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domingo, julio 04, 2010

Santiago Feliú: “Soy más bien un jovenzote calmado”



viernes, 04 de junio de 2010

"Entonces señores sencillamente no, no y no a la guerra, voy a cantarles una canción que habla un poco de eso: ‘Alto al fuego’”. Este es Santiago Feliú, sus palabras y su lucha militante a través de la música.

Él le canta “al-para-por” el amor a la identidad, el encuentro con el otro, “la palabra precisa, la sonrisa perfecta”; diría uno de sus compañeros de ruta y movimiento, Silvio Rodríguez. Porque Santiago, joven y talentoso, es uno de los nombres que resuenan -y fuerte- engarzado al concepto de la Nueva Trova Cubana; que antes hicieran nacer Silvio, Pablo Milanés, Vicente Feliú (su hermano), Lázaro García, entre otros.

Ahora es él, junto a talentosos exquisitos -como Frank Delgado, que supo venir a Mendoza hace unos cuantos años; a cantar en el que era el Soul de calle San Juan) o Gerardo Alonso-, el que ha tomado la posta heredada de esos gigantes músicos y maestros.

Y, como aquellos, va con su guitarra por el mundo azuzando hasta los oídos más necios. Es que, señores, es imposible sustraerse a la dulzura poética de “Rosario”, “Rocanrolito de fulanito y menganito”, “En este barrio” o “Esta mañana”; canciones que navegan por el alma de sus discos.

Desde aquel 1986 en que salió “Vida”, el primer álbum de Santiago Feliú, ha corrido mucha tinta y pentagramas por su historia; todos ellos cristalizados en una extensa colección de registros: “Trovadores” (que grabó en vivo, en nuestro país; junto a León Gieco, Juan Carlos Baglietto o Fito Páez entre muchos convidados), “Para Mañana” (también grabado en Argentina en el ‘88), “Náuseas de fin de siglo”, “Ansias del alba”, “Futuro inmediato”, “En vivo” (con el trovador Noel Nicola) y “sin Julieta (2002).

Fue a los 16 años que Santiago comenzó su ruta de integración a este nuevo movimiento de trovadores cubanos y, para perpetrar hacia el infinito el camino de la utopía es que tuvo un hijo (Adriano) al que sumó a las filas de combatientes de guitarra en mano.

Con esas armas, adiestradas bajo un sonido más minucioso en sus melodías, es que Santiago Feliú llega hasta Mendoza para participar, mañana, del “Festival del Cantar Opinando”; que organiza la Dirección de Derechos Humanos de Godoy Cruz.

Aquí el hombre apunta pareceres, sobre la música y su mirada del mundo, antes de llegar al concierto en el que, sin lugar a dudas, hemos de aplaudirlo a rabiar.

- ¿Cómo ves la evolución La Nueva Trova?

- En esencia, yo soy un trovador surgido en un país como Cuba, lleno de musicalidad, lleno de son y de canción. Luego, con los viajes empecé a oír diferentes sonidos que existían regados por el mundo. Noel Nicola fue quien me hizo escuchar por primera vez a Jethro Tull, Bob Dylan, Cat Stevens, Paul Simon y Jimmy Hendrix, entre otros. Me entraron y me sacaron mi veta rockera. Luego, descubrir y compartir con Fito Páez, León Gieco y Baglietto, pues me la acrecentó.

Luego, la actitud y los excesos típicos de este género fueron desacelerándose con la llegada de mi hijo Adriano, en el ‘96. Ahora soy más bien “un jovenzote calmado”. Pero eso: en esencia soy un trovador con cierto rock. En cuanto a los trovadores en general, en Cuba siempre hubo y habrá. Se ha vuelto una tradición. Lo que ahora pasa es que los trovadores son más jazzeros o rockeros, pero la poesía y el sentido del humor se mantienen.

-Has estado en contacto con las ideas del movimiento zapatista, ¿creés hoy que la revolución es posible?

- Junto a mi hermano Vicente hicimos un disco dedicado a los zapatistas, que se llama “Ansias del alba”, y es del año 1997. Allí musicalicé la “Declaración de Principios del EZLN”, un poema de Marcos. Pero también fui a cantarles a los guerrilleros del M19 a sus montañas. Viví muy intensamente la situación colombiana a finales de los ‘80. Le hice la canción “Nosotros y mañana” a Carlos Pizarro, el líder del M19, con quien compartí momentos inolvidables de aquellos años y que fue asesinado siendo candidato presidencial, en plena campaña electoral.

Me gustaría pensar nuevas revoluciones, pensando e imaginando un futuro mejor para Cuba, que sólo pasa por mejorar lo que se ha hecho. De momento, y desde hace demasiado tiempo, no tenemos otra opción que la resistencia. No es alentador, pero la verdad es que “latinoaméricamente” hablando no he visto nada mejor. Somos los pobres más cultos y sanos del planeta. Mantener y desarrollar lo logrado es nuestra única y noble bandera.

- ¿Cómo se vuelcan estas ideas en tus canciones?

- Simplemente cuento mi realidad personal, la realidad social universal y, a veces, la nacional. Siempre trato de hacerlo poéticamente.

domingo, marzo 14, 2010

"Tristezas", considerado la primera partitura de bolero de la historia. (+ Videos)


"Tristezas", considerado la primera partitura de bolero de la historia. Fue compuesto en el año 1895 por el trovador José "Pepe" Sánchez (1856-1918) en Santiago de Cuba.

"Tristezas", considerada la primera partitura de bolero de la historia. Fue compuesto en el año 1895 por el trovador José "Pepe" Sánchez (1856-1918) en Santiago de Cuba.

Nadie -a no ser los propios autores- puede imaginar el grado de contentura que se siente en el momento en que damos por terminada la faena de crear una canción. Antes, mucho antes de ahora, como para que pueda yo decir “en mi tiempo”, se hablaba de “sacar una canción” y es que exactamente, si vamos a pensar en el nacimiento de cada una de ellas, de eso se trata. Nadie imagina la cantidad de vueltas que se da en torno a esta palabra y no otra, a este giro melódico y no aquel (trátese o no de un creador que conoce el nombre de las notas y sabe fijar sus ideas en el pentagrama) nadie que no sea un iniciado en esa experiencia o un oyente excepcionalmente sensible y atento -que los hay- puede acercarse, desde afuera, a la soberana afirmación sobre nosotros mismos presente en el acto de escoger, entre todas las rutas armónicas, entre todas las secuencias de acordes, entre todos los acordes posibles, esta opción y no otra.

Una canción recién terminada es, para su autor, la dicha máxima. Siempre hay un tiempo en que seguimos cantándola para nuestros adentros, arropándola para que no vaya a perder ese calor inefable de las criaturas bien nacidas que ella está destinada a trasmitir en lo adelante una y otra vez. Nacida de tantos desvelos, con frecuencia los autores perdemos control acerca de cómo, finalmente, va a llegarles a los demás. Ahí es donde, verdaderamente, comienza su historia. Todos necesitamos tener una canción que nos pase suavemente por el oído. A algunos se nos aloja en el corazón, a otros en la conciencia, a casi todos en la memoria.

Allá por las primeras décadas del siglo XX, muchas de las letras de canciones cubanas eran obra de poetas. Casi ninguno de ellos alcanzó la fama literaria aunque, sí, el reconocimiento y aprecio justos en su función como letristas de aquellas pequeñas obras maestras hijas de toda la gama de talentos musicales, que va desde el trovador armado de inspiración y oficio hasta aquel que suma a estas virtudes la capacidad para fijar en el pentagrama el fruto de su quehacer. Las canciones de aquella época suelen ser interpretadas al pie de la letra. No recuerdo a alguien que históricamente fuera capaz de propasarse con ese cuerpo orlado de belleza de la hermosa Longina o, mucho menos, con los ebúrneos senos de Santa Cecilia, que Manuel Corona legara, como servido en bandeja de plata, al imaginario musical cubano. Nadie se atrevió a inventarle un sinónimo a la bella fruslería de la cleptómana que Manuel Luna retratara de frente y de perfil. Nadie, a la hora de ganarse la vida (o de ganar vida) cantando una canción de esas que han pasado a ser de todos, ha sido capaz de arrojar sombras sobre la mano blanca cual lirio de abril que hiriera el noble corazón de mi amigo Graciano Gómez.

