domingo, abril 15, 2012

Videla confiesa: dictadura argentina mató a ocho mil personas

Jorge Rafael VidelaRNV – El ex dictador de Argentina, Jorge Rafael Videla, reconoció por primera vez que el régimen militar que lideró en la década del 70 mató a “siete mil u ocho mil personas” que habían sido secuestradas o detenidas.
Videla aseguró que hicieron desaparecer los cuerpos para evitar “protestas”.
“Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, dijo al periodista Ceferino Reato para su libro “Disposición Final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos”, del cual el diario La Nación dio hoy un adelanto.
En entrevistas realizadas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en la cárcel federal de Campo de Mayo, Videla sostuvo que “cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte”.
“No había otra solución”, sostuvo, y expresó que en el régimen “estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas”.
Videla encabezó la junta entre 1976 y 1981. Esos años fueron los más duros de la represión de la dictadura que se extendió hasta 1983 y durante la cual desaparecieron unas 30.000 personas, de acuerdo con los organismos de Derechos Humanos.
En “las confesiones” de Videla se detalla el “método” que usó el régimen para reprimir, al tiempo que se subraya la importancia de la llamada Doctrina Francesa en la lucha contra los grupos armados, que había sido utilizada en Indochina y Argelia y fue enseñada a los militares latinoamericanos.
Reato grabó 20 horas de entrevistas en la celda 5, donde se encuentra el ex dictador condenado por crímenes de lesa humanidad.
El ex represor admitió además que el régimen hizo desaparecer los cuerpos de personas que habían sido muertas en tiroteos, como el caso del jefe del grupo armado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Santucho.
“Era una persona que generaba expectativas; la aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar.”

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