demanda fundamental a virtualmente todo el estudiantado de secundaria, enseñanza técnica y universitaria, tanto de centros estatales como privados y llevar a cabo su lucha de la mano con el reconocido Colegio de Profesores y el apoyo de varios de los más importantes rectores. También haber ganado a los padres de familia, sindicatos y organizaciones populares, de modo que cuenta con un 80 por ciento de apoyo nacional según encuestas, ratificado por las cada vez más nutridas marchas que han organizado. Más de 100 000 personas en la última de ellas el martes 9 en Santiago acompañada de movilizaciones en todo el país. Los jóvenes han tenido un capaz liderazgo en Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y los dirigentes de otras instituciones de educación superior y han procesado sus demandas y respuestas a las propuestas del gobierno a través de un sistema asambleario de consulta con las bases que asegura su unidad y firme respaldo a los líderes. Por su parte el presidente Piñera ostenta la más baja popularidad de un gobernante posterior a la dictadura -26 por ciento- y más bajos andan su partido y la oposición.
Bajo Pinochet y gobiernos posteriores la educación se convirtió en un suculento negocio: un universitario debe 30 mil dólares en créditos cuando egresa. Ahora bien, la demanda estudiantil implica un cambio radical al neoliberalismo a rajatabla chileno no sólo en el campo educacional. Reconocer la educación como un derecho humano en la Constitución y no un “bien de consumo”, como la califica Piñera, exige un vuelco conceptual en el Estado, que tendrá que financiarlo. Para lo que deberá elevar exponencialmente los impuestos a las empresas del cobre, o renacionalizarlo, como ya se reclama en pancartas levantadas en las manifestaciones. Los estudiantes han sido duramente reprimidos y amenazados ominosamente sus dirigentes. Visto que el gobierno no los escucha, ahora proponen un plebiscito sobre su demanda. Hay una amenaza no tan velada de recrudecer la represión pero los estudiantes no olvidan su historia, el luminoso gobierno de Salvador Allende, acervo con el que concurren a una cita decisiva con la historia latinoamericana.

(Tomado de La Jornada, de México)