Pasaron los años y el lenguaje de las canciones comenzó a ser otro, llano y directo, casi nada descriptivo, tendiente a comunicar emociones o a autodefinirse en la manera de sentirlas en función de una colección creciente de arquetipos marcadores de diferencias entre el hombre y la mujer, entre la pasión y la razón, entre la vida y la muerte de todo aquello que vibra o palpita. Comenzó el mundo del mercado, creció la presencia de la música en el cine o en el disco, fueron apareciendo los administradores del gusto de los demás, los conductores de la atención del intérprete de quien dependía –al contrario de lo que ocurría en tiempos en que el autor era, al menos, el comunicador primero de la obra– el hecho de que una canción saliera del anonimato y hasta llegara a popularizarse. Comenzaron a aparecer, vinculados a boleros y canciones de primer orden, los errores en las letras, expresión en unos casos de arrogancia y, en otros, de esa dejadez que arrastramos como secuela de un cierto odio a la precisión, padre del abominable “más o menos”.

Es cierto que el abuso cometido con la emoción, la pasión, la ilusión, verdaderos comodines destinados impúdicamente a rimar con el omnipresente corazón que –gracias a Dios– todavía a estas alturas de la historia tantos mortales llevamos en el medio del pecho, contribuyeron en mucho a la colección de cambios verdaderamente catastróficos que han afectado a muchas de las mejores canciones nacidas a partir de los años treinta del siglo pasado. Atrocidades como cambiar el orden de las estrofas destrozando la lógica de un discurso donde quienes concebimos nuestras propias letras de canciones nos empeñamos en poner el máximo esmero para hacer de cada una de ellas una pieza única, nos acompañan por el camino de la vida derramando, no pocas veces, una cierta dosis de gotas amargas a la hora de presenciar un estreno en vivo o ante el hecho consumado de una grabación que fijará para la posteridad el error en el título o la banalización de una expresión feliz, mediante el uso de una palabra retorcida, el disparatado cataclismo resultante de cambiar este por ese; una por otra y mil otras majaderías que nacen del descuido en el lenguaje, origen de muchísimos males mayores y menores.

Detrás de los verdaderos intérpretes vocales, aquéllos que en realidad llegan a hacerse únicos, encontraremos siempre un buen lector. Bola de Nieve, que con tanto esmero seleccionaba su repertorio y conseguía hacer de cada interpretación suya una vivencia incomparable para el oyente, dedicaba largas sesiones al trabajo de las letras y a su interrelación con la música. “Yo mientras no lloro al ensayar una canción, no considero que está lista para cantarla en público” –me dijo una vez. Elena Burke siempre tuvo cerca un estante atestado de libros, grande, mediano o pequeño según fuera ampliándose el espacio que iba consiguiendo como lugar de residencia. Siempre tuvo un segundo acompañante además del guitarrista de turno: un buen libro para leer.

Los trovadores que vinieron al mundo después de los años sesenta del siglo pasado, se han hecho cargo de defender ellos mismos aquellas canciones que nadie mejor que cada uno de ellos sabe hacernos llegar. Desde el primer momento, los vi salir al ruedo con su muchacha enlazada por la cintura, lanzarse al estanque y bracear enarbolándola para que se mantenga a flote con todas sus comas, con sus acentos y sus frases a veces tan inusuales. Ellos han creado un arte mayúsculo, enseñando los colmillos a todo aquel que se acerque con segundas intenciones. No conozco ejemplos –por poco frecuentes que sean las aproximaciones de terceros a esas canciones– en que se atreva alguien a servirse de sus letras y alterar su intención. Y los felicito, porque van a poder decir que todo aquel que venga en busca de las suyas, va a recibir intacta, como no lo hemos podido determinar con nuestras canciones quienes les hemos antecedido inmediatamente en el tiempo, esa señal de humo que todos, más allá de estilos y de épocas, nos hemos empeñado en lanzar desde el rincón primero donde estuvieron acunadas cuando les dimos vida.

Una de estas mañanas vino, desde la esquina de mi casa, una mujer de mediana edad y pequeña estatura, modestamente vestida, cantando este pedazo de una canción:

..un barredor de tristezas / un aguacero en venganza… Al pie de la letra..

Almendares, 15 de febrero de 2010

Miriam Ramos interpreta “Longina”, de Manuel Corona



Silvio intrerpreta “Rabo de Nube”, de su autoría. En el piano, Chucho Valdés

miércoles, febrero 10, 2010

Gerardo Alfonso, con sueños todavía


MAYRA GARCÍA CARDENTEY

Destacado trovador cubano, Gerardo Alfonso.

Guitarra en mano y teclado listo para la carga, movida de lado a lado a semejanza del inolvidable Bob Marley, y protagonismo musical compartido con sus excelentes instrumentistas: así transcurrió toda la noche. Gerardo Alfonso actuaba en Pinar del Río, como parte de su gira nacional y luego de más de dos horas de espectáculo no dudó en conversar con Cubahora.

30 AÑOS, ¿NO SON NADA?

¿Cómo se pudieran resumir estos 30 años de vida artística?

"Yo no quería ni celebrarlos, porque ya me suena a una cosa grande…, pero en entre las altas y las bajas, he vivido a lo largo de mi carrera momentos gloriosos, al punto de tener canciones como "Sábanas blancas" y "Son los sueños todavía", que ya no son mías sino del acervo popular cubano, y eso me llena de regocijo.

"Ha sido bien duro el trayecto, porque la primera década pasó sin poder tener registrada una sola canción. Pero uno se recupera…, el hombre se debe a las circunstancias en las que vive y dentro de ello, me desarrollé y he alcanzado muchos logros".

¿Cómo decidió un Técnico Medio en Energética ser trovador?

"He hecho de todo un poco: me gradué de Energética, estudié Derecho pero no terminé, deambulé por varias profesiones… Pero un buen día decidí casi ciegamente, como un acto de fe, que iba a ser o artista o mendigo, que no podía ejercer otra profesión, y si no podía dedicarme al arte sería un mendigo con una jícara, tocando guitarra para que la gente me echara limosnas.

"Siempre he tenido algo que me dice sigue, sigue, sigue, que vas por el camino correcto… Que no es recto, sino que está lleno de sinusoides, de altas y bajas de retrocesos, de equivocaciones, pero la brújula está más o menos bien orientada".

ENTENDER AL PUEBLO Y SERVIRLE

En cierta ocasión expresaste que en parte de tu carrera habías asumido una posición rebelde y contestataria, pero que esto ha variado con el paso del tiempo. ¿Cuál es la posición que, a su entender, un artista debe tener con el contexto en que vive?

"Hay que ser sincero, honesto y valiente… No solo por el contexto social en que vivimos, sino también por el propio hombre. Hay que ser responsables, tener información, cultura, saber de qué hablas para no decir disparates…

"Lo que no puedes es ocultar lo que sabes, la verdad que sientes y que ves… Y como artista uno procura decir esas cosas de la manera más bella, más comunicativa y artística posible, sin adornos ni ornamentos. Por ahí se contrae un compromiso, con el pueblo primero que todo, porque gracias a él se sostiene y lleva adelante todo sueño. Un artista debe ser reflexivo, entender al pueblo… servirle".

En no pocos momentos, a lo largo del proceso revolucionario, se ha referido en el mundo cultural que el arte no debe relacionarse con la política, por una parte; y por otra, que toda obra debe llevar consigo un discurso político. ¿Qué piensa?

"La política es el timón de toda la sociedad, que se ejerza mal o bien eso depende de muchos factores. Pero un artista necesita tener base política para poder proponer o discutir, no es necesario divorciar una cosa de otra cuando se tiene un compromiso social, una preocupación política, puedes involucrarlas dentro de tus canciones sin llegar a cuestionamientos estéticos.

"Más existe una diferencia entre la política y el arte: la primera es una oratoria, un discurso, con un lenguaje de términos políticos; y el arte, es una expresión del espíritu, de la conciencia del hombre.

"El arte es más antiguo que la política. Cuando los hombres aún no pensaban en tener una organización social, ya existían pinturas rupestres. Además, posee otro valor atemporal, porque responde a una época, pero a la vez la trasciende para ser consumida por otras generaciones que le dan otro vuelco, otra utilidad.

"Sobre la vinculación de ambas…, tenemos a una persona como José Martí, el ejemplo mejor que puede haber entre la unidad de arte y política. Todo lo que dijo, lo hizo políticamente de una manera artística. Sus discursos, sus poesías, las hizo con un sentido político, social y artístico. Hoy a 157 de años de su natalicio todavía citamos sus pensamientos e incluso hay algunos que se utilizarán para venideras generaciones".

LA CANCIÓN DEBE TENER UNA URGENCIA…

¿Durante sus tres décadas de vida artística, qué limitantes usted ha percibido en el movimiento trovadoresco cubano?

"La trova tiene muchas limitantes; algunas son externas, y otras inherentes a ella. Las primeras son más bien materiales, incomprensiones desde el punto de vista de la logística sobre cómo promover espacios, teatros, discos, todo lo que tenga que ver con el proyecto trovadoresco…

"Son infinidad de cosas las que atentan contra el movimiento; algunas justificadas por la crisis, otras injustificables… Pero, a mi entender, la trova ya no existe internamente como movimiento. Creo que lo que hay es trovadores y cantautores, que en ocasiones no están focalizados en el objetivo que deben cumplir, que es el de servicio.

"El artista puede darse el lujo de hacer arte por el arte, pero la canción debe tener una urgencia, una manera de abofetear la opinión, de sugerir, de empujar a la sociedad al arte y de eso adolece un poco la trova".

Y los nuevos que llegan…

"En estos momentos hay mucha más riqueza musical, si lo comparamos con los años de los fundadores, caracterizados por más homogeneidad. Hoy hay un William Vivanco, un Buena Fe, Roly Berrio, Leonardo García, Diego Gutiérrez… Muchas propuestas interesantes y diversas en lenguaje, formas, en la simbología de los textos.

"Es indudable la variedad, pero no hemos propuesto un movimiento estético. Lo que hay es una apropiación de todo lo ha existido, del acervo popular desde Silvio hasta ahora, una asunción consciente del vista político, poético del tema a tratar… Pero la trova cubana no ha podido proponer una estética propia, y eso lo veo como una limitante".

EL MERCADO NO DETERMINA, PERO…

¿Cómo pudiera influir ello en el difícil posicionamiento dentro del mercado?

"El mercado no debe determinar la vida de un artista, pero tampoco debe ignorársele porque él es quien catapulta…

"El contexto actual es diferente al de la época de Silvio y Pablo, porque ellos entraron en un momento coyuntural, cuando la Revolución era un faro, y ellos eran la luz. ¿Y el resto del tiempo? No ha pasado igual, y no puede ser posible esto en casi 40 años de la Nueva Trova…

"No todas las multinacionales y las discográficas del mundo pueden tener en mente siempre la idea de limitar las producciones discográficas con trovadores cubanos, porque ellos sean 'voceros de la Revolución'. Para mi que hubo algo que no se cocinó bien dentro del propio movimiento, porque existen grandes exponentes de este género que se han colocado en un espacio grande en el panorama musical mundial, y que fueron respaldados por estas empresas".

Nuevos proyectos…

"Te de jazmín es uno de los tres proyectos que tengo actualmente. Son 16 temas arreglados por mí, y protagonizados por tres muchachas del grupo. Tengo otro que se llama La ruta del esclavo, donde interpretaré 18 temas. Este disco forma parte de un proyecto de la UNESCO con igual nombre, que aborda la diáspora de los negros africanos y la esclavitud.

"Y La luna, asumido por el sello Colibrí, consiste en una multimedia y un disco sinfónico, con arreglos de Roberto Sánchez Ferrer, Guido López Gavilán, Emilio Vega".

Gerardo Alfonso: se inicia como trovador en el 1980, bajo la influencia de la Nueva canción cubana fundada por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. En la medida en que se fue desarrollando fue incorporando elementos de la música latinoamericana fundamentalmente brasileña y caribeña. Conjuntamente a esto su trabajo se enriquece con elementos que permiten la danza, sin perder su condición de cantautor. La música campesina y la afrocubana se combinan en su obra para dar nuevos resultados rítmicos como los géneros creados por él (guayasón y O¿changa). El guayasón originó una canción trascendental de la nueva trova de la década del 80: Aquí cualquiera tiene, que formó parte del repertorio de varias agrupaciones musicales del país. Este género surge de la mezcla de la clave de la guajira, el bajo sincopado de la música negra y el cencerro del son en el montuno. Con estructura de coplas y estribillos alternados que recuerda a los improvisadores de la música campesina, tiene métrica de 6/4. Al combinar la clave campesina con el cencerro del son, auditivamente da la impresión de estar escuchando el toque de los batá (influencia Afro) que lleva implícito este ritmo, sin embargo la instrumentación prescinde de ellos: presenta tumbadoras, pailas, cajita china, piano, teclados, guitarra, bajo y set de metales.
Es característico, a lo largo de toda su producción, la combinación de géneros, logrando híbridos afro-caribeños que liga con el pop.
Esto trajo consigo la necesidad de formar una banda que se creó en el 89. A partir de entonces comienza a mezclar todas estas influencias con el pop internacional que le permiten cierta conciliación con la música occidental anglosajona y la música popular cubana.

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Fuente: EXCLUSIVO, 09/02/10

sábado, octubre 24, 2009

Raly Barrionuevo: postales de un chango que ya se hizo grande



En su disco Radio AM, el músico que renovó el folklore y electrificó chacareras recupera viejas joyas
Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION


El Suncho es una planicie de monte silvestre y horizonte abierto, apenas recortado por una ruta que une los límites entre Catamarca y Santiago del Estero. El paraje no cambió prácticamente nada desde que la familia de Raly Barrionuevo salió a buscar su destino y se trasladó desde ese pequeño puesto del departamento de La Paz hasta el pueblo de Esquiú y siguió posteriormente su peregrinar hasta Frías, al otro lado de la frontera provincial.

"Frías es un pueblo santiagueño en el que se han asentado muchas familias catamarqueñas, una de las cuales fue la nuestra -cuenta como un biógrafo

el cantante?. Mi familia proviene de dos puestos catamarqueños apenas separados por la ruta. Los Barrionuevo López, por parte de mi padre, estaban de un lado de la ruta, y la familia Toledo Oyola, por parte de mi madre, del otro. Mi madre era docente y vivía en Frías y mi viejo era un bohemio que estaba en Esquiú y andaba de guitarreada con sus primos y una barra de amigos. En esas idas y venidas se ve que se han conocido".

Sus orígenes pasan en perspectiva como fotografías recuperadas de un antiguo álbum familiar. A pesar de su juventud y con cinco discos solistas en su haber, Raly Barrionuevo, el heredero de Jacinto Piedra, el folklorista que grabó con Drexler y tocó con Las Pelotas, el intérprete capaz de electrificar las chacareras de campo y el autor que renovó a mediados de los noventa la escena folklórica, decidió vestirse de criollo, como su padre, para cantar aquellas joyas olvidadas de los sesenta en su nueva producción, Radio AM.

Una mirada hacia atrás
"Soy un chango grande; entonces, por ahí, necesito mirar para atrás cómo fue mi historia, antes de arrancar con otra cosa nueva. Con Gurevich ya estamos metidos en un proyecto de canciones propias, pero todavía quiero disfrutar de este proyecto con las canciones que cantaba mi padre", dice antes de su presentación, el 6 de noviembre en La Trastienda.

Como un tributo a la historia de la bohemia musical de su pago, Raly Barrionuevo se sumergió en un viaje emocional hacia los orígenes y la identidad de otra geografía sonora entre tanta chacarera. "Una vez en una de esas juntadas que se hacen con comida y música en Frías, donde se mezcla gente grande con changos jóvenes, un señor dijo: «¿Cómo puede ser que Raly, que es hijo de los referentes de la bohemia friense, no cante esos valses tan hermosos que se hacían antes?». Yo me quedé pensando, y tenía razón. Los valses criollos y las zambas se tocaban mucho en ese tiempo, pero después Frías se santiagueñizó más. Hubo buenas razones: la movida que generó Jacinto Piedra y todo lo que provocó MPA en los 80 nos voló la cabeza a los pibes de la escuela secundaria y todos agarramos ese rumbo. Los viejos se fueron muriendo y se llevaron ese repertorio hermoso. En ese contexto nació este disco, como una forma de recuperar mi historia y la música de mi pueblo."

Zambas, tonadas y valses criollos incluidos en este proyecto discográfico, como "Pedacito de cielo", "Zamba de usted", "Carta a un cuyano", "La pulpera de Santa Lucía", "Feliz cumpleaños, mamá", "Temblando" o "Flor de lino", entre otras, se revelan como el daguerrotipo de un ambiente musical de los sesenta y la marca de una estética que lo terminó moldeando como un cantor santiagueño distinto y original. "Por un lado, Frías pertenece a Santiago del Estero, pero no es un lugar de las chacareras. Parte de la bohemia friense de los setenta cantaba principalmente valses criollos, zambas y algunas chacareras, como parte del paisaje. Es importante para mí contarlo, para que se entienda el porqué de este proyecto y por qué a los 36 años grabé un disco de valses criollos y zambas viejas. La bohemia de Frías formaba parte de un círculo que abarcaba parte de Catamarca y ésta era la música que se escuchaba y tocaba por entonces."

El hijo del Niño
El álbum es una evocación de nombres propios ?Paco Garay, Huevo Perdiguero, Raúl Juárez, Negro y Niño Barrionuevo (su padre)? que formaban esa bohemia regional, y otros que surgían como voces familiares por los parlantes de una vieja radio AM. "Durante nuestros veranos en San Lorenzo, nos la pasábamos escuchando la radio y nos aprendíamos las canciones que nos cantaban Nelly Omar, Antonio Tormo y Carlos Gardel", cuenta el artista santiagueño.

La grabación de este disco le trajo y le trae otros recuerdos. Raly, "un chango grande", de 36 años, vuelve a ser un niño por un momento. "Mis padres se separaron cuando mi hermano Daniel y yo éramos chicos. Mi mamá siguió trabajando y nos crió a los dos. A la vez, la música y la guitarra han sido protagonistas en la casa. Circulaban los discos de pasta y había un gran gusto por la música cuyana. Tenía un tío llamado Raúl Toledo, que fue integrante de Los Trovadores de Cuyo, y otro tío, Angel Herrera, que era un violero muy cuyano y los dos sabían venir. En esa época, había como un corredor cultural muy ligado a Cuyo y a ese sonido de los valses criollos. Yo me crié en ese contexto."

?Eso te dio un color diferente como artista folklórico...

?Sí, porque yo no me siento el típico cantor santiagueño o no me considero así. Creo que esta cercanía con Catamarca y esa conexión con Cuyo, sin darme cuenta, me ha influido en la forma de cantar. Uno es su historia. Por eso, llegó un punto de mi vida en que sentí la necesidad de poner un pie en casa.

Otros discos criollos

Las líneas de tu mano. El grupo Bardos Cadeneros ofrece tonadas, tangos y valsecitos con estampa criolla.


Salto mortal. Dolores Solá recupera las canciones que cantaban Magaldi, Corsini y Gardel.


Patio de tango. Un disco incunable con Lidia Borda, Brian Chambouleyron y Esteban Morgado. Uno de los primeros discos de los noventa que trabaja con clásicos criollos.

Confiesa Frank Delgado que "no sabe" nada de la vida


Escrito por Lisandra Marene
Miércoles, 21 de Octubre de 2009 14:11

Lo mismo al estilo banda de rock and roll o trío Copa Rota, que en formato de conjunto de claves y guaguancó Los Rumberos del country-club o el septeto típico de sones Marabú, el cantautor Frank Delgado hizo saber ante el público asistente anoche al teatro Tomás Terry, de Cienfuegos: Ustedes los trovadores no saben nada de la vida, título de su más reciente producción discográfica.

Y como "la música anda por medios propios", a ritmo de La otra orilla; Trova tour; Matamoros, no vira pa’atrás; No me pidas la cabeza; Cuando se vaya la luz mi negra; Carnavales y otras de sus composiciones más reconocidas dentro y fuera de Cuba, los espectadores aplaudieron, bailaron y reflexionaron sobre el entorno social también con La neurona intranquila.

Según el compositor con casi una decena de fonogramas en su haber, "todo pasa por mi prisma. Soy una gente de a pie (...). Puedo explorar los lugares más bajos, una especie de buzo de la realidad. A lo mejor eso me da un punto de vista de primera mano. Me ha ayudado a no perder la brújula; a tener 50 años y que todavía mis canciones le interesan a los jóvenes".

En opinión de Alberto Guerra Naranjo, guionista de cine y uno de los más importantes narradores cubanos en la actualidad, "es el trovador cubano más comprometido de los que en su generación asumen ese reto, arriesga hasta el delirio y en su canción, a veces directa, a veces sentida en los planos más íntimos, a veces con la propuesta del signo más épico, la vanalidad, la superficie y el ejercicio fácil no ocupan espacio".

Cual acostumbra hacer, Frank develó ante los espectadores de la Perla del Sur al juglar con influencias afro, flamencas, brasileñas..., y un peculiar sentido del humor tanto como del amor. Defensor a todas del verso inteligente, el pinareño con título de Ingeniería Hidráulica se abrió paso en el Movimiento de la Nueva Trova desde 1979, para marcar paso junto a sus Santiago Feliú, Carlos Varela y Gerardo Alfonso

lunes, mayo 25, 2009

pablo milanés estará en perú


Cantautor cubano Pablo Milanés se presentará en Lima el 6 de junio. Actualmente realiza una gira por México.
Querido Pablo

Tras más de ocho años, el trovador cubano Pablo Milanés regresa a nuestro país para acercarnos, nuevamente, a su poesía musical llena de mensajes de compromiso social y sus infaltables temas de amor. Recientemente fue nominado junto a Chucho Valdés a los premios Cubadisco 2009 en el género Feeling por su disco “Más allá de todo” escrito por Milanés y con la melodía de Valdés.

Por estos días realiza una extensa gira por México, donde en cada presentación es aplaudido efusivamente por sus seguidores, que lo acompañan desde sus primeros conciertos en “La Casa de las Américas” hasta los que despertaron interés por él al oír sus temas en las telenovelas, como “El amor de mi vida”, por sólo nombrar algunas de sus interpretaciones.

A propósito de eso, en alguna ocasión Pablo contó que “Yolanda” -quizás su tema romántico más conocido- sí existió, y así la describió, “Yolanda es la madre de mis tres hijas mayores. Estuvimos casados entre los años 68 y el 74 y tuvimos tres hijas. Fue un amor maravilloso hasta que nos divorciamos, ahora es una extraordinaria amiga. Hoy en día la quiero muchísimo. Todas las canciones mantienen el mismo cariño y el mismo amor que cuando las hice”, reseñó Milanés sobre la musa que lo inspiro en este clásico.

Pensador y reflexivo
Sobre el calificativo de trovador, aquel que lo hizo inseparable del también grande Silvio Rodríguez, el cubano sostiene, “Los trovadores no somos precisamente el ejemplo de lo que está pasando en la sociedad. Somos pensadores, reflexionamos sobre lo que pasa, somos predicadores sobre lo que está pasando. El trovador, sin quererlo, se convierte en una especie de profeta y ésta ha sido además la función del trovador siempre. Desde los tiempos del medievo, el trovador iba pregonando lo que ocurría a su alrededor y fue un cronista de los acontecimientos cotidianos de su región”.

miércoles, mayo 20, 2009

Entrevista de Bruno Binbi a Silvio Rodríguez


16 de Mayo de 2009

En estos días usted ha denunciado que el gobierno de los Estados Unidos le ha negado la visa para el viaje que pensaba realizar para participar en las celebraciones por el 90º cumpleaños de Peter Seeger. ¿Podría relatarnos lo sucedido?

Sucedió que fui invitado por la familia de Pete Seeger a formar parte de un homenaje que se le hizo el pasado 3 de mayo, cuando cumplió 90 años. Para mí era un honor formar parte de la celebración de una vida dedicada a cantar a favor de muy buenas causas. El abogado del evento me ayudó a solicitar una visa especial que el gobierno norteamericano tiene instituida para eventos culturales. Todos estábamos entusiasmados con ser parte de un reinicio de intercambios culturales entre Estados Unidos y Cuba, pero la realidad es que la visa no llegó. No la negaron; técnicamente todavía está en trámites, pero no llegó para lo que fue solicitada. El revuelo se produce porque unos días antes Obama había declarado que tenía la intención de cambiar las relaciones de los Estados Unidos con el mundo, incluyendo a Cuba.

Supongamos que en vez de pedir la visa, usted se hubiese lanzado al mar en una balsa, ¿lo habrían dejado entrar?

No solo me hubieran dejado entrar: me hubieran exhibido como trofeo.

Quizás este hecho sirva para explicar mejor lo que sucede con los cubanos que quieren viajar a los Estados Unidos. ¿En qué consiste la ley de ajuste cubano y cuál es su relación con el fenómeno de los “balseros”?

Según esa ley, hay dos tipos de cubanos: pies mojados y pies secos. Los pies mojados son los emigrantes ilegales que son interceptados en el mar y son devueltos a Cuba. Los pies secos son los afortunados que logran pisar tierra antes que la marina norteamericana los detecte, por lo que adquieren el derecho a la residencia al cabo de un año. Esta suerte de concurso macabro ha estimulado las salidas ilegales y el tráfico humano (somos el único país del mundo al que Estados Unidos se lo aplica) y el albur de cruzar el estrecho de la Florida le ha costado la vida a mucha gente.

¿Los cubanos pueden salir de Cuba cuando quieren o el gobierno les impide la salida?

Para salir o entrar de nuestro país los ciudadanos cubanos requerimos un permiso especial que otorga el gobierno. Esa medida no es una ley: se tomó a principios de la Revolución, como control de fronteras. En mi criterio es obsoleta, además de que daña mucho a Cuba políticamente. Yo creo que debiera ser eliminada.

En Argentina ha tenido mucha repercusión el caso de la médica cubana Hilda Molina, cuyo hijo y nietos viven en Buenos Aires, y ella ha dado entrevistas a medios argentinos reclamando públicamente a Fidel y luego a Raúl que la dejen viajar a la Argentina. ¿Por qué no le permiten viajar?

Ignoro por qué no le permiten viajar a esa señora. Si fuera por mí, hace mucho que estaría donde desea.

En los últimos meses se ha hablado de la posibilidad del inicio de un diálogo entre el gobierno cubano y el nuevo presidente norteamericano Barack Obama, que de hecho fue uno de los reclamos que el presidente norteamericano recibió de sus pares de Latinoamérica en la última cumbre de la OEA. ¿Cree usted que ese diálogo es posible?

De ese asunto conozco la reiterada disposición de diálogo del gobierno cubano y las manifestaciones presuntamente conciliatorias de Obama en la cumbre de Trinidad y Tobago. Después la prensa ha dicho que funcionarios cubanos y norteamericanos se han reunido en Washington para precisar los puntos que deberán hablarse a más alto nivel. Hasta ahí mi información.

¿Cómo debería ser ese diálogo?

Respetuoso, en condiciones de igualdad para ambas partes, creo yo.

¿Qué significa la elección de Obama? ¿Cree que puede suponer un cambio para la relación de EE.UU. con América Latina, o todo seguirá igual?

América Latina ha cambiado y tiende a cambiar cada vez más, en busca de su emancipación respecto al norte. Esto ha influido más en sus relaciones con Estados Unidos que el hecho de que Obama haya salido presidente. Cuba es un símbolo de dignidad. América Latina le está haciendo ver a los Estados Unidos su inconformidad con el bloqueo. Aún así hace unos días, en un foro en Canadá, un analista dijo que Cuba “no tenía méritos” para estar entre las prioridades de la actual presidencia. Si esa afirmación fuera cierta, cabría preguntarse hasta dónde esa “falta de méritos” implica al resto de América Latina.

El gobierno de Estados Unidos lleva años hablando de la “democratización” de Cuba. ¿Qué significa para usted, como cubano, hablar de democracia?

Hay quienes entienden la democracia simplemente como un respaldo a cualquier iniciativa, incluso la de explotar a los semejantes. Otros pensamos que la democracia debe tener muy en cuenta los derechos de los menos favorecidos económicamente. Desde hace más de 100 años Cuba es un país manifiestamente pretendido por los gobiernos de Norteamérica, quienes con ese fin han cometido atentados muy graves contra nuestra soberanía, como la Enmienda Platt, de inicios de siglo XX, que les otorgaba un supuesto derecho a intervenir en Cuba cuando lo consideraran necesario. Por cosas como esa los conceptos de democracia e independencia están muy interrelacionados para los cubanos.

Usted ha sido diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. ¿Cómo funciona el sistema electoral cubano?

Está concebido en lo que en Cuba se llama democracia socialista; comienza en la base con proposiciones de las organizaciones de masas y va ascendiendo en discusiones asamblearias hasta llegar a los niveles nacionales. Por supuesto, la necesidad de defensa de la Revolución ha condicionado políticamente nuestro sistema. Esto nunca se ha dicho así, pero a mi modo de ver son requisitos ideológicos que la resistencia al imperio impone a la Cuba actual.

¿Cree usted que si se habilitara la formación de otros partidos políticos eso haría más democrático al sistema?

Hasta donde sé, la palabra democracia quiere decir gobierno del pueblo. Se supone que si el pueblo gobierna es en su beneficio. El pluripartidismo no es garantía per se de que los pueblos se gobiernen. Sobran ejemplos de países con varios partidos que ninguno defiende las razones populares. Suelen mandar los políticos, muchas veces comprometidos con las oligarquías. ¿Cómo se puede identificar la democracia con la defensa de los intereses de los ricos, que en todo el mundo son los menos? La única forma es haciéndole creer a los pobres que un día van ser ricos. A mí me parece que, más que partidos, hace falta más voluntad de hacer justicia.

Actualmente, ¿cuáles son las consecuencias concretas que trae a los cubanos el bloqueo norteamericano?

El estrangulamiento del comercio y de la economía, la pérdida de miles de millones de dólares. La imposibilidad de hacer transacciones a través de bancos o entidades que tengan relaciones con los Estados Unidos, porque ellos les aplican su ley Helms-Burton. Se nos niegan los créditos y el acceso a la tecnología de punta. No sólo no podemos comprar equipos médicos y computadoras, ni siquiera podemos adquirir micrófonos o piezas de repuesto para un estudio de grabación. Han borrado a Cuba hasta de los mapas de las líneas aéreas. Busch nos puso en una lista de países que ayudan al terrorismo. El nuevo gobierno norteamericano acaba de confirmarlo. Todo esta hostilidad dura ya medio siglo. Todavía dicen que lo hacen para ayudar al pueblo cubano.

Imagine por un instante que Obama anunciara el levantamiento del bloqueo. ¿Qué cree usted que pasaría en Cuba? ¿Qué consecuencias tendría eso en la vida de los cubanos y en las relaciones de Cuba con Estados Unidos?

Cuba no sólo es lo que ha escogido ser; también es lo que ha podido ser, y esto ha sido gracias a la marcada enemistad de un poder exterior grande y cercano. Sin embargo, a estas alturas, parece haber un punto en el que estamos de acuerdo. Ese punto es que Cuba debe cambiar, evolucionar. Lo dice la dirección de la Revolución, lo dice Obama, lo han dicho muchos políticos y analistas; lo dice el pueblo revolucionario y lo dice también la oposición. Pues yo creo que lo único que provocará ese cambio con cierta rapidez es el levantamiento incondicional del bloqueo. Esa nueva realidad inevitablemente tendrá consecuencias en nosotros. Pero lo que ocurra será lo que merecemos los cubanos por ser como somos y no porque nos lo imponen desde afuera.
Si no se levanta el bloqueo, Cuba va a seguir resistiendo. De eso estoy seguro. Y nuestra evolución será más lenta y dolorosa, como ha sido hasta ahora.

Algo que a mí personalmente me impresionó en Cuba, y otras personas que han viajado me contaron lo mismo, es que se nota entre los más jóvenes, en ciudades como La Habana, un mayor clima de oposición y reclamo de cambios, mientras que los habitantes del interior o las personas de mayor edad parecen estar mucho más identificadas con la Revolución y con Fidel. ¿Comparte ese diagnóstico? ¿A qué se debe? Al final, la Revolución fue hecha en su momento, principalmente, por jóvenes. ¿Cree que puede volver a enamorarlos?

El trastoque de llamar a la izquierda reaccionaria y a la derecha progresista empezó en el sindicato Solidaridad y continuó con la Perestroika; el derrumbe del muro de Berlín lo canonizó. Es lo que el consorcio ideológico del capitalismo universal escupe por cientos de satélites y es lo que occidente ha mitificado como lo “políticamente correcto”. Gracias a eso los que fueron movimientos de liberación ahora son “terroristas” y quienes derribaron un avión comercial son “combatientes anticastristas”; gracias a eso quienes defienden la dignidad latinoamericana son “populistas” y los pagados por el oro imperial son “combatientes por la libertad” . O sea, a todos los jóvenes del planeta Tierra les ha tocado una época en que algunos principios fueron cambiados de bando. Los jubilosos vencedores renombran el mundo a través de todos sus medios, que son colosales. Eso sin duda crea bajas, aunque la crisis económica mundial empieza a recortarle ínfulas a tanta fanfarronería.
Hay muchos jóvenes cubanos que creen en los fundamentos revolucionarios de soberanía y de justicia social, que saben que el socialismo es un sistema más justo. Sin embargo es obvio que el mundo de hoy es muy diferente a aquel en que unos jóvenes valientes emprendieron la revolución. Por poner un solo ejemplo, hablemos de Internet.
Yo considero que no se puede decir que Internet es malo porque haya más páginas web en contra que a favor del gobierno, por bueno que sea el gobierno. De otros socialismos aprendimos que el autoaislamiento es un falso remedio destinado al fracaso. Por desigual que sea, la sociedad cubana debiera asumir el desafío de la confrontación, igual que se ha dicho que aceptaremos el reto del turismo norteamericano cuando llegue. Tenemos que asimilar que la gente alquile señales de satélite y vea los canales que entren. En Cuba cualquier trozo de lata sirve de antena, porque vivimos a 120 kilómetros de los Estados Unidos. Yo creo que empezar desde ahora a enfrentar eso con realismo nos puede ir preparando para cuando no exista el bloqueo.
Pienso que seguir una política acertada respecto al acceso a la información va a contribuir a que muchos jóvenes cubanos se sientan orgullosos de su país, sentimiento imprescindible para que florezcan o no otras afinidades.

Recuerdo que hace unos años, hablando con mi ex novio, que es cubano y vive en Buenos Aires, me decía que él reconocía y admiraba los logros de la Revolución en materia social, salud, educación, etc., pero que allí se sentía sofocado por el discurso único, por la inexistencia de otras voces. Me decía: pongo la televisión y está hablando Fidel, o están pasando una película sobre Fidel. Inclusive recuerdo que una vez me dijo: “¡basta de Silvio Rodríguez en la radio! Antes me gustaba, pero estoy cansado de escuchar lo mismo”. ¿Qué le respondería?

Que sus palabras las provocó una Cuba pasada, porque desde hace ya tiempo Fidel sólo se pronuncia a través de escritos, y no todos los días. En los 80 algunos decían: “Silvio primero estuvo prohibido y ahora es obligatorio”. Pero respecto a mí tu amigo también puede calmarse, porque hoy me ponen poco. Y que nadie piense que me estoy quejando. Lo que soy yo, prefiero estar prohibido. Así te quieren más.

La prensa internacional frecuentemente publica la cifra del salario que ganan los cubanos, que medido en dólares parece una cifra ínfima. ¿Qué significa el salario dentro de la economía de una familia cubana? Es decir, para un trabajador cubano, ¿vivir con ese salario es lo mismo que sería vivir con la misma cantidad de dinero en un país capitalista? ¿Qué derechos sociales tiene garantizado cualquier cubano que, en los países capitalistas, deben pagarse con el salario?

Los salarios en Cuba son bajos y es cierto que no alcanzan, aunque al sueldo de un trabajador cubano hay que sumarle la total gratuidad de la salud pública y de la educación, y el casi regalo de la cultura, los libros, los deportes. A todas las familias también se les entrega, a precios muy bajos, una pequeña parte de la canasta básica. Sin embargo es cierto que hay que revisar medidas que en su momento fueron buenas y hoy resultan insuficientes ―teniendo en cuenta lo pobres que somos y lo limitados que estamos, por supuesto.

Otra cosa que recuerdo que me impactó mucho en Cuba fue un cartel muy grande ubicado en el centro que tenía la cifra de niños y niñas que mueren cada año en el mundo por desnutrición infantil y decía: “ninguno de ellos es cubano”. ¿Cree que los cubanos más jóvenes, que conocen los derechos sociales conquistados por la Revolución como algo que “siempre existió” para ellos, saben que en buena parte del mundo las cosas son diferentes?

Un coterráneo suyo, llamado José Ingenieros, escribió hace un siglo: “Joven es el que no tiene complicidad con el pasado”. Es natural que los jóvenes exijan a partir de lo que tienen. Asimismo creo que es un deber de la sociedad contarle a las nuevas generaciones la historia pasada y cómo es la realidad en el resto del mundo. Cada persona debiera tener derecho de elegir hacia dónde conducirá su vida, aunque en el caso de los países del Tercer Mundo es triste que un joven no se sienta comprometido con la sociedad que lo educó y lo sanó haciendo grandes sacrificios, como ha sido el caso de la Cuba revolucionaria.

Usted debe generar mucho dinero por sus discos, sus conciertos, sus giras. ¿Cuánto de ese dinero es para usted y cuánto es para el Estado? ¿Usted está conforme con eso?

Yo empecé sin siquiera saber que se podía ganar dinero en un concierto. Me inscribí en la SGAE porque me dijeron que las recaudaciones que no se cobraban se repartían entre los autores más beneficiados y no entre los más pobres. Los 80 fueron mis años de mayor auge nacional e internacional. El concierto que mejor me pagaron por entonces fue el que hice en Chile con Irakere, en 1990. Fueron 90 mil dólares. Al Estadio Nacional no le cabía un alpiste. Por los derechos para la televisión, según me informaron, nos dieron 56 mil dólares. En total era una cantidad de dinero que ni en sueños habíamos visto (más tarde comprendimos que hubiéramos podido cobrar más). Contentos como estábamos, Chucho Valdés y yo decidimos destinar todo aquello para la construcción de estudios de grabación, que hacían mucha falta en Cuba. Desde entonces cada vez que llego a los estudios Abdala, digo para mis adentros: “gracias, Chile”.
Universalmente la música popular es un negocio sobredimensionado. Si lo que haces gusta puedes llegar a ganar mucho, aún si eres un músico no mimado por las trasnacionales, como ha sido mi caso. Por otra parte desde hace años apenas hago giras comerciales; incluso hace tres que no saco un disco. A pesar de lo que algunos puedan imaginar, nunca he vendido muchos discos ―o no sé si será mejor decir que nunca he recibido grandes liquidaciones.

¿Cuál es el límite entre habilitar una mayor iniciativa privada y correr el riesgo de volver a una sociedad desigual e injusta?

Esa pregunta es para Dios. Algunos socialismos se pudrieron buscando justamente esa frontera. Yo creo que la perspectiva que no se puede perder es que el gobierno esté siempre junto a los más necesitados.

¿Cómo está la economía cubana actualmente, luego del período especial? ¿Qué cosas aún faltan?

Ha mejorado el transporte público (al menos en La Habana), los apagones casi no ocurren, hay más canales de televisión; pero los tres ciclones seguidos del año pasado nos hicieron mucho daño, no sé si demasiado. Creo que ese golpe retardó algunos progresos, posiblemente incluso cambios. Puede que arrastremos ese agravamiento durante un tiempo más.

¿Cómo se imagina Cuba después de Fidel, de Raúl, de los hombres y mujeres que hicieron la Revolución? ¿Cómo se imagina la revolución cuando esté en manos de quienes no habían nacido cuando se hizo la Revolución?

Si para entonces continúa el bloqueo, tengo confianza en la sabiduría del pueblo cubano y en la dignidad de los más jóvenes.

Recientemente, Pablo Milanés, con quien usted ha compartido la formación de la Nueva Trova, hizo algunas críticas muy duras al gobierno cubano. ¿Qué opina sobre lo que dijo?

Opino que la vida es breve y que ¿cómo no vamos a ejercer el derecho a decir lo que pensamos?

Usted fue invitado dos veces a actuar en la Argentina por el gobierno de Kirchner, la última vez, durante la cumbre en la que estaba presente ex el presidente norteamericano George Bush. ¿Hubo un cambio en la relación entre Argentina y Cuba con los Kirchner?

Sólo la primera vez fui invitado por Kirchner, para un aniversario de la independencia. Lo de Mar del Plata (que fue un acto de pésimas condiciones técnicas para los artistas) fue una cita importante pero no oficial. Ignoro las interioridades de las altas esferas, pero es obvio que los dos últimos gobiernos argentinos tienen buena comunicación con el cubano.

¿Cómo conoció a Fidel?

Oí hablar de él por primera vez en 1953, cuando asaltó el cuartel Moncada al frente de otros jóvenes. Lo conocí personalmente en 1984, a mi regreso del primer viaje que hicimos a la Argentina. Estela Bravo estaba allá por otras razones y filmó de paso un material que impactó mucho en Cuba. Tristán Bauer era el camarógrafo.

Más allá del político, el militar, ¿cómo describiría a Fidel como persona, como amigo (usted alguna vez ha dicho que ve a Fidel, inclusive, como un padre)? ¿Cómo es la persona detrás del personaje?

Fidel es un hombre muy cordial, aunque a mí siempre me ha impresionado. Por eso he sido parco en su presencia. La última vez que lo vi, hace años en el onomástico de un amigo, me tocó la frente y me dijo “Cuánto me gustaría saber lo que pasa por ahí dentro”. De más está decir que semejante expresión no me soltó la lengua. Y es que yo siempre he visto a Fidel como la figura histórica que es. En las pocas ocasiones que hemos estado cerca no he logrado obviar su trascendencia. Puede que por eso me lo haya perdido un tanto.

¿Cuándo se dio cuenta que la música y la poesía iban a estar en el centro de su vida? ¿Recuerda alguna situación que le hizo pensar: yo voy a ser trovador, cantante, músico, poeta?

En mi adolescencia me interesaba ser dibujante de historietas y llegué a trabajar en algunas publicaciones importantes. Parecía que iba a seguir ese camino. Fueron mis amigos y mi familia quienes me hicieron ver que lo que componía podía interesar. Yo tenía dudas al respecto; pensaba que quizá eran más ilusiones que otra cosa. Pero mis oyentes se fueron ampliando y todo fue apuntando en la dirección de mis sueños. Un buen día, cuando faltaba poco para salir del servicio militar, conocí a Mario Romeu, un gran músico cubano que me llevó ante las cámaras de la televisión.

¿Qué quería ser de grande cuando era chico?

Quería ser astrónomo y también cosmonauta.

¿Recuerda cuál fue la primera canción que compuso, la primera guitarra que tuvo en sus manos?

Mi primera canción fue a capela y se llamaba El rock de los fantasmas. La primera guitarra que tuve entre manos fue la de Lázaro Fundora, un compañero de trabajo de cuando yo tenía 15 años.

¿Qué otros músicos cree que más influyeron en su formación y estilo?

Mi familia materna es musical, cantadora de la trova tradicional. Esa música la estuve oyendo desde la cuna, sin saber que eran canciones de Sindo Garay, Manuel Corona y Miguel Matamoros. En los años 50 el fenómeno Elvis Presley sonó mucho en La Habana, aunque creo que me gustaban más las baladas que cantaba Johnny Mathis. Por entonces, tanto en Cuba como en Latinoamérica, hubo un auge de melodías y ritmos de corte estadounidense. De mi adolescencia recuerdo a un grupo nacional llamado Los Astros de Raúl Gómez, músico a quien años después conocí. Había otros artistas de cierta línea juvenil: El cuarteto de Meme Solís, Danny Puga, Luisito Bravo. Desde Argentina nos cantaban Los cinco Latinos. De Europa mi preferido era Charles Aznavour. Pero creo que la música que más me ha influido es la que se suele llamar de conciertos, o clásica, la música orquestal. Desde niño es lo que más escucho.

¿Por qué siempre usa el término trovador, en vez de músico o cantante?, ¿qué significado especial tiene, para usted, ser un trovador?

Trova es la música cantada que primero me llegó, hecha por los autores más afines a la manera de entender la canción que yo tuve, que no descuidaba lo literario. También preferí llamarme así por una razón de clase, por identificación solidaria: en la década del 60, cuando me estrenaba en el mundo musical, los trovadores eran los músicos más devotos de la canción cubana y también los peor pagados.

Cuarenta años después, ¿hay una “nueva” trova joven en Cuba? ¿A qué músicos cubanos de la última generación escucha?

La última generación de trovadores cubanos no la tengo clara. Cada vez que averiguo descubro gente nueva y valiosa. El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, que dirige Víctor Casaus en la Habana Vieja, les ha dado un patio donde cantar y les ha grabado sus conciertos. Su colección de discos A Guitarra Limpia es un documento imprescindible para saber cómo piensa y canta la trova cubana desde fines de los 90 hasta el día de hoy.

¿Y de otros países?

Hay una familia de afinidad cancionística en todo el mundo, especialmente cercana en Latinoamérica. Algunos le llaman canción de autor. Siempre he dicho que me siento tan seguidor de Yupanqui y de Violeta Parra como de mi coterráneo Sindo Garay.

¿Escucha a Celia Cruz?

No hay cubano con sentido del oído que no la haya escuchado con admiración.

¿Cree que ella lo escuchaba a usted?

No lo sé, aunque tengo noticias de que supo que existía.

Si no me equivoco, usted siempre ha escrito las letras y la música de todas sus canciones. ¿Pensó alguna vez en musicalizar a poetas cubanos como Martí o Guillén?

Mejor que Sara González, Amaury Pérez o Pablo Milanés, difícil que pueda.

Usted le escribió varias canciones al Che. Si tuviera que elegir una, ¿cuál sería?

La primera que le hice: La era está pariendo un corazón.

En El reino de todavía, usted canta que “nadie sabe qué cosa es el comunismo”, ¿por qué lo escribió?, ¿qué significado tiene, para usted, el comunismo?

Yo creo que el comunismo es una aspiración, el deseo de construir un mundo mejor ―no sé si para todos, aunque sí para las mayorías que han llevado el peso de las sociedades. Supongo que una vez conseguido el paraíso habrá que rehacerlo, porque ―por culpa de lo circunstancial de nuestras acciones o de la inconformidad de la naturaleza humana― la vida suele tirar hacia delante.

¿Está grabando un nuevo disco? ¿Podría hablarnos un poco de sus temas?

Se llama Segunda cita. Lo concebí para trío acústico. Por eso participan tres magníficos jazzistas: Roberto Carcassés en el piano, Feliciano Arango en el contrabajo y Oliver Valdés en la batería. Niurka González, aporta flauta y clarinete. También invitamos a algunos metales y el tema titular lleva cuerdas. Hay una Carta a Violeta Parra, una canción inspirada en un cuento que me hizo García Márquez y otra dedicada a Charles Lloyd. En esta última toca el saxofón José Carlos Acosta, que hace un solo breve pero impresionante. Varios textos tienen que ver con las inquietudes de la Cuba actual. En principio incluí una canción basada en un bello poema de Víctor Heredia, pero el tema me dio la idea para un trabajo con otros autores y me lo estoy guardando como punto de partida para eso.

Usted comenzó a participar en la militancia política con apenas 14 o 15 años, en las milicias, la juventud rebelde, las campañas de alfabetización... ¿Cómo fue esa experiencia y en qué medida cree que lo marcó para el resto de su trayectoria de vida?

Hacerme hombre en las circunstancias extraordinarias de la Revolución Cubana sin dudas fue una gran oportunidad para tener una juventud interesante. ¿En qué otro lugar hubiera podido ser parte de una generación que postergó sus estudios para lanzarse a alfabetizar en las regiones más apartadas? El tiempo que pasé con los pescadores de la Flota Cubana de Pesca y las dos veces que fui a Angola durante la guerra fueron también experiencias muy especiales para mí.

Usted es identificado en el mundo como el músico de la revolución, ¿eso puede ser a veces una carga? Pienso en esta misma entrevista, donde estoy preguntándole tantas cosas de política como de música y quizás usted quiera hablar más de música y menos de política...

Es una carga si me asalta la vanidad y me dejo picar por el bicho pequeñoburgués de creerme más allá de todo, con mi ego batido por el viento. Pero la mayoría de las veces no, y aunque me duela asumo que mi Karma es la interrogación política. Hace unos días le decía a un amigo que a veces el trovador que he sido siente celos del entrevistado que seré. Quizá por eso ahora compongo menos.

Al final, ¿cuál es la historia de la canción del Unicornio Azul?

Fue un tema para guitarra que se me ocurrió. Lo tocaba de arriba abajo, pero no le encontraba las palabras. Pasaron semanas y me fue entrando una sensación de pérdida. Llegué a convencerme de que nunca más haría una canción. Al cabo de meses de sequía, de pronto me senté y escribí de un tirón toda la letra. Vaya misterio.

En mi artículo sobre la revolución cubana y los gays, critiqué la política discriminatoria de persecución contra los homosexuales que hubo en los primeros años de la Revolución. ¿Por qué cree usted que todas esas atrocidades fueron posibles en los inicios de una revolución que se proponía, justamente, acabar con la opresión?

Por ignorancia, por machismo, por oscuros prejuicios heredados. Es más fácil cambiar un sistema político que la cultura ancestral de un país. Tiene que ocurrir mucha educación humanística; tienen sucederse generaciones para que tanta mugre incrustada vaya perdiendo fuerza y se diluya. Con el asunto racial sucede parecido.

Recientemente, el parlamento cubano aprobó una ley que reconoce el derecho a la identidad de las personas transexuales y, a partir del trabajo de Mariela Castro, existe un proyecto para legalizar el matrimonio gay. ¿Qué opina usted sobre esa propuesta?

Me parece correcta, me parece que hace justicia.

Usted que ha dedicado tantas canciones a tantas causas justas, ¿escribiría una para los gays y lesbianas que luchan en todo el mundo por la igualdad de derechos y contra la discriminación?

Quizá algún día lo consiga. Y lo digo porque ya escribí dos canciones sobre la homosexualidad, pero no quedé conforme con ninguna de ellas. También compuse El sol no da de beber, que aunque no tuvo precisamente esa motivación ha sido interpretada por ahí. Sabiendo eso, en ocasiones la he presentado con cierta ambigüedad. Creo que no la traiciono porque la provocó un amor que, como el drama de algunos homosexuales, tenía que esconderse para sentirse realizado.

lunes, mayo 11, 2009

Angel Quintero: Soy un paisano


29 de julio del 2004
Joaquín Borges-Triana

Soy un paisano navegando a vela / los siete mares de mi vida entera/ un cubanito con su guayabera / que entiende el mundo a su manera. Hablemos del buen dinero / del alma y del corazón / ¿Yo? No sé que está primero / pero creo en el amor / pues pagué por la sonrisa / y compré la soledad / y centavo por centavo sacié mi curiosidad. Hablemos si no te asusta / también de la libertad. / Si hay un ciego que la busca / seguro la encontrará. / No me preguntes, Dios mío / que yo ya me la gané / comenzando por lo mío / que es lo humano que salvé. Paisano de la balanza / paisano del colibrí, / Yo no sé por qué te escondes / si hace rato que te vi. Paisano de la mentira / paisano de la verdad. / O te pasas de este lado / o te quedas donde estás. Soy un paisano navegando a vela / los siete mares de mi vida entera / un cubanito con su guayabera / que entiende el mundo a su manera.

El anterior es el texto de una composición de Ángel Quintero, escogida por él para nombrar su más reciente concierto, celebrado en el imprescindible espacio A guitarra limpia, que cada mes desarrolla el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Junto a la fortuna de compartir con Angelito y disfrutar de sus canciones, que en muchos casos también ya son nuestras, el encuentro del pasado sábado 24 tuvo otros significados especiales, como el hecho de que la presentación estuvo dedicada a la brigada Juan Rius Rivera, un grupo de entusiastas amigos de Puerto Rico que siempre por estas fechas vienen a Cuba para expresar su solidaridad con nuestro pueblo y que se ha concretado en donaciones a instituciones como el propio Centro Pablo. Como afirmó el escritor y cineasta Víctor Casaus, al dar formalmente la bienvenida a los asistentes al recital, el mismo era un homenaje a Carlos Muñiz Varela y Pablo Soto Carriat, un par de figuras que dedicaron todo su quehacer en vida a enaltecer las mejores causas del ser humano y que supieron rendir tributo a la poética frase de que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas.

Un repaso breve por la biografía de Ángel Quintero indica que él ingresó en la Nueva Trova en 1972, por lo que en mi modo de historiar dicha corriente, se le puede considerar como un exponente de la segunda promoción en el devenir de la primera generación del movimiento. Con el agudo sentido del humor que siempre lo ha caracterizado, Angelito dice que él pertenece a lo que define como "la generación de la croqueta", por ubicarse entre dos grupos generacionales con marcadas diferencias estilísticas. De entonces a acá, su carrera lo ha llevado a presentarse en diversos escenarios internacionales. Lamentablemente, su calidad como creador de una cancionística muy bien facturada tanto en el plano musical como en el textual, apenas ha sido recogida en discos y en 32 años de bregar, solo ha conseguido editar los álbumes Alma y voluntad (EGREM, 1984), Yo sacaré lo que en mi pecho tengo (Bonnafina Records, 1993) y El paisano (EGREM, 2001).

Como espectáculo, el concierto Soy un paisano se armó en lo fundamental en torno a los temas incluidos en el último CD publicado por Quintero, piezas que hablan en un sentido amplio de la cubanía. Así, el asunto de la emigración aparece como una de las preocupaciones actuales del compositor. El hecho de que en los 90 Ángel radicase largas temporadas en Guatemala y Estados Unidos, le ha servido como fuente de inspiración para referirse a conflictos como los de la soledad, la distancia, la identidad y la defensa de los valores culturales cuando se vive en realidades distintas a las que nos vieron nacer y crecer. Musicalmente, son canciones que se inscriben dentro de la tradición de la música popular cubana, con énfasis en géneros como el son y el bolero. Aunque hay quienes piensan que el interés entre los cantautores de nuestro país por lo ritmático es cuestión solo de los más jóvenes y que las generaciones anteriores de la Nueva Trova eran demasiado serias y estiradas, tales apreciaciones resultan un poco exageradas y así lo ponen de manifiesto viejas composiciones de Angelito como Corazón y Solamente una ventana o esas guarachas "guaposas" que él interpreta del desaparecido y talentoso Alfredo Carol.

Mientras escuchaba varios de los nuevos temas de Quintero, pensaba que si alguno de ellos fuese montado por una de nuestras agrupaciones de música bailable, con un buen arreglo orquestal, podría convertirse en todo un éxito popular pues tienen el "sabor" requerido. Elemento decisivo en la estabilidad rítmica de las piezas de Angelito es la apoyatura que recibe de la percusión a cargo de Rodolfo Valdés Terry, quien fuera uno de los invitados del concierto, además de Marta Campos y del trovador puertorriqueño Agustín Muñoz. Por si la función no fuera ya solo destacable por su calidad artística, también tuvo el valor agregado de que en la misma se le entregó a Ángel Quintero la Distinción por la Cultura Nacional, un galardón que él se ha ganado con creces.

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Algunos discos (ojo Miguel los 3 links abajo) :

1986 - Alma y voluntad
1993 - Yo sacaré lo que en el pecho tengo (con Carlos Ruiz de la Tejera)
2000 - El paisano
2001 - Mirando tu foto
2002 - Paisano (en vivo, colección A guitarra limpia)
2003 - Con-cierto Angelito (en vivo en Bellas Artes)